Lito Santana
Santo Domingo. – Si República Dominicana quiere escalar a más en su sistema educativo tiene que ponerse metas y que todo el mundo se comprometa con ese cumplimiento, asegura el experto en materia educativa Miguel J Escala.
“Pero metas realistas y al mismo tiempo darle seguimiento de una manera colectiva y ahí hay que incorporar al ministerio de Educación, a la escuela, hay que incorporar a todos los partidos políticos, a todo el mundo ,porque la educación no es un jueguito, ni es un botín en un momento determinado para nombrar gente, la educación es central al proceso de construcción de una mejor nación y definitivamente necesitamos unos niveles de preparación en este mundo tecnológico”, asegura al conversar con pronosticamedia.com.

A continuación, la entrevista:
¿Don Miguel, qué significa la J. en su nombre?
MJE: Ah… José. Miguel José. O sea, se ha quedado Miguel J.
Mi mamá era Josefa. Como no uso el apellido de mi mamá, casi nunca, entonces, Miguel José Escala. Mi segundo apellido materno es Figuereido.
Usted ha trascendido con el especialismo de la educación más allá de las fronteras de República Dominicana. Pero me gustaría saber ¿de dónde le nació esa vocación?
MJE Yo, en mi memoria, en mis confesiones de profesor emérito, decía, que históricamente estuve muy buenos maestros de primaria e históricamente yo quería ser como ellos, es decir, en su forma natural y su influencia.
Mi abuela era maestra y me llevaba a la escuela, a veces cuando tenía algún acto, alguna cosa, para que yo viera.
Pero eso, sobre todo, fue el modelo de esos maestros míos, que yo quise ser maestro y lo que soy es un proyecto de esos maestros.
¿Dónde fueron esos primeros años y formación?
MJE: En Manzanillo, Cuba. De ahí fueron mis maestros de primaria. Yo tuve a dos figuras que tuvieron mucha importancia con cosas que se hicieron aquí, que es el hermano Avelino Fernández, que fue el padre Avelino Fernández, el que Freddy Beras Goico le decía el “cura del diablo”, que fue el padre la ciudad de Pedernales, en la frontera con Haití.
Avelino y yo fuimos buenos amigos. Trabajamos junto en Radio Enriquillo, en el municipio de Tamayo.

MJE: ¡Qué bueno!, Avelino Fernández fue como mi gran propósito. Avelino fue mi maestro de quinto y sexto, y con un maestro como Avelino, cualquiera quiere ser como Avelino, ¿no? Y de cuarto grado tuve otro que fue excelente, el que fundó aquí el coro estudiantil, el hermano Alfredo Morales. Esos fueron mis maestros de primaria. Después tuve varios hermanos más y me acuerdo de muchísimos de los que fueron mis profesores, hermanos y no hermanos del Colegio La Salle, y que realmente fue una experiencia formativa, que yo quería hacer eso.
¿Con qué nivel llegó aquí a República Dominicana? Hablando académicamente.
Octavo grado. Yo terminé octavo aquí. Yo llegué aquí con 13 años. Y terminé octavo con lo que hoy es la promoción del año 1967 del Colegio de la Salle, de la Capital. Y estuve tres años en lo que es la promoción del 67 del Colegio de la Salle, de Santiago. O sea, que yo me junto con los dos grupos.
Entonces, ¿lo estudios universitarios cómo fueron?
MJE: Mis estudios universitarios, mi licenciatura es en Psicología, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Ahí fue que yo entré a la carrera de Psicología, siendo parte de la tercera promoción de psicólogos del país. La fundó Tirso Mejía Ricart, después vino Enerio Rodríguez, y Tirso estaba ya más dedicado a los trabajos de la vicerrectoría académica y fue parte de lo que era el comité de reforma de la UASD, en aquella época, una época de muchos cambios en la UASD. Estamos hablando que yo entré, nada más y nada menos, en el semestre del medio millón.
¿Se refiere a los finales del año 1969?
MJE: Entré exactamente en el primer semestre de la “lucha por el medio millón para la UASD”, que duró como siete meses ese semestre. Luego, de ahí terminé mi licenciatura, y me jalaron rápido a dar clase, porque nosotros fuimos formados, tuvimos cinco profesores que vinieron de México y Brasil, dos brasileños y tres mexicanos. Además de Enerio, había un profesor chileno que nos dio clase de psicología y desarrollo, pero no había profesores preparados para dar clase de psicología. Entonces, como yo era bastante buen estudiante, el director me dijo: no, no, no, no… Usted va a dar clases. Entonces, fui a hacer la tesis y la preparé, y yo terminé las clases en febrero, presenté tesis en marzo y en abril yo estaba dando clases en la UASD.
¿Qué significa esa transición para usted de estudiante a docente en tan poco tiempo?
MJE: Recuerdo que el primer día el bedel, que es quien registra la hora de llegada al aula, me preguntó: ¿y usted qué hace aquí? Y le digo: yo voy a dar clases, ¿cómo, pero usted es un estudiante que lo vi ayer?
Exactamente. Tráeme la hoja que quiero firmar.
Esa fue la experiencia.
¿Comenzó usted a dar clases en la UASD?

MJE: En la UASD.
¿En la misma UASD?
Sí, en el Departamento de Psicología de la UASD.
O sea, ya la UASD había financiado esos profesores que venían de México y le habían dicho al director que ya no iban a venir más. Entonces hubo que improvisar.
Es decir, trabajé como recién egresado para integrarme al grupo de profesores de la UASD y muchos de los que son profesores hoy de la UASD fueron mis estudiantes. Yo trabajé en la UASD casi 14 años dando clases.
Entonces, ¿cómo entra a INTEC?
Bueno, yo entré a INTEC, y cuando terminé el postgrado, cuando terminé la carrera de Psicología, aquí no había maestría de Psicología. Entonces había mucha gente que buscaba una beca. No sé cuántos iban a estudiar fuera. Y hubo una amiga que fue a México y regresó con su maestría en Psicología Educativa y organizó en INTEC un postgrado de Psicología Educativa, lo que hoy se llama especialidad.
Es decir, aquí en postgrado se usa el sistema de especialidad, maestría y doctorado. Y ahí me inscribí yo en ese primer programa de postgrado de Psicología en el país.
Y fui el primero que me gradué. Fue un año de trabajo, pero muy intenso. Entonces me quedé con ese postgrado que me sirvió de mucho, porque organizó mucho mi pensamiento.
Yo estaba trabajando en la UASD y al mismo tiempo era director de la primaria de la Salle. Y entonces combiné mucho las cosas que hice. Y cuando terminé mi meta siempre era hacer un doctorado.
Entonces apliqué a un doctorado en la Universidad Estatal de la Florida, que es una universidad pública del sistema universitario estatal de Florida, ubicada en la ciudad de Tallahassee, donde había en esa época grandes autores de la Psicología Educativa que se estudiaba mucho en el país, como Robert Gagné, Lorna Briggs y Kaufmann y me aceptaron, pero no tenía dinero para irme con mi mujer y mis tres hijas que ya habían nacido.
Y entonces ahí se abrió un concurso en INTEC para unas maestrías del proyecto BID-INTEC. El INTEC firmó un convenio con el BID en 1981-82 y de ahí se le concedió un financiamiento al INTEC, entre otras cosas para construir el edificio del laboratorio, la biblioteca y para mandar 14 profesores a prepararse con maestría fuera del país y ya yo había trabajado en INTEC como profesor, porque inicié el primer postgrado que hubo en supervisión escolar, lo coordiné yo y entonces me presenté, me gané el concurso, igual que otros que se ganaron el concurso.
Había tres de educación y el que yo cogí fue para planeamiento de la educación. Me fui con esa maestría y cargué con mis hijas y con mi mujer.
Yo siempre digo que además del proyecto del BID-INTEC, recibimos el
apoyo de la “Fundación Escala Fuguereido”, o sea, mis compañeros también nos ayudaron un poco en el proceso de incorporación, y mi mujer hacía trabajos a máquina, en una “Smith Corona”. Estamos hablando de 1984, y cuando apareció la venta de la laptop para estudiantes, ahí compré yo la primera IBM que era de doble casetera que uno tenía que entrar el dedo ese por un lado y el otro y ahí eso sirvió, no solamente para hacer mis trabajos de la universidad, sino como negocio de mi mujer, para pasar trabajos o prácticas estudiantiles, y con eso estuvimos año y medio para terminar la maestría. Luego a través de INTEC y de ONAPLAN de aquí, se pidió a la OEA y me presentaron como candidato para la beca de doctorado y la OEA me dio los dos años que faltaba para terminar el doctorado.
Gran periplo y sacrificio ¿verdad?
MJE: Realmente es una cosa difícil y que tú dices y cómo lo hicimos, pero lo hicimos. Uno tenía 35 años en esa época, lo hicimos con todo el entusiasmo del mundo y la aventura de con cargar las niñas. La más chiquita tenía cinco años, la mayor tenía nueve años
De todas esas cosas que usted ha vivido, hablo ya que es el primer profesor emérito de INTEC ¿Cuál siente que ha sido, desde el punto de vista profesional el momento que usted se ha sentido más satisfecho con esa decisión de ser educador?
MJE: Siempre digo que de las experiencias que yo he disfrutado más en mi vida como educador, ha sido ser director de primaria en La Salle, que lo fui por tres años. Que después fui director general y subdirector, pero esos tres años como director de la primaria fueron para mí muy significativos. Otro elemento que me impactó mucho fue ser profesor de directores.
Hubo una oportunidad en INTEC en el 1990 de participar en un concurso para formar directores. Era un fondo que tenía EDUCA de la USAID, que ya desapareció, y había una parte que era “Formación de Directores de Primaria”, tanto de escuelas públicas como de escuelas privadas y esa fue una gran experiencia, porque todo lo que yo había aprendido en la práctica lo puse y además de eso logré que INTEC me permitiera crear un equipo de primera, o sea, era un Dream Team, que estaba trabajando, que eran figuras de primer nivel, como Sandra González, Mechy Hernández, Leandra Tapia, estaba Migdalia Martínez, Melanio Hernández, Mirian Cabrera y la hoy rectora del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU) Nurys González Durán, que se quedó al final como la coordinadora de ese programa de formación de directores.
Haciendo un paralelismo entre esos tiempos de su formación su lucha por alcanzar los mayores niveles para formar a otros naturalmente y lo que se está dando ahora ¿Qué diferencia observa?
MJE: Yo creo que había mucha ilusión de cosas a lograr y de logros que se fueron haciendo poco a poco al final de cuentas. Es decir, yo tuve, creo que fue en el año 1977 como invitado en una reunión que hubo en Jarabacoa, donde se planteó una reforma de la educación primaria, que yo siempre digo que fue muy significativa, porque en esa reunión que era Matos Berrido el secretario de Educación, él era un funcionario reformista y era un gobierno reformista ahí participaron Doña Zoraida Heredia, Doña Ligia Melo, Doña Ivelisse Prats, Jaqueline Malagón, es decir, ahí participaron gente muy preparada y convocaron a dos directores de colegios privados, a Doña Atala de Inchaustegui, del Colegio Santa Teresita y a Miguel J. Escala, que era, vamos a decir un medio cabeza caliente de la educación en aquel momento, sobre todo en el área religiosa, y me invitaron… eso fue obra no tanto de Matos Berrido, sino de Nicolás Almánzar, que era el sub secretario y que realmente, en ese momento, comenzaron a haber cambios en primaria. Cambios en primaria, trabajando en todo el proceso. Creo que después de eso Ivelisse fue la secretaria de Educación y entonces se comenzaron a ver cosas diferentes en el trabajo y buscar soluciones.
Precisamente, si viendo nuestras posiciones en los rankings de educación no pareciera que se fue tejiendo esa historia que usted me está contando, porque seguimos muy por debajo, ¿qué es lo que está pasando?
MJE: Yo siempre digo una cosa: hay que ver la parte positiva. Cuando tú dices ahí aumentamos dos puntos, qué bueno, vamos a celebrarlo, pero vamos a entender por qué eso está pasando, por lo que yo sé, creo que tú eres de lo que es la Regional 18 de Educación, que es la regional de Bahoruco, y en la regional 18 sale a veces un poquito mal parada, muy mal parada en su mejoría educativa, y en los últimos resultados sigue así.
Sin embargo, además de que tuve un director que fue mi amigo Alexander, también fue mi alumno, que, con mucho dinamismo, me cuenta que hay una escuela en la Regional 18, que tiene un resultado excelente comparado con el resto, muy por encima de los otros. Entonces, vamos a analizar qué está pasando en esa escuela, porque son los mismos muchachitos de Neiba, Jaragua y de Tamayo, los mismos muchachitos son los que están ahí y esos muchachitos tienen un comportamiento muy diferente a los otros en términos de la educación.
¿Y por qué?
MJE: Siempre hay una tendencia de cambio organizacional que se llama la indagación apreciativa y yo me he formado y he estado en entrenamientos que tienen que ver con la indagación apreciativa y he trabajado en talleres de indagación apreciativa que tiene un principio básico. Tú partes del núcleo positivo de la organización. Tú no partes de la miseria de la organización.
Cuando tú comienzas a sacar en una reunión de tu junta escolar solo las debilidades, ahí todo el mundo comienza a sacar cosas, pero todo el mundo se queda con el moco abajo porque están deprimidos, porque están sacando todo lo malo de la institución. Entonces, en ese proceso se da el fenómeno, que yo digo que es el fenómeno de mi abuela, porque mi abuela siempre cuando veía un niño decía qué lindo, qué ojitos más lindos, ¡ay que naricita más bonita, que boquita más preciosa, qué cabello tan suave…!, pero hubo una vez que había un niño que era feo, pero feo, feo, y se lo iban a llevar a mi abuela y la gente estaba esperando a ver qué era lo que mi abuela iba a decir, y cuando lo vio dice: “ay qué camisita más bonita” y todos rieron. Lo que quiere decir eso es que, aun siendo el niño feo, uno puede encontrar una prenda de vestir bonita y de alguna manera, y al mismo tiempo, tener esperanza de que los muchachos feos se ponen bonito. De alguna forma ese ejemplo, que yo pongo muchas veces, es lo que hay que pensar en la educación, en vez de estar pensando en las 15 escuelas que no dieron los resultados en Bahoruco…, vamos a buscar esta escuela.
Don Miguel, defíname qué tenemos que hacer, no solamente para resaltar lo que hemos logrado, lo que se ve bonito, sino para ver si vamos superando esa parte fea de nuestros estándares educativos.
MJE: Ponernos metas y que todo el mundo tiene que comprometerse con ese cumplimiento. Pero metas realistas y al mismo tiempo darle seguimiento de una manera colectiva y ahí hay que incorporar al ministerio de Educación, a la escuela, hay que incorporar a todos los partidos políticos, a todo el mundo, porque la educación no es un jueguito, ni es un botín en un momento determinado para nombrar gente, la educación es esencial en el proceso de construcción de una mejor nación y definitivamente necesitamos unos niveles de preparación en este mundo tecnológico.
¿A qué se refiere con esta afirmación?
MJE: Es decir, nosotros no sabemos, ni tenemos idea de cuántos muchachos jóvenes dominicanos están trabajando hoy desde su casa para compañías suecas o norteamericanas o canadienses o alemanas. Aquí hay muchísima gente que nos dice cuando le preguntamos: ¿dónde estás trabajando? No, yo trabajo en mi casa ¿y qué tú haces? yo estoy contratado por una compañía extranjera. Entonces, ese tipo de talento, que no se va del país, que se queda en el país, pero que tiene también obviamente que trabajar en otras ocupaciones, se logra a través de un elemento formativo muy integral. Por ejemplo, la ciberseguridad, ese es un tema que ya tiene ingeniería, técnico superior, lo tiene en Pucamaima, lo tiene en el ITLA y lo tiene en INTEC. Es decir, tú tienes que ir formando para llegar a esos niveles de profundidad.
¿Dónde usted ubica esa deficiencia?
Hay algunos que piensan que normalmente hay muchachos que no tienen los resultados esperados en la prueba, porque quizás no supieron leer la pregunta. ¿Qué es lo que yo creo, que hay que averiguar muchas veces, no solamente quedando con una nota o con una calificación, sino qué hay detrás de todo eso?
Y hoy se está avanzando mucho en un programa que está apoyado por un UNICEF que se llama “Con Base”.
¿Desde cuándo se maneja ese proyecto?
MJE: En la gestión de Ángel Hernández hubo un documento en que se aprobó la política de la alfabetización oportuna. Primero vamos a estar claro en el primer ciclo de primaria. Tú tienes que salir leyendo, escribiendo y entendiendo lo que tú estás leyendo, eso es fundamental, es ese compromiso, las metas, y el director de la escuela debe saber, no solamente cuántos papeles le falta mandar para el ministerio de Educación, ni cuántas licencias tienen que conseguir de maestros, ¡no! tiene que saber qué porcentaje de muchachos ya saben leer y escribir en primer grado. Y cuando digo leer es leer comprensivamente.
Ese programa tiene la gran ventaja que se fundó en el año 2016 y comenzó a ser experimentalmente por Villa Mella como un proyecto piloto.
¿Qué ha pasado con esa iniciativa, no se oye mencionar?
MJE: Hubo como 2 o 3 ministros del PLD, al final, y llegó Fulcar y Fulcar lo amplió y llegó Ángel Hernández y Ángel Hernández sacó la ordenanza de ese proyecto y lo apoyó y lo puso para todo el país.
Te repito, ese proyecto se llama “Con base” y es el programa en el que se ayuda al maestro a preparar sus clases, entre otras cosas, y se le da su secuencia didáctica y las competencias que están planteadas en el circuito y las expectativas.
Algunos se hacen los chivos locos con los estudiantes y los pasan, pero que el maestro de primer curso debe ser el mismo de segundo y de tercero, para que lo conozca y que sepa cómo está mejorando.
Pero si las líneas están definidas y se han visto los resultados, ¿por qué darle de lado?
MJE: El problema es que normalmente el maestro, realmente el maestro de multi curso, el maestro que trabaja con varios cursos al mismo tiempo, es complicadísimo. O sea, es complicado porque tu tiene un muchacho que está en tercero, después en 4to y después en 5to, en esas escuelitas pequeñas esos maestros tienen mucha sabiduría. Esos maestros con esa sabiduría van adquiriendo experiencias cada vez mejor y de alguna forma incorporan su propia experiencia y sus propios logros y el resultado de su propia investigación para logra encontrar vías de enseñar que se adecúan más a los niños con los que trabajan.
Tiene alguna experiencia sobe este particular
MJE: Alguien me contaba que fue a una escuela a supervisar lo que estaba haciendo una maestra en básica y le dijo: “por qué haces las cosas de esa manera, veo que se está saliendo de las normas establecidas para enseñar estos niños”, y la profesora le respondió: “sí, pero en este caso me tocó un niño autista y yo me puse a preparar la forma de trabajar con él”
La supervisora reconoció como positiva esa actitud y le animó a mostrar y ayudar a otros, porque obviamente los casos de autismo en nuestras escuelas y los casos de niños especiales cada vez aumentan y hay que responder también por esos niños.
De modo que son situaciones que poco a poco podemos ir superando.
Muchas Gracias
Más sobre Miguel J Escala
Primer Profesor Emérito del INTEC, rector. Su labor magisterial, de más de cuatro décadas, inicia en el Colegio Dominicano de la Salle. Egresado de Psicología Magna Cum Laude de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, en 1974, concibió un Postgrado de Psicología Educativa en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo INTEC, 1980. Realizó una Maestría y Doctorado en Educación Superior de la Universidad Estatal de Pennsylvania (Penn State). Fue también, director ejecutivo del Instituto de Gestión y Liderazgo Universitario (IGLU) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), entre otras funciones en el país y el exterior.




