viernes, febrero 23, 2024

Darian Vargas, los jóvenes empresarios y la UASD

Por Alfonso Tejeda

El entusiasmo en su exposición pudiera atribuirse a sus dimensiones corporales, disposición y corpus que lo hacen gracioso, llano, condiciones, junto a la solvencia, claridad y firmeza que han hecho de él una presencia habitual en programas y tertulias de los que copan las redes sociales, ahítas estas de “parloteantes” incansables.

Su nombre es Darian Vargas, su propuesta es mostrar “ los patrones y belleza que se esconden tras los datos”, esos de los que espera el país se apropie, y, sin menoscabo de su calidad y contenido, hacerlo asequibles, internizarlos como fundamentales en un proyecto de desarrollo en el que las ciencias, tecnologías, las ingenierías y las matemáticas ( STEM) guíen ese objetivo.

Su jovialidad y preparación son “escudos” que les hacen “resbalar por la piel” los epítetos de quienes pretenden descalificarlos cuando reclama como reto dirigir la educación dominicana, de la que dice es posible darle un giro radical en una docena de años, a partir de los cuales el país ya estaría en otro estadio de desarrollo socio- económico, en base a la incorporación de las nuevas tecnologías que son el parteaguas entre las naciones desarrolladas y las atrasadas.

Común es que se vea en la Educación la vía para alcanzar esos niveles económicos y culturales que superen las limitadas condiciones de vida de la mayoría de los/as dominicanos/as, pero la diferencia está en cómo lograr esa meta, que ha sido el muro en que se detienen los intentos emprendidos, fracasos posibles por múltiples razones, entre ellas la voluntad política, los intereses a confrontar y el acomodaticio devenir.

Con su rotundez, Darian Vargas ha señalado con particular énfasis el ciclo universitario, que estima hay que darle un nuevo paradigma que contemple la eliminación y/o suspensión de algunas carreras (Derecho, Contabilidad, Psicología, Odontología, entre otras) porque algunas están sobresaturadas de egresados, innecesarios para los planes de desarrollo, otras por su precario rendimiento económico para sus profesionales.

Tal vez por la algarabía que caracteriza el período navideño pasó desapercibido un estudio dado a conocer por la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje), sobre la formación del talento humano técnico y universitario que demanda y requerirá República Dominicana, en se hace énfasis en carreras profesionales prescindibles y las necesarias, de las que estas últimas apenas las cursa el 13 por ciento de los universitarios, de una matrícula que sobrepasa más de 600 mil estudiantes.

Llama la atención que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD),que se precia de ser “la del pueblo”, desconozca esa nueva realidad de la educación superior y en cambio insista -sin ruborizarse-, en derrochar recursos económicos que reclama insistente, para abrir nuevas extensiones (casos últimos: Jarabacoa, Pedro Brand, Villa Mella, Pedernales) e impartir disciplinas profesionales distintas y distantes de las que requiere el país.

Por su entusiasmo, parece que Darian podría resistir sin desgañitarse, que la ANJE tenga recursos y disposición para seguir investigando el tema, pero lo inaceptable es que la UASD ni se entere de que se está discutiendo sobre la formación universitaria y su demanda para el desarrollo nacional.

1 COMENTARIO

  1. Leí con mucho interés, el artículo que escribiste sobre la UASD. Comparto que la UASD, debe, al menos por algunos años, dejar de impartir algunas carreras tradicionales. Lo mismo pienso que deben hacer las universidades privadas. En los casos de las extensiones de La Vega, Constanza y Jarabacoa, la UASD debe promover el desarrollo agropecuario e industrial, haciendo énfasis en carreras técnicos agrícolas, forestales, y producción animal. También debe hacer hincapié en preparar técnicos artesanales, para afianzar el carnaval vegano en el plano nacional e internacional.

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