Por Federico Pinales
Los periodistas dominicanos hemos perdido a muchos hermanos, la gran mayoría por enfermedades naturales, luego de finalizar sus procesos biológicos en la tierra y un alto número víctimas de acciones violentas, provocadas por la intolerancia de algunos, con licencia para matar.
La lista es muy larga y conocida por muchos de ustedes, nuestros generosos lectores.
Como nos encontramos dentro del mes de Marzo, aniversario de los Asesinato de los periodistas Gregorio Gacía Castro y Orlando Martínez, deseo se me permita, en esta ocasión, referirme específicamente a ellos, porque antes de la desaparición misteriosa de Narciso González, esos fueron los crímenes violentos de periodistas más sobresalientes de los primeros 12 años de la semi dictadura del doctor Joaquín Balaguer, para quien la Constitución era un simple “pedazo de papel”.
¿Y por qué quiero hablar de ellos si se ha escrito tanto sobre estos dolorosos acontecimientos, Incluyendo hasta libros…?
Por las siguientes razones:
Aunque eran ideológicamente diametralmente opuestos, Orlando del Partido Comunista Dominicano, (PCD) y García Castro del Partido Reformista (PR), ambos fueron asesinados por las mismas razones.
Orlando Martínez atrincherado en la Revista Ahora y el periódico El Nacional y Gregorio García Castro en el vespertino Última Hora, ambos con posiciones ejecutivas y columnas de opinión; mantenían sendas campañas de denuncias contra los organismos represivos del Estado, que solo pudieron controlar decretando su eliminación física.
A Gregorio lo asesinaron el 28 de marzo del año 1973, en la Calle de Las Mercedes de la Zona Colonial y a Orlando Martínez el 17 de marzo de 1975, en las inmediaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En ambos casos los autores materiales fueron militares, según la versión más extendida, obedeciendo órdenes superiores.
Aunque los medios de comunicación y los gremios periodísticos siempre han resaltado ambos acontecimientos, siento que el Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales, (SNPP), ahora Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa SNTP) y el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), han inclinado más la balanza hacia otros lados, en contra de Gregorio García Castro, por razones ideológicas; ignorando o intentando desconocer la militancia y los aportes de García Castro al periodismo organizado y al periodismo de provincia.
Siendo justo, quiero liberar de responsabilidad a la nueva generación de dirigentes que han estado al frente de ambas instituciones en los últimos años, porque ellos encontraron la injusticia institucionalizada en ambos gremios.
Desde el punto de vista gremial, con excepción de los fundadores originales del SNPP, nadie tiene más méritos que Gregorio García Castro para llevar el nombre de un movimiento, una tarja o un busto como los de don Rafael Herrera o el de Orlando Martínez.
No estoy diciendo que los demás no se lo merezcan. Sencillamente estoy aprovechando la conmemoración del aniversario de su asesinato, para reclamarle al sindicato que haga la justicia que sus antecesores no hicieron. Los primeros por mezquindades ideológicas y otros por ignorancia.










