Por Federico Pinales
Se dice que en la República Dominicana existen “40 partidos políticos”.
¿Por qué y para qué?
¿Quiénes los integran?
¿De dónde vienen sus miembros y dirigentes?
¿En Qué se diferencian unos de otros?, si proceden de la misma fuente, afectados por las mismas contaminaciones y aquejados de los mismos padecimientos antiéticos patológicos.
En su gran mayoría son sanguijuelas insaciables, que viven buscando todos los días nuevas formas “legales” para apoderarse de los impuestos que pagan los pobres, ya que ellos y su socios, a los que les sirven de instrumentos, evaden sus responsabilidades fiscales, mediante diversas artimañas ya por muchos conocidas, como las famosas “fundaciones sin fines de lucros”, conocidas como ONG.
Muchos de esos “partidos”, además de vivir del sudor de los pobres a través del Estado, se ha demostrado que son lavanderías de imágenes de delincuentes y de dinero de procedencia dudosa.
Para evitar eso fue que se creó la Ley de financiamiento a los verdaderos partidos, pero resulta que “la sal salió más cara que el chivo”, porque después de aprobada dicha ley, esos partidos no solo siguieron lavando dinero, sino que permitieron a los mafiosos tomar prácticamente el control del Estado.
Por esa razón me uno a la corriente que se opone a que el Estado siga manteniendo a tantos parásitos, con el dinero de los contribuyentes.







