lunes, abril 22, 2024

Danilo Medina en la defensa del voto morado y la competencia con Leonel Fernández

Por Osvaldo Santana

Danilo Medina desarrolla su propia agenda en la campaña de Abel Martínez, con el norte puesto en profundizar su control sobre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y en vencer a su archirrival Leonel Fernández en febrero y en mayo de 2024.

Su participación con agenda propia en la campaña de Abel, y por extensión, de su partido, es fácil advertir al escuchar sus discursos en los actos que encabeza, la mayoría, sin la presencia del candidato presidencial.

El contenido se fundamenta en su obra de gobierno, con el eje de las visitas sorpresas, especialmente cuando acude a las comunidades rurales, y con las obras más trascendentes en las demarcaciones urbanas construidas durante su paso por el gobierno. El argumento central es que el candidato presidencial Martínez les dará continuidad a sus líneas de gobierno.

¿Cómo vehicula sus propósitos esenciales, es decir, prolongar su control partidario más allá de las próximas elecciones y vencer a Leonel Fernández? 

No hay que hacer ningún esfuerzo para descubrirlo, porque su mensaje es directo, aunque no exprese abiertamente las motivaciones profundas. 

El pasado 31 de agosto dijo en Los Coles, San Francisco de Macorís: “Si ustedes quieren que Abel compita por la presidencia de la República, en febrero el voto debe ser morado… Si ustedes no quieren volver a la situación anterior, hay que votar por Abel Martínez, porque yo sé que Abel va a ser el próximo presidente de la República Dominicana. No tengo dudas”.

Se podría considerar que el papel del expresidente Medina es exhortar a votar por el PLD, que es su organización y obviamente debe trabajar con ese propósito.

Sin embargo, dada la coyuntura electoral, y el hecho de que se desarrolla un proceso de negociación con la Fuerza del Pueblo y con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el énfasis debería concentrarse en el propósito esencial de alcanzar el poder y colocar en su foco de mira la administración actual, que, si bien la critica, el centro del discurso lo constituye la defensa del voto morado y con el mismo, el predominio del PLD a toda costa. 

Y lo hace conscientemente, con un marcado matiz, que evidencia su conciencia de que el PLD está en la búsqueda de un acuerdo, y en efecto lo sintetiza de esta forma: “Se están haciendo acuerdos y alianzas, pero hay que votar por el PLD”. Habla asimismo como si no formara parte de el proyecto aliancista, como alguien que observa el acontecer, pero del cual no forma parte. No debe olvidarse tampoco que habla para la historia. Desde el punto de vista formal, no se opone, pero necesariamente no constituye su jugada.

No se trata de una simple defensa del voto morado, es que tiene una cuenta que saldar, al margen del potencial acuerdo, y es que el mismo propósito que lo movió en 2019, derrotar a Fernández, predomina en su memoria histórica. Es un sustrato que arrastran sus restos anímicos

La nación sabe de la competencia feroz que protagonizaron Medina y Fernández en las elecciones de 2020, especialmente en las primarias del PLD, y que terminaron con la división.

Como ahora, el entonces presidente se lanzó en la campaña del candidato de su predilección en las primarias del PLD, Gonzalo Castillo, con el mismo discurso de que continuaría el programa de las visitas sorpresa y las líneas fundamentales de su gestión de gobierno.

Entonces, al margen de su creencia de que el PLD ganaría las elecciones de 2020, trabajó para mantener su control partidario más allá de las elecciones que finalmente perdió.

Es fácil percibir que estaríamos asistiendo a una continuidad del enfrentamiento de 2019-2020, entre Medina y Fernández, en un contexto con matices distintos, dada la coyuntura que empuja a una alianza obligada. 

Más allá del derecho legítimo a alcanzar la mayor votación morada, incluso, hasta hacer lo posible para ganar el poder, la meta esencial, concreta, de Medina es en este proceso mantener la hegemonía partidaria y vencer a Fernández mediante la obtención de las mayores votaciones en febrero y mayo. Lucharía también por la sobrevivencia del partido en sus manos.

LA POLÍTICA DE ALIANZA

Según las revelaciones acerca de la decisión del comité político del PLD respecto al pacto con la Fuerza del Pueblo, el sector dominante del expresidente Medina presentó resistencia que fue vencida por la lógica de la necesidad sustentada por otros miembros de ese organismo.

No fue casual que cuando el secretario general Charles Mariotti anunció la decisión, lo hizo de la manera más confusa posible, incluso, con la advertencia de que el PLD no pactaría con ninguna fuerza que hubiese sido aliada con el Partido Revolucionario Moderno (PRM). Era el reflejo de que se trató de una resolución aprobada a regañadientes y debía ser comunicada de forma tal que los propios peledeístas quedaron dubitativos sobre su naturaleza y alcance. Fue necesario que Rubén Bichara explicara más claramente la resolución del comité político.

MEDINA Y EL VOTO MORADO

Desde agosto pasado, el expresidente sistemáticamente resalta la necesidad de que los peledeístas voten morado. Lo hizo de manera enfática desde julio de este año, y progresivamente lo ha repetido en varias demarcaciones. Así continuó en las asambleas de los grandes centros urbanos, como en Santo Domingo Este, el pasado 4 de septiembre, ante una nutrida audiencia, donde dijo: “Ustedes ya conocen que hemos arribado a acuerdos con otras organizaciones políticas… les recordamos que el color de la boleta de nosotros es el morado. No importa si el candidato es de los nuestros o de otro partido político, el voto debe marcarse en la casilla del Partido de la Liberación Dominicana”.

EL VOTO DE AGRADECIMIENTO

El presidente del PLD igual ha recurrido a la fidelidad de quienes pudieran agradecerles lo que habría hecho por ellos mientras gobernó, y efecto, el pasado 6 de agosto pidió que les paguen votando morado por Abel: “Si algún agradecimiento me tienen, yo les pido que me lo paguen. Ahora que no soy presidente, si algún agradecimiento hay por mí, yo quiero que me lo paguen votando masivamente por el compañero Abel Martínez”.

MOMENTO DEL PLD

Todo esto ocurre en el peor momento del PLD, caracterizado, entre otros factores, por progresivas renuncias de importantes miembros, que esta vez no se orientan hacia la Fuerza del Pueblo, limitada quizás por la construcción de la alianza, sino hacia el oficialismo.

La renuncia más recientemente conocida, de Arístides Victoria Yeb, fue presentada el 30 de agosto pasado, y divulgada ahora. Alegó que lo hacía por “asuntos familiares”. Tenía más de 20 años en el PLD. Era subsecretario general y exsenador por María Trinidad Sánchez.

Solo en octubre han renunciado los siguientes dirigentes; Julián Javier Reyes, regidor de La Vega, con más de 20 años de militancia; Miguel Veras Delgado, regidor de La Vega y miembro del Comité Central, lo hizo el pasado 4 de octubre. También Rafael Hidalgo, ex alcalde de Azua y miembro del comité político, el pasado 11 de octubre, en términos acremente recriminatorios contra el candidato Abel Martínez; el pasado 16 de octubre, Francisco Matos, exdiputado y miembro del comité central, también renunció. Y el muy conocido diputado por Santiago Víctor Suárez, también miembro del comité político, renunció el pasado 21 del mes de octubre.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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