Por Santo Salvador Cuevas
Es su don de gente, lo que hace de Gonzalo Castillo un ser especial.
Lo vi bajar del solio junto al Presidente de la República, a estrechar su mano con el hombre humilde, preguntar sobre sus familiares y los suyos, preocupado.
Así se comportan los hombres de bien, que siempre son solidarios, humildes y muy distintos al hombre común.
Me tocó verle en una ocasión mientras se inauguraba una escuela en Santa Ana de Tamayo, sentado en la mesa presidencial, bajar, caminar en la multitud para saludarme e interesarse por la salud de Juan Tomás, mi hijo más pequeño, que con la ayuda de Gonzalo Castillo fue a visitar el Hospital Oncológico de La Habana, en donde pudo retornar a la vida.
Es decir, esa vocación de servicio de Gonzalo Castillo no solo germinó y creció durante la cuarentena del Covid-19.
Esa acción de un día, es un estilo de vida que abarca decenas de testimonios de hechos en silencio a favor de los humildes.
Me impactó la acción de Gonzalo Castillo con una madre soltera de Monserrate, en Tamayo.
Un día suena mi teléfono y escucho a Gonzalo ordenar que indique a Ironelis que se presente a su oficina en la Capital.
La sorpresa mayor fue la de Ironelis cuando Gonzalo le premió con la construcción de una vivienda para ella y su hija.
Cuando decimos que Gonzalo es pueblo, no estamos haciendo otra cosa que colocar el punto sobre la i.
Lo que quiero destacar no es solo ese don de gente en Gonzalo. No pretendo destacar lo que todos conocen como su capacidad gerencial a su paso por el ministerio de Obras Públicas.
Hay un factor que para conocerse debe de alguna manera convivir con él, aunque sea en una ocasión.
Es decir, entre los dirigentes políticos con los que he tratado, Gonzalo Castillo (convencido estoy) es un hombre sabio.
En una ocasión se debatía el tema de dos candidaturas congresionales, y se insistía en dar apoyo material a uno y "explotar” al otro.
Entonces, el hombre sabio habló, y dijo:
"Los dos son del partido, yo los apoyo a los dos".
Recientemente, me tocó visitar la oficina de Gonzalo Castillo junto a una amplia comitiva de Bahoruco (fue la tercera y cuarta comitiva de Bahoruco), que asistimos para testimoniar nuestro apoyo a su proyecto presidencial.
A esa reunión íbamos preparados para el debate de por qué él no estaba en las calles del país.
El hombre sabio habló, y dijo:
"Nunca he dejado de estar en las calles, ni he dejado de darme ese baño de pueblo, la presencia de tanta gente que me visita es la mejor muestra".
Y replicó el hombre sabio:
“Todo tiene su tiempo, un artista llega a la comunidad y al estadio, pero sube a tarima cuando el estadio está repleto".
Y dijo Gonzalo:
"Junto al accionar por la candidatura, está también el deseo y el compromiso de la unidad partidaria".
Me luce que con Gonzalo Castillo se gana y se aprende.











