Cuando es Sí o Sí

Procrastinar, ese verbo que irrumpe cómo la única rama a la que se aferra quien pretende evitar el final deslizamiento, pero que se lleva en su arrastre imparable también la rama, es en "buen dominicano" como "el alivio que antecede a la muerte", que en el rítmico sonar de Peña Suazo se reduce a la confiada sentencia de " tú mueres aquí".

Y es que de nada vale darle larga al asunto, porque no lo resuelve aquello de "por qué hacerlo hoy si se puede hacer mañana", mandamiento incrustado en el "quehacer" del vago responsable que, Sí o Sí, tiene que enfrentar la realidad del tiempo perentorio, ese que puede ser flexible pero no ignorado, más cuando es vigilado por demanda de cumplimiento de quien confía.

Intentar volver después de mucho tiempo es a veces una tarea en la que el entusiasmo frena con la pretendida capacidad para hacerlo, que es otro y más intrincado el escenario nuevo, que el temor a fallar visualice el posible resultado final, y estas no son suficientes excusas para convencer de que ese retorno es fútil, entonces, "no hay de otra".

Más allá de la infraestructura material, el buen periodismo siempre es demandante, requiere de precisión, de aportes, de responsabilidad ética, es el periodismo de calidad, ese que tanto reclama este aquí y ahora vigilante, ese que requiere de tiempo y dedicación en su oferta informativa y también en la opinión que puntualice con propiedad en este enmarañado contexto, y al tener en mente esa realidad, la procrastinación es algo más que un posible "bajadero" para resistirse a una presencia que contenga los parámetros que caracterizan la "apuesta" de un nuevo medio.

Claro que no es una pesadilla porque no llega a perturbar el sueño que debe tener mejores y más solícitas encomiendas, aunque entre entregas hay momentos que recuerdan a aquel huérfano de St. Cloud’s (en la novela de John Irving: "Príncipes de Maine…") ante las clases de gramática y ortografía, en las que el texto final -tras las correcciones de Yadira, mi hija, la más pugna crítica-, supera ese estado de "extraño" y permiten "descifrar" estos párrafos.

Sin embargo, la aventura entusiasma y la anuencia estimula, y "haciendo de tripas corazón", se pergeñan unos díscolos párrafos que cumplan con la brevedad y limitación del espacio, por lo menos, una de las características de este ahora llamado "ecosistema digital" que tiene, aún con la brecha existente, la disponibilidad de hacer más horizontal y vulgar -en el buen sentido-, lo que antes era "un producto" más.

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