Por Alfonso Tejeda
Comprométete aún más a cuidarte y proteger a tu familia cuando a partir de este jueves 2 de abril en la tarde, inicio del operativo Semana Santa Conciencia por la vida 2026, veas en carreteras, calles, playas, balnearios y lugares de esparcimientos a jóvenes y adultos vistiendo un chaleco de la Cruz Roja, o de otras de las instituciones de prevención y auxilios que coordina el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), para convertir este asueto en una jornada de tranquilidad, de recreo.
Para lograrlo, ya hay un gran trecho recorrido, posible por la disposición de los más de diez mil voluntarios, entre ellos, médicos, técnicos, enfermeras y personal de apoyo, que en 628 puestos de orientación y socorro, ubicados en las 31 provincias y el Distrito Nacional, operan las 156 filiales lo largo y ancho del territorio, con 173 ambulancias disponibles para cualquier emergencia, en caso de que sea necesario, algo que, más que garantía de asistencia, los organismos de socorro aspiran a que cada vacacionista lo asimile como una advertencia cómplice.
En los últimos años se ha repetido un patrón trágico de muertes y lesionados durante la 72 horas del asueto, resultado del imprudente afán de transitar a una velocidad por encima de la permitida por las leyes de tránsito, despreciar las regulaciones dispuestas para el adecuado fluir en carreteras, calles y avenidas, trastornado por arriesgados rebases en tramos inadecuados, y muchas veces bajo la influencia del alcohol, y la negativa para reconocer la incapacidad de manejar en determinado momento y circunstancias.
Es tiemplo de comenzar a cambiar la cultura que marca la celebración de la Semana Santa, un período que hasta hace pocos años tenía características muy bien definidas por el sentido espiritual, el recogimiento, y marcado por la prudencia, el sentido de compartir, de asumir la jornada con cautela, sin ningún tío de derroches ni excesos, pero sí pendientes de la tranquilidad familiar, de evitar toda perturbación al sosiego.
Es una tarea posible, alcanzable, si cuando conduces por una carretera te desplazas por el carril correspondiente, mantienes la calma y esperas el momento de rebasar sin arriesgarte ni poner en peligro a los que te acompañan en el vehículo. Si haces del viaje una aventura para disfrutar, nada de competencia para llegar primero ni de demostrar que eres más hábil que los demás, a los que debes considerar como compañeros de una experiencia para recordar, ajena a la perturbación.
La meta de cada viajero/a tiene que ser la de regresar descansado, con renovadas energías y muchas historias que contar a quienes se quedaron y a quien “le echó un ojo” a la casa en tu ausencia, al compañero de trabajo, y, con la satisfacción de uno/a de los voluntarios/as que estén cuidando tu retorno, con una satisfactoria sonrisa te digan: “Gracias por cuidarte y proteger a tu familia, que llegues bien a su casa”.










