Por Federico Pinales
Mientras Lito prepara el cafecito y escoge el sitio para tomárnoslo solitos, yo empezaré a hablarles sobre los nuevos conflictos que están generando las posesiones del nuevo fenómeno llamado Litio, el nuevo oro, al que las grandes potencias han empezado a rendirle reverencia.
A partir del año 1492, cuando iniciaron las primeras invasiones europeas al continente americano, y con ellas el genocidio despiadado contra los nativos, las luchas entre esas potencias eran para adueñarse de las grandes cantidades de oro dorado que había en los países conquistados, primero por España, a la que luego le siguieron: Inglaterra, Francia y Holanda, entre otras.
A ese despojo masivo, despiadado y cruel, le llamaron “descubrimiento de América”. Vaya ironía, porque si encontraron habitantes organizados socialmente era porque ya alguien lo había descubierto antes. Pero okey, se repartieron el botín como de costumbre, cuando logran adueñarse de lo ajeno imponiendo sus fuerzas destructoras y criminales.
Así como lo vienen haciendo hace mucho con el oro negro llamado petróleo, con los diamantes africanos y otros minerales preciosos en diferentes partes del mundo.
Sucede y viene a ser, que ahora con el desarrollo de las tecnologías y la invención de los vehículos eléctricos, las tierras raras y el Litio se han convertido en otras fuentes de competencias para las grandes potencias.
Entonces, como varios países de América Latina, entre ellos Bolivia y México, tienen grandes reservas comprobadas de Litio, los Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, está tratando de repetir la historia del Continente Americano, pero borrando el mito de la colonización y convertirlo en la “trumpización”.
Esta vez más ambicioso, más agresivo, más descarado y con más recursos bélicos para imponer sus voluntades imperiales, gansteriles y criminales.
Los españoles del año 1492 fueron unos “niños de teta” frente a los norteamericanos de hoy, en términos de ambiciones y crueldades.
Con el ascenso al poder de Donald Trump, no solo pretenden terminar de asaltar militarmente a todo el continente americano. También están tratando de hacerlo con El Medio Oriente, África, Europa y parte de Asia, con la intención manifiesta de apoderarse del petróleo, lo que queda del oro, los diamantes, las tierras raras y el nuevo oro blanco llamado Litio, ese que no abunda en cualquier sitio.











