De Jorge Blanco a doña Rosaura

Estamos cambiando, y no es una consigna del gobierno y el Partido Revolucionario Moderno (PRM): estamos cambiando y es una realidad que se manifiesta en mucho de lo que tiene que ver con nuestra relación frente a Estados Unidos, su poder, primero antes "inconmovible", y cultura, antes cuestionada pero ahora "asimilada".

Salvador Jorge Blanco, siendo presidente de la República, exhortó al país de entonces (los ’80s del siglo pasado) a celebrar Thanksgiving, la principal fiesta de Estados Unidos, y la reacción ante tal propuesta fue de tal calado, magnitud y diversidad que resultó en una baja muy ostensible en la confianza que se tenía en el mandatario, cuando todavía no llegaban otros cuestionamientos que lo despojaron de su aureola ganada a lo largo de una vida social, profesional, y política que brillaba.

Para entonces Solangel era una jovencita llena de expectativas, las que la "acercaban" -eso creía- a "tocar el cielo con las manos", esperanzas que la realidad domeñó y hoy la hace ser "propagandista" de un emprendimiento -antes era negocito familiar- en el que la apreciada doña Rosaura aporta los pasteles en hoja para la cena de Thanksgiving, una fiesta que ya está en el calendario dominicano y que supermercados, tiendas y otros negocios ofertan como si fuera cualesquiera otra celebración tradicional en el país.

Cuando Jorge Blanco sugirió celebrarla, existía el "muro de Berlín", que en el 1989 fue derribado por la fuerza de la libertad, el mundo "era ancho y ajeno", y Estados Unidos quedó como el principal "dueño", condición que ahora no es tal, dato que se constata si nos atenemos a las reacciones suscitadas ante la advertencia de la otrora "omnipotente embajada", que en días recientes pidió a los ciudadanos estadounidenses de visita en el país transitar con sus documentos para presentarlos a las autoridades que hostigan a gente de piel oscura, a los que estiman haitianos.

Y he ahí donde una gran proporción de dominicanos/as no temen desafiar el poderío gringo, sin importar que eso le reporte la cancelación del visado, privilegio que muy pocos quieren perder, y se cuidan de provocar la posibilidad de que se le quite la visa. Solo el elemento haitiano lleva a esos sectores a tal desafío, porque la reacción de encono y los niveles de cuestionamientos los hace "darse cuenta" que a diario son apresados muchos/as por ser mulatos, negros y pobres, a los que estiman haitianos, sin apelación.

Thanksgiving es una celebración de "agradecimiento", que en realidad recuerda una historia de imposición, cuando "los peregrinos" llegados de Inglaterra a Estados Unidos "agasajaban" con regalos y comidas a los nativos a quienes despojaron de su tierra. 

Hoy en el país se abre la oportunidad de integrar una fiesta como resultado de superar aquello que antes se llamaba "penetración cultural", esa que hizo rechazar la propuesta de Jorge Blanco y a Solangel a anunciar por sus redes que se saboreen los pasteles de doña Rosaura, una gran oportunidad culinaria que los dominicanos incorporan a la receta tradicional de Thanksgiving.

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