Por Federico Pinales
Como el objetivo de este espacio es decir verdades cantando, no implorando ni rogando; quiero empezar analizando, un nudo que desde hace tiempo me viene ahogando, sobre el mito de "Fray" Nicolás de Ovando, con cuyo nombre fue bautizada una de las principales calles de la Zona Norte de la capital dominicana.
En justicia, esa calle debería llamarse José Francisco Peña Gómez, porque intercomunica a una gran parte de los sectores más populares de la gran ciudad metropolitana, una de las zonas que más respaldaron al líder más popular que hayan conocido los dominicanos, procedente de los estratos sociales más bajos, económicamente hablando.
Además, la calle Nicolás de Ovando se entrecruza con la Avenida Máximo Gómez, un líder militar dominicano nacido en Baní y venerado en Cuba como uno de sus principales héroes nacionales.
Con ese cambio de nombre se matarían tres pájaros con un solo tiro.
Primero, se le haría justicia a los aborígenes a quienes sacrificó y eliminó Nicolás de Ovando.
Segundo, le rendiría un doble honor a Peña Gómez y al propio Máximo Gómez; y finalmente produciría un placer espiritual a los usuarios del transporte público, al solicitar “Gómez con Gómez, en lugar de Gómez con Ovando".
Si en verdad nos interesa resaltar los valores humanos y a los difuntos que en vida lucharon por preservarlos, esta es una preciosa oportunidad para demostrarlo, porque Nicolás de Ovando hizo todo, menos eso, en cambio Peña Gómez sí.
Los españoles y los dominicanos inhumanos, para quienes los factores económicos están por encima de los humanos, Nicolás de Ovando es un héroe, pero para los contrarios fue un genocida indígena y un promotor del esclavismo africano. Por lo tanto, un sector semi marginado de la República Dominicana no debe seguir siendo humillado con una de sus calles principales marcada con ese funesto nombre.
La Avenida George Washington también debería llamarse Fray Antón de Montesinos, porque también el primer presidente norteamericano fue “un esclavista con 317 de ellos trabajando y sirviendo en sus plantaciones de Mount Vernon”.
En cambio, Fray Antón de Montesinos fue el primero en Nuevo continente Americano en denunciar esa conducta aberrante y criminal de los colonizadores.
De modo que siendo la República Dominicana la pionera en la lucha contra la esclavitud, conectar a la Avenida Fray Antón de Montesinos, con la Máximo Gómez, en el Sur y la José Francisco Peña Gómez, en el Norte, sería un acto de justicia monumental, en favor de la memoria de los nativos víctimas del genocidio ejecutado por Nicolás de Ovando en el país, mientras fue gobernador de la isla, designado por España, en su condición de militar, no de líder religioso, razón por la cual es incorrecto el uso del título Fray, como prefijo al nombre Nicolás de Ovando.










