Sin estrategia, la victoria es casualidad

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Por Rafael Céspedes Morillo

En varios artículos he escrito sobre los comportamientos comunes de los políticos sin entrenamiento, esos empíricos que hacen siempre lo mismo y, claro, cada vez obtienen el mismo resultado. 

Aquellos que alardean de sus 30 y más años de experiencia, esos que siguen haciendo tizanas con hojas de naranja y un limón cortado en cruz, probablemente aún no saben que eso hace mucho tiempo viene en sobres, aunque el limón, seguro, no viene cortado en cruz. 

Hoy, a unos ochenta y tantos años de que se comenzara a usar un método, una forma, una disciplina de accionar a la que llamamos ESTRATEGIA, eso que todos usamos la mayoría de las veces sin conciencia de ello, porque no hay el conocimiento necesario para saber, por ejemplo, que cuando nos proponemos hacer un viaje a Cotuí planeamos no solo cuándo: hora de salida, vehículo, combustible, acompañantes, tiempo en el trayecto, posibles paradas, hora de llegada, a dónde llegaremos, con quién nos encontraremos y cuál o cuáles son los temas a tratar. Es decir, ¿a qué vamos a Cotuí? ¿Y qué esperamos de la visita?

Sabiendo que el objetivo que buscamos no es el viaje, sino lo que buscamos en el viaje. El viaje, el trayecto, es la meta; debemos llegar a Cotuí para conseguir el objetivo. Todo eso que pensamos y planeamos es lo que los expertos definen y llaman ESTRATEGIA

La primera de las confusiones es creer que viajar a Cotuí es una estrategia; eso es una meta. Reitero: el objetivo es lo que buscamos en el viaje. Las acciones en el trayecto, pudiéramos llamar tácticas.

¿Qué pasaría si necesitamos o simplemente buscamos una pepita de oro y, en vez de viajar a Cotuí, viajamos a Bonao? En Bonao pudiéramos encontrar ferroníquel con gran seguridad, pero ¿cuál es la posibilidad de encontrar la pepita de oro que buscamos? Prácticamente ninguna, sin que necesariamente sea cero. 

Existen las casualidades y quizás nos encontremos con una, pero solo así pudiera aparecer una pepita de oro en una mina de ferroníquel.

En política ocurre exactamente lo mismo. Un gran número de políticos planean una meta y un objetivo, aunque el objetivo esté claro, la meta está equivocada. Es decir, la dirección hacia donde van no es la correcta. 

Jamás encontrarán el objetivo, porque no tienen la estrategia adecuada y, en la mayoría de los casos, es porque no saben qué hacer, no saben a dónde dirigirse, ni cómo dirigirse. Se pierden en confundir el qué hacer y no llegan al QUIÉN, QUÉ y CÓMO, de la manera como debe ser para lograr el objetivo.

No entienden, y por ello no ven como necesario, saber no solo lo que desean, sino cómo poder lograrlo. Vamos a Cotuí: primera decisión importante, porque sabemos que allí hay oro. Sabemos quién nos va a recibir, porque es donde se toman las decisiones. Sabemos, por ende, qué le vamos a decir para estimular, para aclarar, para convencer, para ganarnos a quien o a quienes deciden. Pero además es fundamental saber cómo le vamos a transmitir nuestro interés, es decir, nuestro objetivo.

Sin cumplir con estos pasos, sin la correcta aplicación de estos elementos que la estrategia define como EL MÉTODO, la posibilidad de obtener el objetivo es casi cero. No podemos decir que sea cero, pero muy cerca de allí estará el resultado.

“Juan” ha sido candidato a diputado siete veces, y a veces ni la foto la cambian. Eligen la que ellos creen que se ve mejor, foto de cantante sin voz, porque la foto no dice nada. Pero vuelven a repetir: “porque ya la gente me conoce y esta vez vamos a ganar”, eso dicen. En vez de decir: tengo que hacer algo que no hice las veces anteriores, porque haciendo y diciendo lo mismo el resultado será el mismo.

No buscan ayuda en expertos, porque creen que no tienen nada que aprender. Siguen tomando tizanas de hojas y no el que ya viene empaquetado por expertos: más cómodo, más rápido y más seguro, donde no hay duda de que se estará tomando una buena tizana, con resultado seguro.

Político, no olvides que no hay derrota más económica que una victoria, y que alcanzar el objetivo sin estrategia — es como conseguir oro en Bonao en vez de obtenerlo en Cotuí, es una CASUALIDAD.

 

Rafael Céspedes Morillo
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Rafael Céspedes
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