Por Héctor Linares
La economía dominicana sigue su vuelo como un avión surcando un espacio aéreo afectado por frecuentes turbulencias que obligan al piloto a encender constantemente la luz de abrocharse el cinturón y a los pasajeros a permanecer en sus asientos.
La velocidad del desplazamiento de la nave depende de las condiciones atmosféricas, y la de la economía dominicana está muy condicionada a factores externos. El petróleo es una especie de común denominador, cuya volatilidad altera proyecciones y genera alertas económicas y financieras.
El vuelo iniciado por la economía dominicana hacia un destino de crecimiento potencial entre 4.50% y 5.0% en el cursante 2026 ha enfrenado, en la primera mitad de la ruta, constantes situaciones de inestabilidad que han hecho varias proyecciones e instrumentos de políticas económicas.
En una reciente reunión de las autoridades económicas con la banca comercial se puso en contexto que el recrudecimiento del conflicto en el Medio Oriente durante el mes de julio ha provocado un incremento en la incertidumbre global.
Esa incertidumbre hizo incluso que el Banco Central de la Republica Dominicana, en su reunión de política monetaria del pasado mes de julio, dejara en 5.25 % su tasa de interés de referencia, pausa que tiene ya 10 meses y que interrumpió un programa de reducciones que ejecutaban las autoridades monetarias con el propósito de contribuir a la recuperación o mayor dinamismo de la economía, a través del incremento del crédito para financiar inversión y consumo. Desde noviembre del 2026 la tasa de política monetaria (TPM), uno de los principales instrumentos de política monetaria del BCRD, se mantiene en pausa, en espera de la evolución del entorno internacional, especialmente la tasa de la Reserva Federl (Fed) o Banco Central de los Estados Unidos, la cual está anclada en un rango de 3.25 a 3.50%.
La incertidumbre internacional ha condicionado las expectativas de crecimiento de la economía dominicana, debido a que ésta, pequeña y abierta, tiene mucha dependencia de actividades y áreas que, como el turismo, las remesas, la inversión extranjera, las zonas francas, las que son altamente vinculadas al panorama internacional.
En el encuentro del BCRD, el Ministerio de Hacienda y Economía y el de Industria y Comercio con los líderes de la banca comercial dominicana, se reconoció o enfatizó que el crecimiento, la estabilidad cambiaria y la inversión extranjera directa en RD son catalizadores de solidez ante la volatilidad existente en los índices del petróleo.
Valdez Albizu expuso a los presentes “la importancia de la robustez del sistema financiero dominicano, la cual es reconocida en Centroamérica, El Caribe, América Latina y las principales agencias calificadoras de riesgo y organismos internacionales, como un factor de confianza determinante a la hora de enfrentar la inestabilidad e incertidumbre internacionales, en un momento donde se hace necesaria la estabilidad macroeconómica para afianzar los índices de crecimiento y la atracción de la inversión extranjera directa (IED) al país, entre otros indicadores que sitúan a República Dominicana como uno de los destinos del continente más confiables y rentables para invertir”.
En ese aspecto, el gobernador citó que “la inversión extranjera directa (IED) alcanzó US$3,276.5 millones al cierre del primer semestre de 2026, aumentando US$233.4 millones (7.7 %) en comparación con el mismo periodo del año anterior, precisando que unos US$2,194.6 millones, aproximadamente dos terceras partes de los flujos por este concepto, corresponden a nuevos aportes de capital por parte de los inversionistas, destacando también que, en el trimestre abril-junio se recibieron US$1,604.6 millones por este concepto”.
La economía despierta
Valdez Albizu precisó en el encuentro que el indicador mensual de actividad económica (IMAE) correspondiente a junio de 2026 reflejó un crecimiento interanual de 6.4 %, el mayor registrado en el transcurso del presente año, acumulando un incremento en el primer semestre de 4.5 %, más que duplicando el registrado en 2025.
“La actividad de intermediación financiera, seguros y actividades conexas experimentó un crecimiento interanual de junio 2025 a junio-2026 de 13.1 %, incidiendo en este resultado la expansión de 9.1 % del crédito dirigido al sector privado en moneda nacional y extranjera, equivalente a RD$217 mil millones adicionales con respecto a junio del año
2025”, dijo el funcionario, al tiempo de afirmar que “la economía dominicana cuenta con fundamentos sólidos, un sistema financiero estable y un sector privado resiliente que, junto con la coordinación de las políticas monetaria y fiscal, permitirán afrontar los desafíos del entorno externo incierto, complejo y convulso”.
En tanto, el ministro Magín Díaz expresó que la República Dominicana está dando pasos firmes hacia el afianzamiento de un mejor equilibrio presupuestario y hacia el diseño de un sistema tributario justo que con sus ingresos sea capaz de financiar el gasto público y de distribuir lo mejor posible la riqueza, pensando en el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos dominicanos. Para este fin, es indispensable disponer de un sistema financiero robusto que proporcione garantías en aspectos tan importantes como un alto estándar de tecnología y digitalización.
Mientras que el ministro Sanz Lovatón indicó que su ministerio se encuentra realizando un seguimiento exhaustivo de las repercusiones que puedan causar las políticas arancelarias de Estados Unidos y de su incidencia directa en las importaciones dominicanas, así como la volatilidad observada en la cotización de los precios del petróleo en los mercados internacionales por lo que, junto con el ministerio de Hacienda y Economía, y con la colaboración del BCRD, el Gobierno evalúa opciones para buscar alternativas que contribuyan a enfrentar dicha inestabilidad en los precios de los combustibles.
Sanz Lovatón señaló que la prioridad será fortalecer el comercio exterior elevando el flujo de las exportaciones mediante estrategias que conviertan a nuestro país en un referente indispensable de nearshoring para los mercados potenciales.
Por su parte, Christopher Paniagua, presidente ejecutivo del Banco Popular Dominicano y presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Bancos (ABA), quien lideró a los banqueros en el encuentro organizado para pasar revista a la economía dominicana, analizó los retos que para nuestro país supone la continuidad del conflicto bélico en Oriente Medio, y se mostró muy complacido “por la resiliencia mostrada en República Dominicana ante los riesgos geopolíticos, en base a pilares como el crecimiento, la estabilidad de precios y el ingreso de divisas, pudiendo establecerse que el denominador común de estos logros se fundamenta en una fortaleza: la confianza”.
Sector externo con fuerte apoyo a estabilidad
Se destacó el buen desempeño mostrado por los principales generadores de divisas. El BCRD, en un informe, según cifras preliminares, reveló el monto de la inversión extranjera directa (IED): US$3,276.5 millones, al cierre del primer semestre de 2026, aumentando US$233.4 millones, flujos que “reflejan la resiliencia de la República Dominicana en la captación de IED, en un entorno internacional caracterizado por una recuperación desigual de los flujos mundiales de inversión acompañada de una creciente competencia entre economías para atraer nuevos proyectos estratégicos”.
Al evaluar la distribución sectorial, el BCRD mostró que la mitad de los ingresos de IED se dirigieron a los sectores de energía (27.8 %) y turismo (20.1 %), los cuales mantienen su preponderancia. Resaltó el aporte del desarrollo inmobiliario (12.4 %), también relevante para la IED, especialmente porque su expansión está estrechamente relacionada con el crecimiento del turismo en el país. Otro sector destacado fue la minería, apoyada en una mayor producción y precios internacionales favorables, representando un 12.4 % del total.
Señaló que, además del aumento de los flujos de IED (7.7 %) y de remesas (6.7 %), las demás variables del sector externo también presentaron un desempeño favorable durante el primer semestre de 2026. En ese sentido citó que las exportaciones totales alcanzaron US$8,745.7 millones, incrementando un 16.6 % con respecto al mismo periodo de 2025. Dentro de estas se destacan las exportaciones de oro, las cuales alcanzaron los US$1,591.9 millones, unos US$648.8 millones adicionales (68.8 %) con relación al período del año anterior, impulsadas por mejoras en la producción y por los altos niveles de precios que ha mantenido el mineral en los mercados internacionales.
Por otro lado, las exportaciones de zonas francas lograron la cifra de US$4,359.7 millones, aumentando un 3.2 % en enero-junio de manera interanual, y los ingresos por turismo para periodo analizado sumaron US$6,716.0 millones, unos US$891.2 millones (15.3 %) por encima de los ingresos del primer semestre 2025.
“Este resultado se debió principalmente al aumento en las llegadas de visitantes durante el período (7.9%), que superaron los 6.5 millones”, destaca el BCRD, al resumir que por concepto de IED, remesas, turismo, exportaciones de bienes y de otros servicios, los ingresos de divisas superaron los US$26,500 millones entre enero y junio de 2026, lo que implica un aumento de unos US$2,800 millones respecto al mismo período de 2025, contribuyendo a la estabilidad relativa del tipo de cambio y la acumulación de reservas internacionales.
Desde el exterior llegan sustos perturbadores, amenaza y también fuente de alivios, positiva para la marcha de la economía en su vuelo hacia su destino planeado de crecer a su potencial de 5%.







