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miércoles, mayo 14, 2025
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Más allá del muro: una visión coincidente para una relación inteligente entre República Dominicana y Haití

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 Por Rafael Méndez

Este artículo constituye una reseña elaborada a partir del análisis de diversos trabajos publicados por varios autores con respecto a la compleja situación de Haití y el enfoque que, desde la República Dominicana —particularmente a nivel oficial y con énfasis en la gestión del presidente Luis Abinader— se ha adoptado frente a la coyuntura de violencia e inestabilidad que aflige al país vecino.

Se busca identificar y destacar los puntos de convergencia entre las perspectivas de estos autores, con el objetivo de ofrecer una visión consolidada de los desafíos y las posibles vías para una relación binacional más constructiva y pragmática. En ese sentido, se presentan los aspectos coincidentes identificados en los artículos analizados, estructurados en los temas centrales que abordan la dinámica actual y las perspectivas futuras de la relación entre la República Dominicana y Haití.

Me he permitido tomar —sin su consentimiento— los artículos publicados por Bernardo Vega, César Pérez, Esther Hernández-Medina, Manuel Salazar, Rosario Espinal y el autor de lo que también me he permitido llamar artículo-reseña, denominación que no he visto en el género periodístico. En este trabajo busqué identificar y destacar los puntos de convergencia entre las perspectivas de estos autores, con el objetivo de ofrecer una visión consolidada de los desafíos y las posibles vías para una relación binacional más constructiva y pragmática.

República Dominicana-Haití: momento crítico

La intrincada relación entre la República Dominicana y su vecino Haití se encuentra en un momento crítico, donde las políticas del presente demandan una reflexión profunda y una visión de futuro que trascienda las barreras físicas y retóricas. Los diversos artículos analizados convergen en una idea central: la necesidad apremiante de que la República Dominicana adopte una política más inteligente y pragmática hacia Haití. Esta visión compartida reconoce la profunda interdependencia de ambos lados de la isla y aboga por estrategias que fomenten la estabilidad y el desarrollo mutuo, en contraposición a las medidas puramente defensivas o excluyentes.

Los autores coinciden en señalar que el auge de discursos ultranacionalistas y antihaitianos, aunque puedan ofrecer réditos políticos a corto plazo, representa un obstáculo significativo para la construcción de una relación sostenible y beneficiosa. Estas narrativas, que a menudo se traducen en políticas migratorias severas y en la simbólica construcción de muros, ignoran la realidad de que un Haití en progreso y con instituciones sólidas redundaría en una mayor prosperidad y seguridad para la República Dominicana.

La clave reside, por lo tanto, en abandonar la lógica de la confrontación y abrazar un enfoque colaborativo que reconozca los desafíos compartidos y las oportunidades inherentes a una vecindad responsable y visionaria, que debería proclamar lo indisoluble del vínculo que obliga a la República Dominicana y Haití… “La geografía nos ha hecho vecinos. La historia nos ha hecho amigos. La economía nos ha hecho socios. Y la necesidad nos ha hecho aliados”.

Esta frase, pronunciada por el presidente John F. Kennedy en su discurso ante el Parlamento Canadiense en Ottawa el 17 de mayo de 1961, resume de manera concisa e impactante los lazos multifacéticos e inquebrantables que unen a Estados Unidos y Canadá. Destaca cómo la proximidad geográfica, una historia compartida, la interdependencia económica y la necesidad de cooperación en asuntos globales han forjado (debería forjar, para este caso) una relación única y esencial entre ambas naciones.

El impacto de la crisis haitiana en la República Dominicana

La violencia y el deterioro institucional en Haití exacerban el discurso ultranacionalista en la República Dominicana. El temor a la inestabilidad vecina alimenta discursos excluyentes que recuerdan episodios oscuros del pasado, como la masacre del Perejil. Los articulistas señalan que la historia dominicana está marcada por episodios de violencia y exclusión hacia los haitianos, y que es crucial aprender de estos errores para construir una sociedad más inclusiva.

La migración haitiana es un tema central en los autores, quienes coinciden en que, si bien se reconoce el derecho del Estado dominicano a regular la migración, se critica la forma en que se ha gestionado, con deportaciones masivas y violaciones de los derechos humanos. También coinciden en abogar por una política migratoria responsable, exenta de odio y xenofobia, que respete la dignidad y los derechos de los migrantes haitianos.

Propuestas para una nueva política dominicana hacia Haití

Un aspecto importante en que coinciden es en proponer un cambio en la política dominicana hacia Haití. Se sugiere abandonar el populismo nacionalista y buscar un consenso entre personas conocedoras del tema para diseñar estrategias más efectivas. Una propuesta concreta es la construcción de tres modernas estaciones fronterizas en Dajabón, Elías Piña y Jimaní, que facilitarían el comercio y el tránsito legal, además de mejorar el control migratorio.

También se plantea la necesidad de una mayor colaboración internacional para ayudar a Haití a superar su crisis. Sin embargo, se enfatiza que la solución final debe venir de los propios haitianos y que la República Dominicana debe jugar un papel constructivo en este proceso. Un Haití estable y próspero traería beneficios económicos, sociales y ambientales para la República Dominicana.

El peligro del ultranacionalismo y la xenofobia

Los artículos advierten sobre el peligro del ultranacionalismo y la xenofobia, que se manifiestan en discursos de odio y exclusión. Se critica el uso político del “peligro haitiano” para movilizar sentimientos nacionalistas y ganar apoyo electoral, por lo que entienden que este discurso ignora la realidad de la interdependencia entre ambos países y promueve la división y el conflicto.

Un aspecto trascendente recogido de los análisis es la importancia de combatir la desinformación y el discurso de odio en las redes sociales, donde se propagan mensajes xenófobos y racistas. Coinciden también en proponer un debate público basado en el análisis riguroso de los hechos y la búsqueda de soluciones multilaterales, donde la inclusión y la solidaridad sean los pilares de una política migratoria justa y humana.

Coincidencia en “puntos cruciales”

En primer lugar, enfatizan la necesidad de que la República Dominicana abandone el discurso populista y ultranacionalista antihaitiano, al considerarlo contraproducente y dañino para la construcción de una relación vecinal positiva.

En segundo lugar, resaltan la importancia de reconocer la interdependencia entre ambos países, argumentando que la estabilidad y el desarrollo de Haití son fundamentales para la prosperidad y seguridad de la República Dominicana.

En tercer lugar, existe un fuerte consenso sobre la urgencia de adoptar políticas migratorias más humanas y eficientes, que respeten la dignidad de los migrantes haitianos y fomenten la legalidad en lugar de la exclusión.

Finalmente, los autores coinciden en la necesidad de buscar soluciones a largo plazo que involucren la colaboración bilateral y el apoyo de la comunidad internacional, entendiendo que la crisis haitiana requiere un abordaje integral y coordinado, donde la República Dominicana juegue un papel proactivo y constructivo.

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