spot_img
viernes, enero 23, 2026
spot_img

Lo digital y los años

spot_img

Miguel J. Escala  

¿Autocuidado? ¡Vaya que tuvo buen reconocimiento el artículo sobre el autocuidado! Fueron tantos los testimonios recibidos que bien darían para escribir varios artículos más. Comparto aquí un breve resumen de una conversación por chat con un antiguo alumno con quien me reencontré en la web después de más de cincuenta años sin comunicación.

Como reacción al artículo, mi antiguo alumno me escribió:

“Yo me cuido mucho porque los doctores me dijeron que tengo insuficiencia cardíaca congestiva. Leo mucho sobre eso. Además, este año tengo que operarme la rodilla derecha; el año pasado fue la izquierda. Anyway, buen artículo. Justamente hoy estoy en la consulta de mi médico general haciéndome un chequeo bianual”.

Yo:
“Que todo salga bien en el chequeo. Parece que en autocuidado sacas 100”.

Mi antiguo alumno:

“¡Saqué 100 en autocuidado! ¿Quién hubiese pensado que 50 años después de La Salle todavía me estarías poniendo notas?” 🤣🤣

Esperamos que la mayoría de los lectores merezcan una alta calificación en autocuidado, y que todos hayamos hecho la resolución de subir esas notas en 2026.

Dediquemos ahora este artículo —como prometimos— al tema de lo digital y los años, que hemos incluido como la competencia #8 entre aquellas que necesitamos aprender o fortalecer: el manejo de herramientas digitales básicas.

Confieso que, a pesar de cierto dominio digital, estoy lejos de sacar un 100, o incluso una A. Para ser generoso, me colocaría en una B-. En realidad, muchos de nosotros nos hemos restringido a unas pocas prácticas digitales —virtuales o no—, sobre todo a aquellas que nos permiten sobrevivir en un mundo cada vez más digitalizado. La invitación es a dominar lo básico, no a ser expertos.

Algunas aclaraciones necesarias

Antes de continuar, conviene aclarar de qué estamos hablando. Consulté varias fuentes de Inteligencia Artificial (IA), no para convertirme en experto, sino para entender mejor este mundo “digital”, a veces “virtual”, y con tantos cambios “electrónicos”.

Quienes pertenecemos a ciertas generaciones hemos sido testigos de profundas transformaciones tecnológicas. Algunos conocimos los teléfonos de manigueta para llamar a la central; luego llegaron los teléfonos automáticos; más tarde, el beeper; y hoy convivimos con los teléfonos inteligentes.

Como respuesta a la diversidad de aparatos, muchos hemos aprendido —y seguimos aprendiendo— solo lo estrictamente necesario: ciertos botones, ciertas funciones, y no otras. Siempre dejamos botones sin tocar, incluso en los relojes, porque nos basta con que nos den la hora y, quizá, que nos despierten. No nos interesa demasiado si funcionan de manera analógica o digital; buscamos seguridad y eficiencia.

Desde esa condición de usuario restringido, y con una calificación por debajo de la A, hice esta búsqueda para compartirla con ustedes. Consulté las dos herramientas de IA que utilizo con más frecuencia: GPT y Gemini (Google). Les recomiendo que también exploren por su cuenta. En el caso de Gemini, basta con hacer una pregunta en Google y seguir el hilo de la respuesta.

Pero sigamos ya con las explicaciones resumidas extraًídas de la IA.   De paso, esto mismo forma parte del fortalecimiento de la competencia digital: hacer buenas preguntas.

Lo digital, lo virtual y lo analógico

Estos términos se usan con mucha frecuencia, aunque no siempre tengamos claro qué significan. No escribo como especialista, sino como alguien que busca comprender qué puede hacer con los instrumentos que tiene, sin aspirar a un dominio total, sino a un dominio pragmático y funcional.

De manera técnica, la IA define lo digital así:

“Lo digital se refiere a todo aquello que está codificado en formato digital (bits: 0 y 1) y que requiere un dispositivo tecnológico para ser creado, almacenado, procesado o utilizado”.

Para quienes no venimos del mundo de la programación, eso de los bits y los 0 y 1 puede resultar un nuevo dilema desorientador. Por eso pedí una versión más sencilla, especialmente pensada para adultos:

“El mundo digital es una forma de hacer cosas de la vida diaria usando aparatos como el celular o la computadora, donde la información se guarda y se comparte de manera electrónica.”

Ejemplos de lo digital son:

  • Un libro en PDF
  • Un video en YouTube
  • Un formulario en línea (como el E-ticket de Migración dominicana)
  • Una plataforma educativa (Moodle, Blackboard)
  • Buscar información en internet o usar herramientas TIC

Por su parte, lo virtual se refiere a experiencias que no ocurren en un espacio físico, pero que simulan, sustituyen o median una experiencia real mediante tecnologías: una clase virtual, una reunión por Zoom, o una comunidad de aprendizaje en línea.

Conviene recordar que todo lo virtual es digital, pero no todo lo digital es virtual.

Por otra parte, es necesario entender la diferencia entre lo analógico y lo digital. Pensemos en un casete o un disco que se raya y pierde calidad: eso es analógico. En cambio, una canción digital se escucha hoy igual que dentro de diez años. En el mundo analógico, la realidad no se convierte en números. Puede ser no electrónica (un reloj de cuerda, un libro impreso) o electrónica pre-digital, como la radio, la televisión tradicional o el teléfono fijo.

No todo lo electrónico es digital; lo analógico puede ser electrónico o no, pero lo digital siempre es electrónico.

Si con esto se organizaron un poco más sus ideas, objetivo cumplido. Si ya dominaban el tema, les invito a enriquecerlo en los comentarios.

La obligada desorientación

El aprendizaje transformador suele comenzar con una experiencia que rompe el equilibrio. En el mundo digital, esto ocurre cuando nos sentimos superados por situaciones que antes resolvíamos sin dificultad o que ahora dependen de herramientas tecnológicas: trámites, comunicación, acceso a servicios.

No se trata solo de “no saber usar” una aplicación, sino de la sensación de quedar rezagados, de depender de otros o de perder autonomía. Esa incomodidad —aunque molesta— es la puerta de entrada al aprendizaje transformador.

Un ejemplo frecuente es el E-ticket de Migración dominicana. Una pareja recordó la misma mañana de su viaje que no había completado el formulario. En viajes anteriores, sus hijos los habían ayudado, pero esta vez no estaban disponibles. Intentaron hacerlo solos, entraron primero en una página que cobraba por el servicio y luego en la oficial, que estaba temporalmente fuera de servicio. Decidieron ir al aeropuerto con preocupación.

Allí se encontraron con un amigo que los ayudó a completar el proceso correctamente. Aunque el trámite era digital y no “impreso” como antes, no tuvieron problemas en la aerolínea. El amigo les sugirió guardar el número de la solicitud para el regreso y practicar con sus hijos.

Así lo hicieron. En el vuelo de regreso, cuando les pidieron el E-ticket, supieron hacerlo desde el celular. La autoestima, que había estado por el suelo en el vuelo de salida, se transformó en satisfacción. Ambos terminaron ayudando luego a familiares y amigos.

Los pasos del aprendizaje transformador

A partir de experiencias como esta, podemos recorrer los pasos del aprendizaje transformador aplicados al dominio digital básico:

  1. Dilema desorientador: Tomar conciencia de mis límites y creencias frente a lo digital

El proceso suele iniciar cuando la persona se enfrenta a una situación que la descoloca:

  • No logra realizar un trámite en línea.
  • Depende de otros para tareas digitales sencillas.
  • Siente frustración, miedo o rechazo ante el uso de tecnologías.

Este dilema no es solo técnico, sino profundamente personal: cuestiona la idea de “yo no sirvo para esto”, “eso es para jóvenes” o “ya a mi edad no aprendo tecnología”.
Aquí se abre la grieta que permite el aprendizaje transformador.

  1. 2. Autoexamen crítico: Reconocer emociones, actitudes y experiencias previas

Ante el dilema, la persona reflexiona sobre sí misma:

  • ¿Qué siento cuando debo usar herramientas digitales?
  • ¿De dónde viene mi resistencia o inseguridad?
  • ¿Qué experiencias pasadas marcaron mi relación con la tecnología?

Este paso implica reconocer emociones como vergüenza, ansiedad o dependencia, pero también identificar logros invisibles: mensajes enviados, videos vistos, audios compartidos.  El foco no está en la habilidad técnica, sino en la relación personal con lo digital.

 

  1. Evaluación crítica de supuestos: Cuestionar creencias arraigadas sobre la tecnología y la edad

Aquí se revisan los supuestos que han limitado el aprendizaje:

  • La tecnología no es para mí.
  • Aprender digitalmente es muy complicado.
  • Si necesito ayuda, fracaso.

Desde una mirada crítica, la persona comienza a reconocer que estas creencias no son verdades absolutas, sino construcciones sociales y personales.
Se abre paso la idea de que el dominio digital básico es una competencia aprendible, gradual y necesaria para la vida cotidiana, no un privilegio de expertos.  

  1. 4. Exploración de nuevas posibilidades: Aprender, practicar y apoyarse en otros

En este momento se pasa a la acción:

  • Se experimenta con herramientas digitales básicas (mensajería, videollamadas, búsquedas).
  • Se aprende con otros, se pregunta sin temor, se ensaya.
  • Se reconoce el valor de las redes de apoyo intergeneracionales.

El aprendizaje se vuelve social, práctico y significativo.
Cada pequeño logro refuerza la confianza y demuestra que el cambio es posible.

  1. Reintegración con una nueva perspectiva: Usar la tecnología como parte de la vida cotidiana

Finalmente, la persona incorpora el dominio digital básico a su identidad y rutina:

  • Usa herramientas digitales con mayor autonomía.
  • Toma decisiones informadas en entornos digitales.
  • Se siente incluida, comunicada y capaz.
  • No se asusta de aprender nuevos instrumentos digitales.

La transformación no es solo técnica, sino identitaria:
Ya no se ve como alguien “fuera del mundo digital”, sino como un aprendiz permanente, capaz de seguir desarrollándose a lo largo del tránsito por las edades.

Tal vez este artículo no nos lleve a dominar el mundo digital ni a sacar un 100 en esta competencia, pero sí puede ayudarnos a identificar lo que falta y a reconocer a los que faltan: esos aprendizajes pendientes y esos miedos silenciosos que llamamos fantasmas digitales. Ojalá cada lector pueda detenerse, identificar uno o dos dilemas desorientadores que hoy le asustan y decidir trabajarlos conscientemente en 2026, apoyándose en otros, aprendiendo paso a paso y reintegrándose con mayor autonomía al mundo que ya habita. Si eso ocurre, el aprendizaje transformador habrá comenzado.

(Que conste que este es el artículo #25, Gracias a PronosticaMedia por su acogida. Y a los lectores por su seguimiento.   Pronto celebraremos el #28 con el que completamos el primer año.  

Miguel J. Escala
Miguel J. Escala
Miguel J. Escala Es educador desde 1969. Estudió Psicología y Educación Superior.

5 COMENTARIOS

  1. Buenos días Miguel:
    Te felicito por este excelente artículo. Después de leerlo, me quedé pensando y preguntándome: Lo habrá escrito para mí?
    Hice un análisis de todos lis títulos y subtitulos y valora muchísimo esta nueva entrega.
    Agradezco tus aportes los cuales nos llevan a revisarnos sobre nuestras habilidades digitales, a buscar ayudar o a indagar para aprender más.
    Gracias por tus artículos. Un fuerte abrazo.

  2. Saludos Dr. Escala, a todos, bendiciones de Dios.

    Wao, no se si ahora deseo o temo por la calificación del Dr. Escala, quién también ha sido mi facilitador en el pasado y ahora y en varias ocasiones Gestor de obligaciones que he tratado de desempeñar ante instituciones de gran envergadura (Banco Central, INTEC, Proyecto de Universidades y ahora en el Sistema Regional de Acreditación en el Gran Caribe – GCREAS).
    Cuando joven, muy activo en deportes y ejercicios, luego un sedentario, y ahora, por asuntos de salud, obligado al autocuidado.

    Respecto al uso y manejo de las TIC, aún aprendiendo mucho.

  3. Gracias Migdalia por identificarte con el artículo. A mi no me cuesta trabajo ponerme del lado de los adultos mayores. En realidad es un retrato mío que sé que se repite muchas veces, como es tu caso.
    Y Pedro, tu calificación necesariamente es buena, A y algo. Los temas de salud que pasaste acéptalos como dilemas desorientadores que fortalecieron tu autocuidado, tu dominio digital seguirá desarrolládose.

  4. Excelente artículo Miguel, el adulto mayor tiene retos importantes y el autocuidado garantiza calidad de vida, en relación al uso de las tecnologías, la necesidad de aprender haciendo se impone. Un fuerte abrazo desde Venezuela, aquí siempre se interesan por tus reflexiones.

  5. Excelente. En nuestro caso nunca hemos tenido miedo al mundo digital, al igual que los de nuestras generaciones; limitado, conocemos lo básico. Disfruté mucho el artículo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img
spot_img

Las más leídas

spot_img

Articulos relacionados