domingo, abril 21, 2024

Arqueología de la nostalgia y el presente

Por Alfonso Tejeda

Entonces ya estaba involucrado en esos afanes a los que hoy todavía dispone sus energías algo mitigadas por los años, y reducido por una nueva realidad que cada vez acorrala casi hasta la exclusión esa actividad que, en sus momentos, se constituyó en parte cardinal del desafío al que se tenía que derrotar y para lo cual no se regatearon ni esfuerzos ni medios.

Entonces ya él era un activo de la Central General de Trabajadores (CGT), que era un referente, y yo un iniciante en el reporterismo, tarea que facilitaba el contacto con situaciones, actividades y protagonistas en las que y con quienes interactuaba desde unas cercanías en las que podía apreciar esas realidades y desempeños, tal vez sin menos prejuicios y quizás con más amplia disposición de detalles, esos que acercan a la proximidad de los hechos y a la definición de sus autores.

Entonces era la época en que el compromiso social decidía todo y definía a todos, y él ya lo estaba desde antes, cuando, por decisión de esa definición, confrontaba a los que eran de confrontar, y se rodeaba con los suyos, entre los que lo veía siempre con esa actitud solícita, con esa disposición a la solidaridad, con la responsabilidad inquebrantable ante el compromiso, rebozándole la bonhomía, esa suya de siempre, la que lo lleva a "ponerse en el lugar del otro", sin importar que sea su contrario, tal como admite en una reciente entrevista con pronosticamedia com: "uno sabe que la fuerza que se usaba contra uno era desproporcionada, también uno tiene que entender que se debía a que uno era opositor, realmente radical".

Comparte apodo con uno de los suyos, que hoy es paradigma; también esa humildad que los blinda de esa vorágine insaciable y ostentosa de poseer más allá de lo imprescindible, que se resisten a aprovecharse del poder para beneficio propio y de su entorno, conducta que muchos/as les niegan: "Eso es tan tal que en un momento recibí una andanada de acusaciones por el pago de una pensión que me otorgó el Poder Ejecutivo".

Recientemente una decisión suya lo trajo a "la primera plana" (junto con otros que insisten en recordar aquella vieja actuación), que algunos calificaron de "oportunista", pero que paradójica, en él hay que buscarle otra explicación en la que la coherencia tiene que ser un elemento a tomar en cuenta para evaluar el porqué de esta adhesión a la propuesta reeleccionista.

Desde la "arqueología de la nostalgia", esa que nos remite a un pasado que entonces se pretendía el futuro, ese que nos arrastró a este veleidoso presente, siempre Rafael Abreu (Pepe) ha mantenido una solidaria coherencia con el compromiso social y político al que se entregó desde sus años mozos, que ha tenido en el sindicalismo su expresión más firme, y en la militancia política desde la izquierda su orientación permanente.

Recién en esa entrevista con pronosticamedia.com, Pepe Abreu, admitía: "Los problemas nos tocan, entonces, la única alternativa es convivir con eso y saber la respuesta y contestar con dignidad cuando se da el caso".

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