domingo, abril 21, 2024

Caos total por accidente en carretera Azua-Baní

Por Lito Santana
El pasado viernes, 19 de mayo, estuve atrapado en un tapón en el tramo carretero Azua-Baní.
Aquello fue descomunal.
El bloqueo se debió a un lamentable accidente, que involucró varios vehículos, con un saldo de variois heridos.
El hecho fue que nos metimos en el tapón aproximadamente a las seis de la tarde y no pudimos zafarnos de este, hasta después de las nueve de la noche.
Al final, quienes nos desplazábamos en el vehículo, no pudimos precisar la magnitud de la tragedia, pues los afanes de cientos de conductores por aprovechar la brecha para abandonar el lugar, más la cantidad de personas que ayudaban en las labores de rescate, imposibilitaban al resto de los conductores observar los detalles.
Cuando suceden estos casos, la situación empeora por la cultura dominicana, de anarquizar el tránsito.
Es normal que, tras un acontecimiento tan lamentable, haya retardos en el desplazamiento, pero es que nosotros, los dominicanos imponemos, en fracciones de segundo, el caos.
Sea de Este a Oeste o viceversa, se llenan todos los carriles y los paseos de la autopista, desorden que bloquea a los mismos responsables de ayudar al rescate.
Esta labor en principio recae en el programa de Asistencia Vial del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y a seguidas en el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), que es el órgano rector del sistema de movilidad y transporte terrestre.
En el caso de Asistencia Vial, es el programa encargado de la vigilancia, protección, seguridad y asistencia en las vías públicas.
Pero en sucesos como el ocurrido el pasado viernes, en la autopista Azua-Baní, la situación desbordó las capacidades de estos organismos, extremadamente cumplidores de su deber.
Por eso, pienso que debe existir una línea abierta entre Asistencia Vial y el INTRANT, para manejar eventualidades de este tipo, con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) que al parecer ha sido focalizado, sólo para el tratamiento de dificultades asociadas a efectos climatológicos, cuando es definido por la ley, como “un organismo de coordinación para la preparación y respuesta en caso de emergencias, con potencial de afectar a la población y que requieran la intervención colectiva de las instituciones del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta ante Desastres”.
Creo que, en dificultades como esa, pudieron intervenir, aunque sean las representaciones zonales de la Defensa Civil, la Cruz Roja, los Cuerpos de Bomberos y hasta el Ejército Nacional, para controlar el caos, además del accidente en particular, las acciones inapropiadas de choferes y conductores.
Producto de ese tapón, vi vehículos calentarse o quedarse sin combustibles; choferes de camiones o patanas de altos cilindrajes, casi “matándose entre sí” por avanzar, aunque sea una pulgada, niños sofocándose por el calor, hombres y mujeres orinando en plena vía y cientos de usuarios que tuvieron que reprogramar sus agendas, producto de esta situación.
Aquello era propio de acciones de películas de suspenso y terror.
Ojalá estos comentarios ayuden a reflexionar acerca de cómo manejar este tipo de situaciones. que comprometen las labores de tantas instituciones estatales, que tienen el compromiso de actuar en estos casos.

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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