Por Octavio Santos
El abogado Antonio Negro Veras hizo un comentario que no debe pasar por alto: ¿después que la fiscalía de Nueva York le restó validez al supuesto Cartel de los Soles, cuyo liderazgo el gobierno de Donald Trump atribuía a Nicolás Maduro, y por lo cual persiguió y capturó mediante una invasión a Venezuela, qué va a hacer ahora el gobierno dominicano con el decreto que designa ese supuesto cartel como “organización terrorista”?
El gobierno dominicano, siempre solidario con la política exterior norteamericana, en consonancia con la administración Trump, se sumó a la persecución del “cartel de los Soles”, y en efecto, mediante el decreto 500-25 no sólo lo declaró como “organización terrorista”, sino que “instruye a los organismos de inteligencia y seguridad del Estado a adoptar las medidas apropiadas para prevenir las incursiones del grupo antes indicado en el territorio nacional, o en contra de intereses dominicanos en el exterior”.
Pero el Departamento de Justicia de Estados Unidos eliminó la mayoría de las alusiones al llamado Cartel de los Soles en la nueva imputación contra el líder venezolano Nicolás Maduro, al que ya no señala como líder de la supuesta organización de narcotráfico, caracterizada ahora en la acusación no como un cartel, sino como un “sistema de clientelismo”.
Una publicación del periódico El País Internacional señala que “una acusación de un gran jurado estadounidense en 2020, en la cual está basada la actual, mencionaba el Cartel de los Soles 32 veces y apuntaba que Maduro “ayudó a gestionar y en última instancia, a liderar” el grupo “a medida que ascendía al poder en Venezuela”. Estos argumentos fueron repetidos por Trump mientras escalaba la tensión con Venezuela y como justificación para las operaciones contra narcolanchas en el Caribe desde agosto, que han dejado más de cien muertos.
“El lenguaje de la nueva imputación parece conceder, según analistas, que el Cartel de los Soles no existe como un ente criminal estructurado”, dice El País. Pese a ello, en la ofensiva final contra Maduro, la administración Trump insistió en que “el Cartel de los Soles era una organización terrorista y acusó a la cúpula de apoyar otros grupos como el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, como parte de una conspiración para enviar drogas al territorio norteamericano”.
“Sin embargo, en la nueva imputación modificada por la Fiscalía tras la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, por un equipo de élite del ejército estadounidense, se rebaja el lenguaje del texto anterior y se eliminan las alusiones al supuesto cartel como una organización verificable, aunque mantienen los señalamientos al venezolano por tráfico de drogas. En ningún lugar figuran acusaciones contra Maduro por liberar cárceles y manicomios para enviarlos a Estados Unidos, como aseguraba Trump”, dice el diario español.
El documento revisado señala que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que poderosas élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de sus socios narcotraficantes”. También menciona que estas ganancias fluyen hacia funcionarios corruptos que “operan en un sistema de clientelismo dirigido por quienes están en la cima, conocido como el Cartel de los Soles. Es una de las apenas dos menciones en el texto actualizado al supuesto grupo, cuyo nombre proviene de las insignias en forma de sol que portan los generales venezolanos”.
Esto contrasta con las declaraciones públicas de Trump, quien apuntó que la operación militar de captura a Maduro se inscribe en una ofensiva más amplia contra el narcotráfico en el continente. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró en la cadena NBC que Maduro era el líder del Cartel de los Soles. “Seguiremos reservándonos el derecho de tomar medidas contra los barcos que transportan drogas hacia Estados Unidos y que son operados por organizaciones criminales transnacionales, incluido el Cartel de los Soles”, afirmó. “Por supuesto, su líder, el líder de ese cartel, se encuentra ahora bajo custodia estadounidense y se enfrenta a la justicia estadounidense en el Distrito Sur de Nueva York. Y ese es Nicolás Maduro”.
El diario El país subraya: A pesar de esta incongruencia en el mensaje, expertos señalan que el cambio tiene sentido legal. Pues mientras que la designación como organización terrorista la hace Estados Unidos de manera unilateral y no tiene que estar justificada en una corte, en el contexto del juicio contra Maduro, los fiscales estadounidenses sí tendrían que presentar pruebas de la existencia del cartel y que el presidente venezolano es su cabecilla. La Evaluación Nacional Anual de la Amenaza de las Drogas de la DEA, que detalla las principales organizaciones de tráfico, nunca ha mencionado al Cartel de los Soles. Tampoco lo ha hecho el Informe Mundial sobre las Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
En cuanto a los cargos, la Fiscalía estadounidense acusa a Maduro y a los demás imputados de conspiración para cometer “narcoterrorismo”, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para poseer este tipo de armamento contra intereses estadounidenses.
Visto el caso, la pregunta obligada es qué hará el gobierno dominicano para mantener en vigencia el decreto 500-25, de fecha 2 de septiembre del 2025, ante el dato de que las actuaciones de la fiscalía de Nueva York parecen sugerir que el Cartel de los Solos ha sido un invento.
El decreto 500-25 dispone en su artículo 2 “instruir a los organismos de inteligencia y seguridad del Estado a adoptar las medidas apropiadas para prevenir las incursiones del grupo antes indicado en el territorio nacional, o en contra de intereses dominicanos en el exterior”.
Y mediante un párrafo adicional “se instruye al Ministerio de Relaciones Exteriores comunicar esta designación a los organismos internacionales competentes y a los socios estratégicos de República Dominicana. Asimismo, coordinar con las instancias multilaterales apropiadas las acciones necesarias para que se adopten, en el marco del derecho internacional, las sanciones y medidas de cooperación que resulten pertinentes contra el grupo terrorista designado en este decreto”.
Parece que el gobierno dominicano se pasó en su afán colaborador con el gobierno de los Estados Unidos, disponiendo acciones contra un grupo aparentemente inexistente, según se desprende de las modificaciones que ha hecho la fiscalía de Nueva York a la acusación contra Maduro.
Y por eso el abogado Negro Veras pregunta qué hará el gobierno dominicano con el decreto de marras.





