Por Federico Pinales
Todos los intelectuales que han manipulado la conciencia de la humanidad para limpiar la imagen de la pandilla encabezada por Cristóbal Colón debieron ser colgados en el Malecón, por intentar santificar a un genocida, esclavista y ladrón.
¿Cómo es posible que se hayan gastado tantos millones construyendo monumentos para exaltar la figura del responsable directo e indirecto del exterminio y despojo de los bienes de los seres humanos que habitaban en el Continente Americano, al momento de llegar los aventureros europeos, a quienes los irresponsables historiadores, falsamente han llamado descubridores, en lugar de genocidas, esclavistas y atracadores.?
Como la historia la escriben los vencedores, siempre a su favor, es comprensible la versión de los primeros manipuladores, pero resulta inconcebible que todavía hoy, gente que se supone pensante, con influencia en medios de comunicación y en estamentos con poder de decisión, sigan reproduciendo la falsa información sobre la supuesta santidad de Cristóbal Colón, alguien peor que Trujillo, con luces y sombras, que merecen ser expuestas en las mismas proporciones, para que cada quien saque sus propias conclusiones.
Aunque ya muchos países han estado revisando y legislando para corregir “entuertos”, los dominicanos debemos ir pensando en cambiar la celebración de “Día de la Raza”, para rendirle tributos a los muertos; pero a los nativos y a los esclavos que fallecieron como consecuencia de la crueldad de los inhumanos invasores, a quienes los pagados historiadores, cómplices de los horrores, llaman equivocadamente descubridores, estimulando la construcción de costosos monumentos en sus “honores”, como ese del Faro a Colón, que muy bien debía rebautizarse como el sello indeleble de la desvergüenza y el borreguismo nacional.




