domingo, abril 21, 2024

Cerrando los caminos

Una guerra por los boschistas lanzaría al PLD y a la Fuerza del Pueblo por el despeñadero

La luz que vieron brillar seguidores del profesor Juan Bosch con la elección de Abel Martínez Durán como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) podría perder brillo si cobra vigor o forma parte de una estrategia el reingreso reciente a esa agrupación de un grupo de dirigentes de la Fuerza del Pueblo (FP), recibidos personalmente por el expresidente Danilo Medina.

Es una verdad redonda que entre los boschistas se acaricia la idea de un reencuentro entre los peledeístas y los fuercistas como una necesidad para competir con mejores condiciones frente a las aspiraciones reeleccionistas del presidente Luis Abinader.

Las expresiones en esa dirección se conocen en cualquier lugar o escenario, mayormente entre gente sin vínculos orgánicos con ninguna de las dos formaciones, y en las consultas espontáneas a quienes consideran con niveles de comprensión del proceso político, acerca de lo que podría ocurrir en el próximo torneo electoral.

El sorprendente reingreso al PLD de Danilo Fernández, miembro del comité central de la Fuerza del Pueblo, junto a cuatro presidentes de direcciones medias y 60 miembros de esa organización en el Distrito Nacional, “decepcionados con el trato recibido allí”, implicó un golpe para los viejos compañeros hoy fuercistas, y de hecho, una renovación de una guerra que se asumía en suspenso.

Los ex fuercistas fueron recibidos por todo lo alto, además del presidente del PLD, Medina, por miembros del comité político y del comité central, en el salón profesor Juan Bosch de la oficina presidencial de la Zona Universitaria. 

Según las crónicas de los medios, se trata de dirigentes de las barriadas de Cristo Rey, Las Flores, Las 40, Los Ríos y otros sectores populares y residenciales de la Circunscripción Dos del Distrito Nacional.

Sin embargo, el ya candidato Martínez Durán no estuvo en la actividad de recibimiento de los ex miembros de la Fuerza del Pueblo. Habría que averiguar por qué no estuvo ahí. Si fue invitado, o se negó a concurrir en atención a las implicaciones que tal acto podría tener respecto a quienes en algún momento de la campaña podrían devenir en aliados. 

Si la juramentación de ese grupo de fuercistas forma parte de una labor de zapa, implica una guerra o competencia por quienes migraron junto a Fernández. Obviamente, el período de aparente distensión se va a pique, y se supone que vuelvan las hostilidades.

Si se trata de ello, entonces hay que asumir que tienen el patrocinio de Medina, que difícilmente propicie cercanías con Leonel Fernández, su archienemigo.

En el pasado reciente, los movimientos del PLD parecían dirigidos a contener la fuga de sus miembros, y en efecto, inició un programa de ingresos o “juramentaciones masivas”, que se vieron suspendidas en la medida que los precandidatos fueron avanzando en su porfía por la nominación mediante la consulta celebrada el pasado 16 de octubre. Tenía sentido la campaña de juramentación porque perseguía movilizar la agrupación envuelta en las acusaciones de corrupción y la constante sangría que le provocaban las transfusiones hacia la Fuerza del Pueblo.

Para contener los efectos de esos procesos, y desde el punto de vista propagandístico, obviamente, tales juramentaciones bajo el predicamento del ingreso de “sangre nueva”, cobraban sentido.

Ahora, la juramentación de los fuercistas se levanta como una piedra en el camino ideal con el que sueñan los boschistas que creen en un reencuentro en el camino hacia el 2024.

¿Respuesta de Leonel?

Aunque no se puede asegurar que se trate de una respuesta, porque el expresidente Leonel Fernández tiene como rutina ingresar nuevos miembros, lo que se vio disminuir en las últimas semanas, parece que reaccionó a la acción de los peledeístas.

La juramentación morada se produjo el 2 de noviembre, y el domingo 6 de este mismo mes, es decir, cuatro días después, el presidente de la Fuerza del Pueblo igual les tomó juramento a varios “funcionarios municipales” que dejaron el PLD en el municipio de Bonao y en el distrito municipal de Piedra Blanca, las regidoras Yasiris Estévez y Waleska de Dios, y a otros cuatro concejales y a un ex alcalde reformista de Maimón. 

En general, tanto para el PLD como para la Fuerza del Pueblo, es una sumatoria equivalente a nada o cero, porque se trata de migrantes del mismo litoral de un partido a otro, que en nada afecta a su contrincante principal, que es el Partido Revolucionario Moderno (PRM). Esas acciones sólo conducen  a la canibalización recíproca.

Más allá de los hechos

Hasta ahí los hechos recientes, pero es importante observar que la elección de Martínez abrió momentáneamente un abanico de oportunidades que podrían resultar útiles para los antiguos morados. Su campaña para la alcaldía de Santiago por la boleta del PLD no fue atacada por los fuercistas. No presentaron candidato y más bien lo veían como un aliado. Se entiende que llamaron soterradamente a votar por él. Era el trato que le daban a alguien que no consideraban hostil, sino lo contrario. Pasadas las elecciones de 2020, aparentemente lo veían como un potencial aliado en el PLD, con quien, en alguna circunstancia, se podría incluso pactar. 

Habría que ver cómo se manejará Martínez Durán frente a un comité político y un comité central gobernado por Medina, que difícilmente apoye una línea conciliatoria con los seguidores de Fernández. 

Es obvio que la elección de Martínez Durán no es lo mismo para Medina, igual que para Leonel Fernández. No resultaba igual que el escogido o escogida hubiesen sido Francisco Domínguez Brito o Margarita Cedeño.

Como observamos previamente, se advierte una peligrosa guerra que suma cero, en la cual la mutua destrucción es de alta posibilidad, lo que le ensancharía el camino a Abinader para correr casi solo hacia la reelección.

Porque la cuestión no es que Martínez Durán no haga su campaña para ganar adherentes, lo mismo que Fernández, sino que, en vez de ganarse a la gran masa de votantes, se enfrasquen en una batalla por los mismos electores y al mismo tiempo abracen la denostación como en el pasado hicieron los perredeístas, que contribuyeron con ese comportamiento a prolongar en el poder a los peledeístas durante 16 años.

Estarían cavando a profundidad un verdadero despeñadero porque se irían juntos, unos detrás de los otros.

EL CONSEJO MADRUGADOR DE ALBURQUERQUE En ese contexto, resultó curioso un twit de Ramón Alburquerque, muy crítico del presidente Abinader, pero firme militante del PRM: “Después de Coral, Caracol, Antipulpo, Medusa y ahora del Pato Donald, los aspirantes a presidentes del PLD-FP deberían retirarse y ponerse a disposición del Ministerio Público, deberían hacerlo por obvia conveniencia”.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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