La lucha de un pollito contra un toro (2)

Por Lauterio Vargas  

Durante los preparativos electorales con miras a las elecciones del 16 de mayo de 1996, en el PRD reinaba la armonía y no tuvo inconvenientes para escoger a su candidato presidencial y más que una convención, lo que hizo fue una aclamación de su líder y caudillo José Francisco Peña Gómez, quien obtuvo fácil la nominación para competir nuevamente por la Presidencia de la República.  

Era la tercera vez consecutiva que el líder perredeísta asumía la candidatura presidencial pues, como caudillo, no tenía competencia a lo interno de su partido.  

Peña Gómez fue proclamado candidato presidencial en una convención de delegados, luego de uno de esos famosos acuerdos de  perredeístas. Posteriormente, el candidato presidencial, seleccionó nuevamente al exdirigente reformista Fernando Álvarez Bogaert como compañero de boleta y se reeditó el Acuerdo de Santo Domingo de 1994.  

En tanto que en el gobernante PRSC, los aspirantes a la nominación presidencial fueron el vicepresidente Jacinto Peynado y el exvicepresidente Carlos Morales Troncoso.  

Ninguno de los dos postulantes contó con el apoyo del presidente Joaquín Balaguer, cuya cultura caudillista no daba cabida a la idea de que un dirigente de su partido lo sustituyera en el poder. 

Aunque se produjeron algunos hechos violentos en los centros de votaciones habilitados para el certamen interno de los reformistas, con el saldo de un muerto, Jacinto Peynado ganó la convención celebrada el 1 de octubre del año 1995 con un 55.7 por ciento y se convirtió en el primer candidato presidencial del PRSC que aspiraba a sustituir al presidente Joaquín Balaguer.  

Esa convención también fue el primer evento abierto a toda su militancia, realizado por el PRSC para escoger al candidato presidencial pues, desde 1966, el presidente Joaquín Balaguer siempre era escogido mediante aclamación en una Asamblea de delegados y nunca tuvo rivales internos con posibilidades de rebatarle el liderazgo ni la candidatura. 

Jacinto Peynado escogió como candidata vicepresidencial a la empresaria Maribel Gassó.  

Pero el presidente Balaguer mantuvo su tradición caudillista y no lo apoyó, ni siquiera acudió a votar por él en la primera vuelta electoral celebrada el 16 de mayo de 1996, lo cual, ante los ojos de la opinión pública, fue visto como una traición y desaprobación hacia los candidatos de su partido.  

Balaguer nunca apoyó a Jacinto Peynado, aunque sabía que su salida de la Presidencia de la República era inminente.  

Además, la desaprobación hacia Peynado fue una jugada maestra del viejo caudillo que conocía los riesgos de traspasar el poder a un miembro de su partido. Él sabía que, en las naciones como República Dominicana, el presidente de la República concentra todo el poder y que, si alguien del PRSC asumía la presidencia, sería relegado a un segundo plano, pues todo cuanto se hace en el país tiene una relación directa o indirecta con el Palacio Nacional. Por esas razones, Balaguer siempre mantuvo el control y la hegemonía a lo interno de su partido y mientras él estuvo vivo, nadie más pudo levantar cabeza para hacerle frente y salir airoso.  

Con el viejo líder reformista se puso de moda el eslogan: “Mientras Balaguer respire que nadie aspire”. Sus adversarios internos terminaban fuera del partido sin ninguna posibilidad de ganar notoriedad en la opinión pública. Así ocurrió con Francisco Augusto Lora y el Movimiento de Integración Democrática Antirreeleccionista (MIDA).  

Augusto Lora fue vicepresidente de la República junto a Balaguer en los períodos 1966-1970 y 1970-1974, aunque en el último cuatrienio se distanció del presidente y abandonó su oficina oficial del Palacio Nacional y se instaló en el hotel Embajador, pero nunca tuvo posibilidades de ganar las elecciones en las que participó en contra del presidente Balaguer.  

La causa de la salida de Augusto Lora fue porque, supuestamente, Balaguer le dijo que lo apoyaría para que fuese candidato presidencial por el Partido Reformista para las elecciones de 1970, pero luego le cerró el paso y le negó el apoyo. 

La campaña para las elecciones de 1996 transcurrió sin mayores problemas, pero en la primera ronda de votaciones, celebrada el 16 de mayo, ninguno de los candidatos alcanzó el 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos.  

El PRD y los aliados del Acuerdo de Santo Domingo obtuvieronun millón 270 mil votos, para un 47%; el PLD   y los partidos aliados alcanzaron un millón 076 mil 872 sufragios, para un 38%, y el PRSC y aliados 420 mil 560, votos para un 14.9%.  

La abstención de la ciudadanía llegó a 20.16 por ciento del total de inscritos en el Padrón Electoral, lo cual representó una de las elecciones más concurridas del país.  

Los demás partidos y candidatos que participaron en las elecciones de 1996 fueron el Partido Alianza Social Dominicana (ASD), que postuló a José Rafael Abinader y a Luis Minier Aliés; Puro Pichardo Fernández y Franklin Domínguez, por el Movimiento de Conciliación Nacional; Rafael Alburquerque y Dalia María Féliz, por elPartido del Pueblo Dominicano (PPD); Agustín Encarnación Montero y Juan Mateo (Pelón), por el Movimiento Renacentista Nacional.  

El Partido Revolucionario Independiente llevaba como candidato a Jacobo Majluta, pero éste estaba muy enfermo y murió de cáncerel 4 de marzo de 1996, en Miami.  

Se dijo que antes de su muerte, Jacobo Majlutainstruyó a los dirigentes de su partido para que postularan a Peña Gómez como candidato presidencial, pero eso nunca se verificó. 

 

Lauterio Vargas
Lauterio Vargas
Periodista y abogado, experto en opinión y manejo de crisis institucional.
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