Por Octavio Santos
La movilidad urbana en el Gran Santo Domingo se encuentra ante un punto de inflexión histórico. Con el anuncio formal de la inauguración de la Línea 2-C del Metro de Santo Domingo, programada para el 24 de febrero de este año, se abre un nuevo capítulo para el transporte colectivo en la República Dominicana. Esta extensión, que une el sector de Los Alcarrizos con el kilómetro 9 de la autopista Duarte, no es solo una obra de ingeniería vial; es una respuesta estratégica a una de las zonas de mayor congestión vehicular y densidad poblacional del país.
- El fin del aislamiento: 7.3 kilómetros de eficiencia
El tramo de 7.3 kilómetros que conforma la Línea 2-C representa un cambio de paradigma para los residentes de Santo Domingo Oeste. Históricamente, el trayecto desde la entrada de Los Alcarrizos hasta el Km 9 de la Duarte podía consumir horas en medio del tráfico caótico. Las autoridades proyectan que, con la entrada en funcionamiento del Metro, este recorrido se reducirá a apenas 12 minutos.
Este impacto se extiende aún más hacia la parte este de la Capital. Según las proyecciones, un ciudadano podrá viajar desde Los Alcarrizos hasta Megacentro, en Santo Domingo Este, en solo 34 minutos, cruzando prácticamente toda la metrópoli de manera subterránea y elevada. La infraestructura incluye cinco nuevas estaciones estratégicamente ubicadas:
- Pablo Adón, en la entrada de Los Alcarrizos.
- Freddy Gatón Arce, en el kilómetro 14 de la autopista Duarte.
- Estación 27 de Febrero, que conecta la prolongación de dicha avenida con la Duarte en el kilómetro 13.
- Franklin Mieses Burgos, próxima a la avenida Monumental.
- Pedro Martínez, en la avenida Los Beisbolistas (Km 9.5), que conecta mediante un túnel con la estación María Montez.
- Impacto demográfico y flujo de usuarios
La magnitud de este proyecto se mide en su capacidad de servicio. Las autoridades estiman que más de un millón de personas de sectores como Santo Domingo Oeste, Los Alcarrizos, Pedro Brand y Pantoja se verán beneficiadas directamente. En términos de tráfico de pasajeros, se espera que la nueva línea aporte inicialmente más de 100,000 nuevos usuarios al sistema ferroviario.
El análisis de la capacidad operativa es ambicioso. Se prevé que el sistema podrá transportar 12,000 usuarios por hora, con un potencial de alcanzar entre 120,000 a 150,000 pasajeros por día en condiciones de operación comercial normal. Esta inyección de usuarios transformará al Metro no solo en una opción, sino en la columna vertebral del transporte en el corredor Duarte.
- El Kilómetro 9: El nuevo núcleo intermodal
La estación María Montez, ubicada en el kilómetro 9, ya es actualmente uno de los puntos de mayor actividad del sistema de transporte. Los datos históricos de peaje acumulado revelan que esta estación maneja volúmenes masivos de personas. Por ejemplo, en octubre de 2025, la estación María Montez registró más de 6.7 millones de usuarios en días laborables. Para diciembre de 2025, esa cifra ascendió a más de 8 millones.
Con la apertura de la Línea 2-C, el kilómetro 9 dejará de ser simplemente una terminal de transferencia para convertirse en un hub intermodal. Allí convergerán la Línea 2 del Metro, la nueva extensión 2-C y el teleférico de Santo Domingo Oeste, que también se construye en la zona. Para mitigar el impacto del flujo de personas y vehículos en superficie, la obra se complementó con la construcción de un par vial de una marginal de tres carriles desde la estación Pablo Adón hasta la María Montez, buscando reorganizar el tránsito terrestre paralelo a la vía férrea.
- Desafíos, retrasos y altos estándares
A pesar del entusiasmo, el camino hacia la inauguración no ha estado exento de obstáculos. El proyecto inició en febrero de 2022 con una promesa de ejecución de 24 meses. Sin embargo, la obra ha tomado el doble del tiempo previsto (48 meses). La Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) ha atribuido estos retrasos a condiciones climáticas adversas y a la complejidad del proceso de indemnización de las propiedades impactadas por el trazado.
La inversión inicial se estimó en 506 millones de dólares. Ante críticas sobre la supuesta celeridad o fallas en la construcción, la Opret ha defendido que el tramo cumple con altos estándares de calidad, siendo ejecutado por las mismas empresas e ingenieros con experiencia en las líneas anteriores.
- Estrategia de adopción: El periodo de gratuidad
Como medida para fomentar el uso del nuevo tramo y permitir que la ciudadanía se familiarice con las estaciones, el presidente Luis Abinader anunció que el servicio será gratuito desde el 24 de febrero hasta la Semana Santa. Esta estrategia es fundamental desde una perspectiva sociológica, ya que rompe la barrera inicial del costo y permite que el usuario experimente de primera mano el ahorro de tiempo, lo que garantiza una transición masiva desde el transporte informal o privado hacia el Metro.
- Una visión a futuro para la ciudad
La Línea 2-C es una pieza clave en el rompecabezas de la movilidad urbana. Al analizar las tendencias de los últimos años, es evidente que el sistema de transporte de la capital está bajo una presión creciente. En noviembre de 2025, el total de usuarios en días laborables para la Línea 2 superaba los 47 millones en todo el mes, comparado con los 35 millones de la Línea 1 en el mismo periodo. La extensión hacia Los Alcarrizos consolidará a la Línea 2 como la de mayor tráfico del país.
La nueva línea del Metro no solo impactará el transporte; impactará la economía familiar al reducir gastos en pasajes múltiples y, sobre todo, devolverá tiempo de vida a miles de ciudadanos. La calidad del servicio significará un salto frente a los medios en uso, como las voladoras y los carros de concho. El éxito de esta obra dependerá de la integración eficiente con las rutas alimentadoras y la capacidad de la Opret para mantener la frecuencia de los trenes ante una demanda que, según todas las proyecciones de datos, no hará más que crecer exponencialmente en los próximos años.
- Impacto político
La terminación y apertura de esta línea del Metro tiene un valor adicional, político, pues reduce la fuerza del discurso que señala que el gobierno tiene pocas obras importantes que presentar. Esa narrativa perderá algo de asertividad y, obviamente, ampliará el volumen de la lista de realizaciones de las autoridades. Asimismo, si todo funciona como está previsto, mejorará la aprobación social.






