Lito Santana
Santo Domingo. – Tácito Perdomo Robles revela dónde se encontraba en 1972 cuando la Policía del presidente Joaquín Balaguer, en su búsqueda, asaltó la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y provocó heridas y posteriormente la muerte de Sagrario Ercira Díaz Santiago.
Asimismo, no titubeó, ni lo pensó dos veces, cuando se le preguntó, como delegado del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), cómo veía el panorama electoral para el año 2028. Afirmó: “sin duda alguna habrá segunda vuelta”.
Con Don Tácito conversamos largo y tendido para pronosticamedia.com sobre su vida, sus inicios en la política, sus momentos más difíciles en ese afanar, y naturalmente, sobre aquel fatídico día en que buscándolo a él, la Policía Nacional asaltó la UASD y mató a Sagrario Ercira Díaz Santiago.
Aquí la entrevista:
¿A qué edad usted se involucró en la política?
TPR: Involucrarme en la política fue un problema familiar, muy joven. A los 15 años. En el año 1956. Con un problema familiar. Hubo parte de mi familia involucrada. Como oposición, no en la lucha, no era lucha, pero oposición al régimen de Rafael Leónidas Trujillo.
¿Y qué usted hacía con 15 años metido en eso?
Bueno, qué sé yo. Tonterías, se puede decir que tonterías, ¿no? Aunque hay que decir que, de esa gente, en su momento, que era en La Romana, desaparecieron a varios de ellos. Asesinaron a varios, entre ellos, Bienvenido, a un joven seminarista, Domenech. Y había otro apellido, que era pariente de mi padre, Féliz.
No recuerdo ahora bien los nombres. En La Romana fue muy dura esa época. De hecho, contra la dictadura de Trujillo, hubo muchos frentes, incluyendo frentes guerrilleros.
Pero usted era muy joven por ese tiempo.
Esa es la verdad, ¿no? Y yo actuaba de alguna manera, me acuerdo yo, eso sí. A mí me enviaban a hacer cosas, ¿no? A llevar libros de un sitio a otro. Periódicos con mensajes revolucionarios.
Yo era un muchacho y me mandaban a entregar mensajes. Me acuerdo que en una ocasión conversé con un exgeneral, que era enemigo de Trujillo, pero ya un viejito, Marcelino Rosano que me aconsejó mucho.
Digo yo, don Marcelino, y aquí nosotros podemos hacer tal cosa. Algo, no me acuerdo, cosas de libertades, ¿no? Dice: no, no se puede. Y yo, entonces, aquí no hay libertades, ¿verdad? Eh, don Marcelino, aquí no hay libertades. Entonces, no somos libres.
Y se lo comentó a mi papá. A mi papá. Pero, nada, ahí comenzó, ¿no? mi inquietud.
Muy poca inquietud. De ese tiempo para acá, entonces, ¿cuándo se involucra ya con participación militante en política?
Diríamos ya en el año 64.
¿A través de qué organización?
Simpatizante del MPD. Que estaba ahí en la Duarte. Había un grupo que nos reuníamos muy cerca del MPD. No en el mismo MPD, ahí muy cerca. En la Santería Brito. Allí pegado. Frente, un poquito, casi frente al cine Diana. Frente a la Estrella de China, una tienda que había.
Ya estaba usted en sus 19 o 20 años, por ahí.
Tenía 19 años. También íbamos mucho a la ferretería El Marino, que quedaba frente a frente al MPD. Nos poníamos ahí a escuchar. Íbamos en el grupo. Pero allá, en la Santería Brito, ahí recibíamos, se recibía, un periódico que publicaba en el MPD. Que a mí me tocó repartirlo muy delicadamente, a muy poca gente.
¿Cuándo fue su primer compromiso de tipo organizativo, con una fuerza política?
Bueno, a partir de ahí. Como joven inquieto vi que tenía que salir del país y me fui al exilio en el 1960.
¿Estaba en alguna lista de persecución? ¿Por qué se va al exilio?
Me voy al exilio porque comencé a distribuir el periódico del Movimiento Popular Dominicano (MPD).
Yo comencé a llevarlo a algunas personas. A Nilo, al señor Santamaría, en el Banco Agrícola y a otros compañeros. Yo trabajaba en el Banco Agrícola. También le llevaba periódico a Castillito. De repente alguien me llama y me dice: “ten cuidado que tú estás caliente”.
Y no sé, cogí temor y la posibilidad de salir y salí. Me fui a Estados Unidos, que en ese momento estaba dando visa a muchos jóvenes, muchísimas visas. Yo acudí a eso. Y yo trabajaba en el Banco Agrícola. Y me fui.
Parece que yo era un muchacho un poco desbocado. Yo le comenté eso a don Marcelino. Entonces me fui al exilio en el año 60.
¿Cuándo retornas?
Retorno en el 62.
Retorno en el 62 para las elecciones. Pero yo estaba en Nueva York. Organizaba pequeños grupos, pues seguía en el MPD, con Tirso y esa gente. También Máximo López Molina, que estaba preso Opa Lockca, en la Florida, por Pensacola, que es por ahí cerca.
De ahí vine y seguí en el MPD.
¿Hasta qué tiempo?
No, después yo… Antes de producirse la guerra, estábamos organizando el movimiento con Maximiliano al frente, organizando un movimiento guerrillero. Donde estaba él. También estaba Santiago, eran nombres de seguridad.
Además, me reunía con Luis Pina, Marte Polanco. Breno Vélez, Monchín…en fin, estábamos en eso. Pero, decidieron que tenía que salir del país, y me mandaron para Cuba, donde duré cinco años.
¿Y su retorno cuándo fue?
Vine para acá cuan do terminó la misión. Y continué con el trabajo revolucionario. Tú conoces lo que pasó después.
¿Cómo así?
Oh, la persecución en la UASD. Yo era un hombre buscado por la seguridad del Estado por todas esas acciones políticas del momento. Eran los años duros de Joaquín Balaguer en el poder. Esa persecución culminó con el asalto a la UASD, el 4 de abril de 1972, donde hirieron y posteriormente murió la joven Sagrario Ercira Díaz Santiago, el 14 de abril del mismo año. Tomaron preso a Lorenzo Vargas, que le decíamos El Sombrerero, a Teófilo Mancebo, entre otros dirigentes revolucionarios.
Pero usted estaba en esa lista por la que estaban asaltando la UASD.
A mí era que estaban buscando. A quien buscaban era a Tácito Perdomo Robles. Era a mí. Porque el señor Vargas, El Sombrero, lo tomaron preso ahí, por coincidencia, porque no debió estar en el lugar.
Eso fue un lunes, pero el viernes anterior habíamos acordado no ir a la UASD por un tiempo, pues estaba muy caliente la situación. Pero ellos cometieron el error de ir. Yo no.
Yo estaba viviendo en la Avenida Independencia en casa de una familia jamaicana que me alquiló una habitación. Y fíjate, que yo de necio salí también para la UASD. Pero cuando iba por el hospital, que se llamaba “El Marión”, en esa época veo algunos camiones y movimiento de tropas. Pero no lo asocié a una búsqueda de mi persona, ni nada de eso, porque era algo muy grande lo que veía. Y como entre todos los compañeros habíamos decidido no ir, veo el movimiento y me retiro para la casa.
Cuando llego a la casa, tú sabes que en esa época no había celular, suena el teléfono de la vivienda. Una llamada que resultó ser mi esposa y me dice nerviosa: ¡Qué bueno que estás ahí, pues la Policía tiene la UASD rodeada y dicen que es buscándote a ti! Durante el operativo es que cae mortalmente herida la joven Sagrario Díaz.
O sea, tu compromiso con el movimiento era fuerte.
Claro. La verdad que sí.
¿Era por el MPD o por el Movimiento Estudiantil?
Por el MPD. Luego supimos que después de espionajes y seguimiento a nuestra labor revolucionaría, la CIA, aquella agencia de Estados Unidos le pasó un informe a los organismos de seguridad del Estado dominicano de que yo estaba involucrado en un plan para asesinar al presidente de la República Joaquín Balaguer.
Tú sabes que la CIA está descrita como una organización que recopila y analiza información vital y se la entrega a gobiernos aliados. Y en nuestro país se manejó ese informe. Por eso me buscaban con fines represivos. La UASD era vista como mi centro de operaciones.
Tras sobrevivir esa etapa, ¿cómo te inserta en la política tradicional, al PRSC, al punto que tiene más de 40 años vinculado a los procesos electorales vía la JCE?
Surge cuando llego al país en el 1962. Recuerda que el MPD era una organización clandestina y se usaba participar en otra fuerza política del sistema para camuflarse, Yo llego como una semana antes de las elecciones. Y Bosch va al debate con el sacerdote Láutico García. Ese debate trajo mucha efervescencia en la juventud, que se levantó y decidió participar en las elecciones activamente.
Nuestro movimiento llamó a que nos integráramos a la lucha. Nos dijeron que fuéramos al local del PRD. En la Avenida Independencia. Cuando voy al PRD, entro ahí. La persona que está recibiendo y que está firmando todos los nombramientos de los que querían participar era, era Rafael Molina Ureña., que había sido un jefe en el Banco Agrícola y yo era un muchacho y recordé que un día allá me agarró por un brazo y me llevó al baño para decirme que le lleve también un dulce de lo que le llevaba a Castillito, refiriéndose al periódico del MPD. Y muchacho al fin, sin pensarlo mucho. se lo llevé. Entonces, cuando él me ve que entro al local del PRD para participar del proceso de una vez se recuerda y me llama y me dice que necesitaba un joven. Que vaya con uno de los delegados. Había varios delegados. No sé cómo era la cosa, pero era para defender el partido en las elecciones.
Recuerdo que les dijo a sus compañeros “anoten a ese muchacho”. Le contestaron que yo era prácticamente un niño. Y él dijo: “anótalo que tú no lo conoces, pero yo sí”. Me nombró su asistente.
¿Qué pasó entonces?
El tranque vino porque yo era del MPD, pero en la clandestinidad. Y quien me hace eso es Molina. Que terminó siendo presidente de la Cámara de Diputados.
Molina es quien me incorpora a eso. Y yo, de ahí fui. Y ahí después entré, salí muchas veces con temas de la Junta Central Electoral. Iba y venía, pero volví con más estabilidad en 1991.
¿Cuáles fueron sus momentos más difíciles en la Junta?
En el 1994. Viví otro, pero el 94 fue terrible.
¿Qué pasó ese año?
En las elecciones de ese año fue que hubo el tema de los padrones. Aquella cosa donde se acusaron mutuamente de hacer fraude el PRD y el Partido Reformista. Y eso fue una situación en la que pensé que el país podía irse por el despeñadero.
Aquello fue tremendo y resultó con grandes cambios para la democracia dominicana. Pero pudo ser peor.
Yo estaba como delegado del Partido Revolucionario Independiente (PRI), que lideraba el extinto Jacobo Majluta.
Yo estaba por Jacobo y a veces pienso que las fuerzas políticas en disputa, hicieron de las suyas. Pero uno más que el otro. Aunque evidentemente había una situación en contra del Partido Reformista, proveniente de Estados Unidos, que deseaban salir de Joaquín Balaguer, que se había negado a abrirle las puertas a los haitianos.
Y querían eso. Entonces todas esas cosas se sumaron. Pero al final, evidentemente que los reformistas fueron más hábiles que los del PRD, que a mi juicio también estaban haciendo de las suyas.
¿Usted estaba en un punto ahí neutral?
Estábamos en medio del problema. Y fíjate que estuvimos a punto de hacer una alianza con el PRD, pero hubo situaciones que lo impidieron. Estuvimos a punto. Incluso, las negociaciones con el PRD, la encabezamos José Ovalles, como principal y yo. Fuimos la gente que estuvimos en la negociación. Nos tocó negociar también con el PLD. O sea, discutir con el PLD. Al final no se dio, ni una ni la otra.
¿Cómo se explica que, siendo perseguido por el régimen de Balaguer, incluso denunciado por la CIA te incorpora al Partido Reformista?
En realidad, entré al Partido Reformista a través de Jacinto Peynado. Lo conocí en esos foros que se organizaron tras las elecciones del 1994. El aspiraba a la presidencia de la República e iba como representante de ese partido. Yo estaba en esos lugares porque Jacobo Majluta me delegó su representación en su calidad de presidente del PRI. Recuerdo que también participaba Leonel Fernández del PLD, Fernando Alvárez Bogaert para ese tiempo candidato vicepresidencial del PRD, entre otros. Casi siempre Jacinto y yo coincidíamos en algunos planteamientos y nos fuimos haciendo amigos, incluso solíamos compartir fuera del escenario político en algunos encuentros, o cenas. Cuando se da la crisis en el PRI y yo salgo de ese partido, recuerdo que saliendo de un programa de televisión nos encontramos y de inmediato me dijo que me necesitaba a su lado, pues estaba luchando a contracorriente con una candidatura en el Reformista y que me necesitaba para vencer a Balaguer, que no podía ser candidato, pero no lo estaba respaldado.
¿Qué le dijiste?
Oh, que si era para enfrentar a Balaguer, que contara conmigo y ahí nos pusimos manos a la obra y arrasamos en el proceso interno. Luego me enteré de que eso repercutió tanto en el partido que el doctor Balaguer se interesó en ese joven que había sido como el impulso del triunfo de Peynado y me mandó a buscar a su despacho para felicitarme y pedirme que siga en el Partido Reformista representándolo en la Junta Central Electoral.
¿Pero él no sabía que ese joven era Tácito Perdomo, al que buscaban para matarlo en su Gobierno?
Al principio creo que no. Porque él y yo iniciamos una comunicación directa, pues me pidió que todo lo que tenga que ver con la Junta lo mantuviera informado, y yo iba con frecuencia a su despacho en la Máximo Gómez. Pero un día llegó uno de sus funcionarios más cercanos y me encontró en el despacho, y le dijo: “Mire doctor, como son las cosas de la vida…ese joven al que usted recibe era de los cabezas calientes que luchaban contra usted. Fue buscándolo a él que pasó lo de la UASD cuando murió Sagrario Ercira Díaz Santiago”.
¿Y entonces cómo te sentiste?
Quien le contestó fue Balaguer, que prácticamente lo resondró diciéndole: “Joven Perdomo, no le haga caso a este señor, que si hubiese sido por personas como él y por personas como los que usted seguía no se sabe dónde estaría en estos momentos la República Dominicana. Pero había otros como yo que supimos jugar nuestro rol y el país es como es”. Y se generó un silencio tremendo… “Joven Perdomo, siga haciendo su trabajo en la Junta, que esa es la mejor representación que puede tener nuestro partido. Eso fue en el 1996 y todavía represento en la JCE al Partido Reformista.
Hay quienes dicen que por todas esas experiencias vividas en la Junta, unas veces por el PRD, otras por el PRI y los últimos 30 años con el Partido Reformista Socialcristiano, más que un delegado político, es un asesor.
La gente me aprecia mucho. Más de lo que yo merezco. Esa es la verdad. Pero me aprecia mucho. Me tiene mucho cariño. Me siento muy bien. Y procuro no defraudar a nadie. Por eso no tengo enemigos.
Usted sabe que hay delegados políticos que en las audiencias de la JCE y los partidos en temas difíciles dicen: “esperemos la opinión de Don Tácito”.
Con mucha frecuencia pasa eso. Se cambia todo el panorama. Y me doy cuenta también que se espera que yo hable. Esa es la verdad.
¿En qué situación está el Partido Reformista desde el punto de vista electoral?
El Partido Reformista está en este momento en plena recuperación. Tú sabes que pasamos momentos difíciles, muy flojos, caímos en picada, pero si tú lo notas y lo ves en la prensa, nuestras declaraciones están circulando, nuestras publicaciones se están leyendo. La gente las acepta y las reproduce.
Y más aún, hay una cantidad de cosas que están saliendo. Que no somos nosotros que las sacamos. Es la gente de manera espontánea, que ni siquiera nos imaginamos de donde viene ese apoyo.
No te digo que en corto tiempo volveremos a ser el Partido Reformita de los años del doctor Balaguer, pero estamos avanzando.
Y es importante avanzar en una situación, en que, sin duda alguna, en las próximas elecciones habrá segunda vuelta. No es posible que nadie en esas elecciones que vienen gane en primera vuelta. La historia, el trabajo, la experiencia, la organización, las circunstancias indican que habrá segunda vuelta electoral.
¿Entre el Partido Reformista se vislumbra alguna alianza para ese proceso que se avecina?
En una segunda vuelta siempre habrá alianzas. Siempre habrá acuerdos de los partidos. ¿Con quién? ¿Cómo? No sabemos.
La JCE afronta el gran reto de renovar la cédula y organizar las elecciones, como delegado político ¿cómo ve ese panorama?
Con más de 30 años sirviendo aquí, hay un detalle que se te quedó. Es la revisión del Registro Civil. Eso es más importante que todo.
¿Cómo así?
Más que las elecciones. El Registro Civil es que garantiza que la soberanía de la nación.
Nuestra soberanía está en ese Registro Civil. Entonces, junto con la cedulación todo se complementa.
El cambio de la cédula y la depuración del Registro Civil son los elementos determinantes para nuestra fortaleza como nación y esencia de nuestro sistema democrático.
Esa es la verdad. Lógicamente, las elecciones son determinantes, son importantes. Pero esa cedulación, esa revisión del Registro Civil, será importante, con relación a lo que va a suceder en las elecciones, con nuestro derecho a ejercer el voto como dominicanos.
¿Cuál es su temor con eso?
Que eso no salga bien. Te voy a poner un solo ejemplo. Nosotros. El Partido Reformista perdimos una posición importante en un lugar del Este por un sólo voto.
Perdimos en La Caleta por un voto. teníamos una candidata formidable. Un gran cuadro. Una mujer que es un gran cuadro, de mucho ímpetu. Entonces tú te imaginarás como ya esa mujer está lanzada a la calle para que eso no se repita.
Entonces viene el trabajo con el Padrón Electoral en manos, procurando ese voto y la nueva cédula, y el Registro Civil, tiene que garantizarnos que las cosas salgan bien.
¿Quiénes están ahí? Y tú sabes que aquí tenemos un problema serio. De algunas o de bastantes cédulas, en manos de extranjeros. Y con eso debemos tener mucho cuidado.
Pero, por suerte, la Junta está haciendo un buen trabajo.
¿Cuál va a ser el rol de ustedes?
En guardia. Y lo hemos demostrado que estamos en guardia.
Detrás de cada evento que consideremos anómalo. Hablamos, proponemos, una serie de cosas. Por ejemplo, la cédula. Hace unos años. Una empresa que vino aquí a mecanizar algo. A tecnificar algo. No sé qué lío se dio. Que la solución que hallaron, para el error de ellos, fue quitarle a la cédula la serie de cada municipio. La Junta entonces lo aceptó. Nosotros estamos reclamando que eso se reincorpore, porque ese número de serie que estaba al comienzo de la cédula vuelva a su lugar. Porque ahí es que están las raíces del ciudadano, en esa serie está su historia, la de su comunidad y es una forma de mantener ese arraigo, ese vínculo.
Nosotros defenderemos que se reasuma esa tradición y hay que buscar la forma de ese retorno.
Y ahí la cédula te dice donde tú la sacaste por primera vez. Y eso se puede recuperar. Esa es una solicitud del Partido Reformista.
¿Alguna vez has pensado en candidaturas dentro de tu partido?
Cuando aquí se regule de nuevo el sistema de escogencia de candidatos puede que me interese.
Pero ahora, como está hecho esto del voto preferencial, no. Se han puesto en manos del dinero las candidaturas y yo no tengo dinero. Y si tuviera no lo voy a gastar en eso. Yo fui regidor tres veces. pero con boletas bloqueadas y cerradas. Donde se discutía dentro de los partidos, quién iba a las posiciones.
Entonces se atacaba a los partidos. Que ponían cualquiera como candidato. Óyeme, yo no soy nada modesto. Que me pusieran a mí de candidato a regidor era un privilegio para mí partido. Y además en una posición que ganara.
¿Cómo los partidos deben manejarse, ante la situación que vive el país y su sistema político electoral?
Actuar con cautela. Verlo todo. Creerlo todo.
Pero examinarlo todo. Investigarlo todo. Apoyar todas las cosas positivas que hace la Junta Central Electoral en función. de todos los procesos. Del Registro Civil, de la cedulación, del padrón y de las elecciones mismas. Que contribuyamos. Que estemos siempre en guardia, por cualquier situación, ya sea por error humano, por alguna falla, señalarlo.
Muchas gracias.





