La metamorfosis que producen el poder de los cargos públicos y políticos (2)

Por Lauterio Vargas   

Tras la apabullante derrota sufrida por Danilo Medina y su corriente interna, lo que siguió al proceso electoral del 16 de mayo del año 2000 fue la reorganización del PLD para tratar de reconquistar el poder en el 2004.  

Los peledeístas aún estaban organizados como un partido centralizado en sus organismos y era el mejor referente de orden, respeto institucional y organización que había en el país.  También siempre se decía que los peledeístas eran lo máximo en disciplina. 

Tenían vacante el puesto de presidente y la misión de definir si se mantenían como un partido de cuadro o abrir sus puertas a los miles de simpatizantes que se registraron en centenares de movimientos políticos, formados por todo el país, para apoyar a Leonel Fernández en las elecciones de 1996.  

Hasta el año 2000, el PLD había tenido solo a una persona con el título de presidente. Desde el 15 de diciembre de 1973, fecha de su fundación, el profesor Juan Bosch era el único que había sido presidente, fundador, líder y hasta guía doctrinario, porque sus enseñanzas políticas fueron asumidas como una doctrina que llevaría el nombre de boschismo.  

Con la realización del VI Congreso Ordinario Profesor Juan Bosch, en el año 2000, se decidió designar a su anciano líder como presidente Advitam o vitalicio de esa organización política y realizar un plebiscito en la base para preguntar, representada en sus organismos intermedios, si estaba o no de acuerdo con que se escogiera a un nuevo presidente.  

En el plebiscito, el SI fue aprobado por la mayoría y la persona escogida como presidente del PLD fue el expresidente Leonel Fernández, con una matrícula de miembros inscritos que se masificaba con el paso de los años.  

En el 2018 el padrón registraba unos 2 millones 700 mil miembros agrupados en más de 173 mil Comités de Base y unos 2,500 Comités Intermedios, lo cual mostraba el crecimiento vertiginoso del PLD desde la eliminación de los Círculos de Estudios en el año 2000, que también fue aprobado en el VI Congreso Profesor Juan Bosch.  

 

La derrota del PLD, en el año 2000, fue la segunda en línea que sufría esa organización política luego de ganar la Presidencia de la República en el año 1996, pues en las primeras elecciones de medio término, celebradas en el país para escoger a las autoridades municipales y congresuales, los peledeístas fueron barridos por los candidatos del PRD.  

Esos comicios tuvieron lugar el 16 de mayo de 1998, seis días después de la muerte del líder y caudillo perredeísta, José Francisco Peña Gómez, quien, en medio de la crisis interna surgida en el PRD por la candidatura a síndico por el Distrito Nacional, asumió esa nominación.  

Haciendo reverencias a su tradición conflictiva, los aspirantes perredeístas a la sindicatura de la capital, que para esas elecciones fueron Eligio Jáquez, Julio Maríñez y Miguel Vargas Maldonado, se resistieron a aceptar la derrota.  

En realidad, nadie supo quién fue el ganador de la convención. Pero tuvieron que deponer sus aspiraciones cuando Peña Gómez, enfermo y desgastado por el cáncer, asumió la candidatura por la sindicatura de la capital y lanzó su último grito de guerra.  

Fue una decisión de sacrificio para conjurar la crisis del PRD y organizar una campaña sin desavenencias internas. 

Tras la muerte de Peña Gómez, el merenguero Jhonny Ventura, quien era postulado como vice síndico del Distrito Nacional, asumió la candidatura, mientras que Alba María Antonia Cabral, conocida como Peggy Cabral, viuda Peña Gómez, fue seleccionada para la candidatura de vice síndica.    

El 16 de mayo de 1998, cumpliendo con todos los vaticinios de las encuestas, el PRD arrolló al oficialismo peledeísta, que solo ganó cuatro senadurías. Fue una derrota contundente que se veía llegar.  

Todavía para esas elecciones el PLD era el dueño de las candidaturas a lo interno, es decir, como no existía el voto universal era el Comité Central el que finalmente elegía a los candidatos que, previamente, seleccionaban los organismos. pero, además el poderoso y casi glorificado Comité Político se reservaba una cuota de un 20% de las candidaturas para nominar a determinados dirigentes.  

El temor de algunos precandidatos de ser despojados de sus posiciones amenazó con desatar una crisis interna. Pero en cada provincia los gobernadores provinciales fueron nominados como candidato a senadores.  

Los resultados de las primarias peledeístas, celebradas el 5 de agosto de 1997 provocaron disputas y solicitudes de anulación del proceso por las alegadas irregularidades que se habrían cometido.  

En esa etapa, el PLD seleccionó a 2,120 precandidatos, de los cuales 511 se disputarían las alcaldíasy 1,609 las diputaciones y regidurías.  

Un elemento que incrementó las tensiones internas fue cuando les tocó decidir sobre las cuotas que debían recibir los partidos aliados.  

Aunque el PLD logró armar una boleta con candidatos apoyados por los organismos, la derrota era inminente. En la población se respiraba un sentimiento de luto y culpa colectiva por la muerte del líder perredeísta José Francisco Peña Gómez y el pueblo votó en su honor, por los candidatos del PRD. Aunque en la boleta electoral no estaba el rostro del extinto líder del partido blanco, su imagen estaba fresca en la mente y el corazón de la mayoría de los votantes. No hay dudas de que el sentimiento “peñagomista” impregnado en la población, le dio el triunfo al PRD. 

Con elecciones cada dos años, los partidos políticos, no bien se recomponían de las crisis pre y postelectoral, se veían obligados a organizar otro proceso electivo para los siguientes procesos.  

Aun con los dolores por la derrota de Danilo Medina en el año 2000, en diciembre del 2001, el PLD realizó una convención para seleccionar a sus candidatos congresuales y municipales que presentarían al pueblo para el certamen electoral del 16 de mayo del 2002.  

Para esa fecha todavía el voto en la convención peledeísta era por organismo. Las denuncias de irregularidades y de alteración de los resultados amenazaron con deslucir el proceso.  

Los precandidatos denunciaron irregularidades en el Distrito Nacional, El Seibo y La Romana; mientras que los de Montecristi pidieron la anulación de las elecciones.  

Al margen de la situación interna del PLD, en el Palacio Nacional, el presidente Hipólito Mejía se paseaba por los pasillos con los resultados de varias encuestas realizadas por Ana María Acevedo, las cuales daban ganador al PRD, para las elecciones del 16 de mayo de 2002, en todas las provincias del país.  

El atípico presidente les mostraba a los periodistas los resultados de las encuestas y, con su característica forma de decir las cosas, aseguraba un triunfo arrollador de los candidatos perredeístas.  

Las encuestas con las que alardeaba el presidente Hipólito Mejía no se equivocaron y con el control del Gobierno, el 16 de mayo de 2002, el PRD ganó su tercera contienda electoral en forma consecutiva. 

El boletín número 18 de la Junta Central Electoral, emitido cuatro días después del proceso, daba al PRD como ganador de 29 senadurías y 104 alcaldías; el PRSC dos senadurías y once alcaldías, y el PLD una senaduría y siete alcaldías. José Tomás Pérez fue el único senador peledeísta electo en ese proceso. 

Lauterio Vargas
Lauterio Vargas
Periodista y abogado, experto en opinión y manejo de crisis institucional.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img
spot_img
spot_img

Las más leídas

Los 20 años del programa “Somos de Quisqueya”

Por Federico Pinales Ella no se considera físicamente bella, pero profesionalmente es una estrella y donde quiera que pisa deja sus huellas. De baja estatura y...

Cubanos, haitianos, judíos y dominicanos

Por Federico Pinales El 88% de los 6,3 millones de judíos que viven en los Estados Unidos de América reciben Medicaid. Y no es la comunidad...

Inflación de agosto: un paseo sectorial y discriminatorio por la canasta básica

Por Héctor Linares  La inflación en agosto se ilustró en el gasto educativo, castigó la higiene y cuidado personal, se movió en el sector transporte...

Los 20 años del programa “Somos de Quisqueya”

Por Federico Pinales Ella no se considera físicamente bella, pero profesionalmente es una estrella y donde quiera que pisa deja sus huellas. De baja estatura y...

Cubanos, haitianos, judíos y dominicanos

Por Federico Pinales El 88% de los 6,3 millones de judíos que viven en los Estados Unidos de América reciben Medicaid. Y no es la comunidad...

Inflación de agosto: un paseo sectorial y discriminatorio por la canasta básica

Por Héctor Linares  La inflación en agosto se ilustró en el gasto educativo, castigó la higiene y cuidado personal, se movió en el sector transporte...

Articulos relacionados