Por Osvaldo Santana
En la campaña electoral de 2016 en República Dominicana se recurrió al uso de información falsa convenientemente administrada para dañar a un precandidato presidencial, Leonel Fernández, mediante el recurso Quirino, un convicto por narcotráfico, quien, entrevistado en Hilando Fino, entre el 11 y el 19 de febrero de 2015, dijo que había entregado millones de dólares (4.5) para financiar su campaña y la Fundación Global. Informaciones posteriores sugirieron que se trató de un montaje temprano para derrumbar al competidor potencial del entonces presidente Danilo Medina en el poder por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
En 2016, la campaña de Donald Trump en 2016 acusó falsamente a Hillary Clinton de operar una red de tráfico sexual infantil en una pizzería (Pizzagate), de vender favores políticos a donantes de su fundación y de haber cometido delitos graves con su servidor de correo electrónico privado, a pesar de que las investigaciones oficiales no hallaron pruebas de ilegalidad. El daño fue devastador para la candidata demócrata que terminó derrotada por Trump.
Esta semana, en X, una historia viral sugiere que una estudiante de 21 años, en la ciudad de Austin, Texas, Estados Unidos, ganó 43.000 dólares durante un mes con 'Maya', una modelo creada mediante inteligencia artificial que operó en OnlyFans. El espécimen, fue presentado como una mujer de 22 años y exestudiante de Psicología de la Universidad de Florida Central. OnlyFans es una plataforma donde los usuarios pagan para ver fotos, videos y transmisiones en vivo de cuentas específicas, generalmente de contenidos para adultos.
En el pasado, se decía que una mentira repetida mil veces podía convertirse en verdad y en las luchas humanas el recurso de falsificación de hechos o realidades ha sido constante, desde la antigüedad hasta nuestros días. Y no hay mejores escenarios que los conflictos, guerras armadas o batallas cívicas por el poder político, en tiempos de democracia.
Algunos actores han recurrido a la creación de historias o fábulas, medias verdades o mentiras absolutas. Y logran resultados, porque la contrastación de los hechos tarda mucho más que el impacto de la mentira o la media verdad puesta a circular. Ahora, a las mentiras les llaman fake new, y a la manipulación más sofisticada orientada a conseguir propósitos mediante el recurso de las emociones y las creencias a base de contenidos maliciosos, posverdad.
Estamos en la era del Internet y de la Inteligencia Artificial, donde todo será maximizado en el arte de mentir. Si una chica puede crear un personaje con movimientos y voz propios, y monetizar como si fuese real, lo que ya es pan servido en las redes electrónicas, habría que pensar en lo que vendrá mediante la manipulación burda de imágenes y voces en medio de una campaña electoral.
La transmisión de contenidos subliminares o la construcción de verdades a medias, adobadas de mentiras creíbles, colocan a la audiencia en una situación bastante complicada para la adopción de decisiones políticas, sobre todo cuando ya no solo se trata de mentir descaradamente, sino mediante técnicas más sofisticadas, manipular a través del conjunto de ideas y creencias de la propia gente, tratando de incorporarlas en su siquis o en el conjunto de valores que constituyen su personalidad.
Aunque la humanidad siempre descubre dónde está la realidad de las cosas, ocurre después que el daño ha sido hecho. Y la reparación resulta muy difícil de alcanzar. Daños a personas, instituciones e incluso países.
La mentira es la verdad de estos tiempos. Esas “verdades construidas” que ahora llaman posverdad y más cuando las más descaradas noticias falsas se levantan como graves amenazas en las competencias cívicas por el poder.
Ahora, en los procesos electorales no se competirá en base a valores y propuestas trabajadas por profesionales especializados y mediante consultas populares, sino que estará de por medio la habilidad (Inteligencia creativa) para mentir con mayor eficiencia.
En un escenario como ese, los propósitos serán alcanzados en atención de la eficiencia de las técnicas comunicativas al alcance de los actores, y la Inteligencia Artificial será un arma clave. La malicia confesa será esencial. El engaño y la mentira más burda protagonizarán por el dominio del espacio cibernético.
Mediante recursos rudimentarios, en todo el curso de la historia, la manipulación fue constante. Con el auge de la Inteligencia Artificial, a mayor capacidad para desinformar, más éxito, y mentir intencionalmente será constante. Y no se advierten medios de control y mucho menos prevención.
Los actores políticos tradicionales, que no han sido ajenos a la mentira y a la manipulación, como ha ocurrido, aumentarán su arsenal. Habría que ver qué pueden hacer quienes creen en una ética de campaña, en una carrera como la política, donde todo vale, en tiempos de Inteligencia Artificial.




