Lito Santana
En un principio y con el auge desbordado de las acciones criminales y delincuenciales, la gente vio con ciertas simpatías las acciones rápidas de la Policía Nacional en contra de estos hechos barbáricos, sobre todo los más sonoros y divulgados por los medios de comunicación.
El terror que proyectaban estos hechos criminales arrinconaba a los ciudadanos conminándolos a quedarse en sus casas en horas de la noche. En realidad, se reclamaba que los organismos encargados de la seguridad de la gente pusieran un extra a sus obligaciones y controlen a esos vándalos que en su mayoría y de acuerdo con los registros eran jovencitos, a veces niños, que andaban desacatados.
Es más, hubo momentos que la gente se alegraba cuando identificados los autores de los más escalofriantes asesinatos los policías le dieran “pá bajo”. De ahí vino la popularidad alcanzada por el famoso término “lo pusieron en 29”, usado incluso por el mismo presidente de la República, Luis Abinader.
Pero al parecer los “policías se han pasado de contentos” y “andan regando 29 a trocha y mocha”. Ya lo que se veían con cierta simpatía se convierte en para aplacar a supuestos crimínales ha provocado escozor por los excesos policiales. Ya los medios de comunicación reportan el repudio a estos hechos violentos que se asemejan a los ejecutados por los malhechores.
En ese tenor se han pronunciado la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, presidida por Manuel María Mercedes, que ha denunciado que estas acciones constituyen ejecuciones extrajudiciales y advirtió con llevar los casos ante organismos internacionales.
También figuras del derecho como Carlos Balcácer, Jordi Veras y un grupo de juristas han cuestionado la falta de investigación, la invocación automática de la legítima defensa y han depositado instancias ante la Procuraduría General de la República para que se investiguen las muertes.
También el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que rechazó formalmente que la Policía Nacional combata la delincuencia mediante la eliminación física de personas, argumentó que la lucha contra el crimen no puede convertirse en ejecuciones extrajudiciales
Y la tapa se la ha puesto al pomo la Congregación Salesiana, a través del sacerdote Ronny Ernesto Stephan, director de la orden en Villa Juana, y del movimiento juvenil Muchachos y Muchachas con Don Bosco, que condenó el uso de ejecuciones extrajudiciales o el método informal conocido popularmente como "código 29″. Dijo que "matar no es la solución", ya que esta práctica demuestra el fracaso de las políticas públicas y no detiene la inseguridad ciudadana.
Ellos sostienen que eliminar personas no resuelve las causas de la delincuencia, que son la falta de educación, oportunidades de empleo y el descuido en el acompañamiento familiar por parte del Estado.
Exigen que se respete la Constitución dominicana, la cual protege la vida y no contempla la pena de muerte. Demandan que los sospechosos sean procesados judicialmente bajo el debido proceso.
Sus denuncias van más allá y ameritan atención, pues al afirmar que “en ocasiones, se mata a presuntos delincuentes para "callar a potenciales delatores", y que hay miembros de la propia Policía Nacional que se nutren de las actividades delictivas en los barrios vulnerables.
Bien podría el presidente de la República, la ministra de Interior y Policía y la procuradora General de la República prestarles atención a estas declaraciones comprometedoras, pues una vez más los extremos criminales se vuelven despreciables.




