domingo, abril 21, 2024

Ante el irrespeto total, ¿quién podrá defendernos?

LITO SANTANA

No creo que haya más datos que aportar en torno a la cantidad de accidentes de tránsito en nuestro país. 

Sobre esto dicen que “somos el final”, que, siendo un país pequeño, encabezamos el mundo en cifras desgraciadas. 

Tampoco podemos pretender aportar nada, en materia del porqué somos tan temerarios, cuando sabemos que las causas que van, desde las malas señalizaciones de nuestras vías, hasta la falta de educación de quienes tienen un volante en sus manos. 

Menos podremos decir desde esta columna, quiénes son los principales protagonistas de este sangriento tema, si ya se ha establecido que en el 90 por ciento de los accidentes de tránsito en República Dominicana, hay un motorista de por medio.

Sin embargo, y a pesar de la aceptación de estos juicios e informaciones, cabe resaltar la nueva modalidad de los motoristas o motoconchistas que “se ganan la vida” en la esquina formada por las “Avenidas Isabel Aguiar y 27 de Febrero”, mejor conocida como Pinturas, en la entrada de Santo Domingo Oeste. Esto desborda los límites. 

A pesar de que en ese punto los semáforos casi siempre funcionan con toda normalidad y que, incluso por la intensidad del tráfico en el lugar, los efectivos de la Dirección de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) realizan una labor titánica, no hay forma de evitar el caos que generan estos “terroristas del tránsito”.

Es que por ahí debe pasar la inmensa mayoría de quienes ingresan a la ciudad desde el municipio Santo Domingo Oeste, parte de los que vienen desde la región Norte y toman la Prolongación de la avenida 27 de Febrero en el kilómetro 13 de la Autopista Duarte, más el grueso de los vehículos que avanzan desde toda la región sur.

La nueva modalidad de los motoristas es que sus controles para atravesar cualquiera de las vías, no son los agentes de la DIGESETT, ni las luces de los semáforos, sino su asechanza para encontrar el hueco por donde escabullirse. 

Este estilo, en ocasiones ha puesto en peligro a los mismos agentes del orden, que deben saltar como “gimnastas entrenados”, para evitar ser atropellados por los motoristas. 

Imagínese usted lo que significa para un conductor normal, que en plena luz verde del semáforo o recibiendo la autorización del agente policial, procede a atravesar el lugar, cuando “una manada” de estos personajes se dispone a cruzar las vías. Esto es, simplemente, increíble. 

Lo más grave es que ante esta realidad, los mismos agentes del orden admiten que “con esas turbas no hay quien se meta”. 

Y entonces, ¿quién podrá defendernos?

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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