Por Evelyn Irizarri Santos
NUEVA YORK, Estados Unidos.- Parte esencial de la política internacional de los Estados Unidos, a partir de la segunda etapa de la "Era Trump", representa un retorno a los años en que Washington se reservaba el derecho de asignar la fecha de caducidad de los gobiernos que, a su entender, representaban un peligro para la libertad de las personas.
Aunque para muchos solo se trataba de gobiernos y gobernantes que pretendían mantener su independencia e imponían sus propias reglas.
Las posiciones del presidente Donald Trump frente a sus homólogos al rededor del mundo, desde los países más poderosos hasta aquellos que distan de ser una gran potencia, reflejaron desde el principio una determinación, casi inexplicable, a la confrontación.
Desde insinuar la posible anexión de Canadá, la adquisición de Groenlandia, entrar a Venezuela y capturar al presidente Nicolás Maduro bajo una acusación de narcotráfico, y más tarde, atacar a Irán y desatar una guerra en Oriente Medio de la que no se sabe cuándo ni cómo terminará, hasta afirmar, que "luego de terminar con Irán, vamos por Cuba", pero, después, y al parecer porque por el momento no se ve un desenlace al conflicto, Trump afirma que lo de Cuba no puede esperar más.
Acorralada
La isla de Cuba y el régimen castrista que encabeza Miguel Díaz-Canel, atraviesan una de las peores crisis en muchos años. Por un lado, las advertencias de Estados Unidos de que deben negociar o "haremos lo que tengamos que hacer", además de intensificar el bloqueo y prácticamente prohibir el ingreso de petróleo a la isla, han dejado al país sumido en una crisis tan profunda que ha llevado a los ciudadanos a las calles a protestar contra el gobierno por la falta de alimentos y servicios básicos.
El sistema eléctrico colapsó hace días, mientras continúan las presiones de Washington para una negociación bajo los términos de la Casa Blanca.
En conversaciones
Luego de varios discursos donde aseguraba su firmeza frente al "imperio", que no cedería a las presiones, después de los días sin energía eléctrica y sin dinero para ejercer una gobernanza adecuada, Díaz-Canel revelaba que estaba en conversaciones con Estados Unidos, además de informar la liberación de 51 presos políticos.
Afirmó que su gobierno negociaba con Estados Unidos para buscar una solución por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales.
Estas revelaciones han sido recibidas como un adelanto del cambio que se avecina en la isla.
A pesar de eso, al parecer los términos del diálogo no son del todo satisfactorios o las propuestas de Washington no han sido del todo acogidas.
En sus declaraciones de este lunes, Trump dijo que tendrá el "honor de tomar a Cuba" y que cuando esto suceda, hará lo que él quiera con la isla.
Su respuesta a la prensa fue una de las más fuertes que hasta ahora ha ofrecido con relación a Cuba.
"Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos ¿Cuándo iba Estados Unidos a hacerlo? Creo que tendré el honor de tomar Cuba.
Ya sea liberarla, tomarla, creo que podré hacer lo que quiera con ella, a decir verdad. Es una nación muy debilitada en este momento", dijo Trump.
Panorama complicado
Con el paso de los días, la situación se complica para Estados Unidos en el Medio Oriente. El ataque de Israel y Estados Unidos a Irán desató un conflicto que ha cobrado miles de vidas y se ha extendido a otros países del área. Irán ha respondido de forma tal, que muchos aseguran que esa nación estaba preparada, no solo para el ataque, sino también para el relevo ante la posibilidad de lo que finalmente ocurrió con su liderazgo, además de tener lista una respuesta contra sus atacantes y sus aliados en la zona.
Al interior de EE. UU.
La situación afecta a lo interno de los Estados Unidos con el alza en los precios de la gasolina y los alimentos y con la situación de ansiedad y preocupación que se percibe en las calles ante el temor de represalias en suelo norteamericano.
Además de la negativa de los líderes europeos de involucrarse en este conflicto, pese a las reiteradas peticiones de ayuda por parte del presidente Trump para proteger el estrecho de Ormuz, paso marítimo, ubicado entre Irán y Omán, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, por donde pasa más del 20 por ciento del petróleo y el gas natural del mundo.
Aún en medio de esta situación, no se descarta que Trump ejecute sus planes, cuales quiera que sean, en la isla de Cuba. Un trabajo para el cual asignó a su secretario de Estado Marco Rubio, quien ha revelado poco de los planes reales que estaría diseñando para Cuba. Algunos especulan que la idea sería que Cuba se convierta en el estado 51 de la Unión o en un Estado libre asociado como Puerto Rico.
Los más sensatos creen que lo que podría pasar sería un cambio de mando y de régimen en la isla.
Esta semana se anunció que estaría por darse apertura a la inversión privada extranjera.
Un paso definitivamente claro hacía una nueva era.
¿Será este el comienzo del fin del socialismo en Cuba? ¿Cederá la isla a las presiones de Washington?
La determinación de Trump parece indetenible y los aliados de La Habana están muy ocupados en otros asuntos para ir en su auxilio. Además, la distancia es un elemento que dificulta cualquier apoyo material de sus aliados.
Estos, definitivamente son elementos que favorecen el avance de Trump para lograr los cambios que hace meses viene anunciando.










