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jueves, abril 3, 2025
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Las tierras raras en suelo dominicano: ¿oportunidad económica o mito geológico?

Por Bernardo Hirán Sánchez Melo, Ph.D.

Las tierras raras han adquirido gran relevancia en la actualidad debido a sus propiedades esenciales en el desarrollo de tecnologías avanzadas para teléfonos inteligentes, turbinas eólicas, instrumentos médicos, aplicaciones aeroespaciales y sistemas de defensa. El interés por estos minerales se reavivó a raíz de su protagonismo en las negociaciones entre Estados Unidos y Ucrania, así como en las pretensiones de Washington sobre Groenlandia, donde se encuentran importantes reservas. En el caso de la República Dominicana, la discusión sobre su potencial ha cobrado especial preeminencia tras la visita oficial del secretario de Estado de EE. UU. UU.

En este contexto, la República Dominicana, caracterizada por su variada geología, ha sido mencionada como un posible reservorio de estos elementos estratégicos. Sin embargo, surge una pregunta clave: ¿existen realmente depósitos significativos en el país? ¿Podrían representar una oportunidad económica o se trata de un mito geológico?

Antes de abordar estas interrogantes, es fundamental precisar que las tierras raras constituyen un conjunto de elementos químicos esenciales para múltiples aplicaciones tecnológicas y científicas. En países como Rusia, este grupo incluye habitualmente 17 minerales, destacando los lantánidos, el escandio y el itrio. Entre ellos se encuentran: cerio (Ce), praseodimio (Pr), neodimio (Nd), prometio (Pm), samario (Sm), europio (Eu), gadolinio (Gd), terbio (Tb), disprosio (Dy), holmio (Ho), erbio (Er), tulio (Tm), iterbio (Yb) y lutecio (Lu). En países occidentales, el grupo se amplía hasta incluir cerca de 50 elementos, sumando minerales como litio, berilio, titanio, circonio, molibdeno, niobio y wolframio, entre otros.

Entre las propiedades que las hacen estratégicas destacan su alta conductividad eléctrica y térmica, así como propiedades magnéticas únicas, indispensables para la fabricación de imanes de alto rendimiento. Además, su aplicación indirecta abarca bienes cotidianos como cepillos de dientes, bolsas plásticas y componentes automotrices. También son cruciales en la elaboración de catalizadores para la transformación del petróleo en plásticos y en la fabricación de piezas de perforación para pozos petroleros y de gas, al utilizar minerales como wolframio y niobio. En suma, estos elementos son vitales para miles de artículos tanto industriales como de consumo masivo.

De acuerdo con datos del portal Statista, China lidera la explotación de tierras raras, con aproximadamente 40 millones de toneladas de reservas. Le siguen Brasil (20 millones), India (7 millones), Rusia (4 millones) y Estados Unidos (2 millones).

¿Qué tan rentable sería su extracción para la República Dominicana?

Aunque su denominación sugiere escasez, las tierras raras no son particularmente raras en la corteza terrestre. Sin embargo, su extracción y refinamiento suelen ser complejos y costosos, lo que limita su rentabilidad, sobre todo en países sin una infraestructura tecnológica avanzada. Para países industrializados es más conveniente importar materias primas desde naciones en desarrollo y concentrar el procesamiento y fabricación de productos de alto valor agregado en los países tecnológicamente desarrollados. Estados Unidos y países europeos, por ejemplo, son grandes consumidores de tierras raras para la producción de motores eléctricos, drones, dispositivos ópticos y miles de aplicaciones industriales.

Se estima que el metal más caro de este grupo es el escandio, cuyo precio supera los 1.000 dólares por kilogramo. Según los especialistas, la adición de tan solo 0.1 % de escandio al aluminio incrementa la resistencia de la aleación hasta siete veces, comparable al acero inoxidable. Esta propiedad multiplica su potencial industrial y su valor en el mercado.

Sin embargo, la producción de tierras raras implica un proceso complejo: para obtener apenas 10 kilogramos de una mezcla no purificada de estos metales, se requiere procesar cerca de una tonelada de mena (roca mineralizada). Esta relación desfavorable puede comprometer la viabilidad económica de su explotación.

Evidencia geológica en el país

Algunos estudios geológicos señalan la posible presencia de tierras raras en formaciones ígneas y lateríticas del territorio nacional. Desde el Gobierno se ha estimado preliminarmente la existencia de hasta 100 millones de toneladas de estos minerales, aunque es imprescindible validar este dato y determinar su factibilidad económica y ambiental. La experiencia histórica de la explotación de bauxita en Pedernales, liderada por la empresa Alcoa, entre las décadas de 1950 y 1980, constituye un antecedente relevante. A pesar de haber sido una fuente clave de exportación, generó impactos ambientales significativos, lo que obliga a reflexionar sobre la sostenibilidad de nuevos proyectos mineros.

En efecto, la historia minera dominicana, si bien revela un potencial en minerales estratégicos, también evidencia serios desafíos en términos ambientales y económicos. En el caso de las tierras raras, se hace indispensable contar con información científica sólida antes de avanzar hacia su explotación comercial. Será crucial promover la investigación, evaluar rigurosamente los impactos y diseñar estrategias que garanticen un desarrollo minero sostenible y beneficioso para la nación.

Análisis de la cartografía geoquímica nacional.

Un estudio consistente en la cartografía geomática de la República Dominicana, elaborado por el Programa de Desarrollo Geológico Minero y auspiciado por la Convención de Lomé IV, revela información valiosa. El mapa geoquímico muestra que los suelos fronterizos dominicanos presentan una variabilidad significativa, lo que sugiere ambientes geológicos diversos.

Se verifica una adecuada representación de elementos metálicos, destacándose áreas potencialmente ricas en oro, cromo y manganeso. Además, elementos como arsénico, bismuto, cerio, cromo, cobre, potasio, manganeso, oro, calcio, hierro, lutecio, magnesio y sodio exhiben una distribución generalizada (con representaciones superiores al 100 % en el modelo de referencia). No obstante, algunos, como molibdeno, cesio, lutecio, magnesio y potasio, presentan concentraciones menores (<60 %), indicando áreas de baja mineralización natural.

Los resultados muestran que elementos como sodio, oro, cromo y manganeso presentan rangos de concentración muy amplios. Por ejemplo, el sodio varía entre 7,650.1 y 13,960.0 ppm (parte por mil), mientras que en otras zonas apenas alcanza de 0.1 a 1,500 ppm, reflejando la heterogeneidad geológica del país.

En resumen, la existencia de tierras raras en condiciones rentables para la República Dominicana aún es una hipótesis. No obstante, una mayor inversión en investigación geológica y en políticas mineras sostenibles podría permitir descubrir y aprovechar recursos estratégicos que diversifiquen la economía nacional.

De confirmarse su potencial, las tierras raras podrían generar un mercado estable, atrayendo inversión extranjera, desarrollando infraestructura y generando empleos cualificados y semicualificados. Y por supuesto, no deja de haber amenazas tales como: desafíos ambientales, alta inversión inicial y riesgo financiero, estudios costosos sin garantía de rentabilidad, competencia global provenientes de China y Australia que tienen ventaja en costos y producción, altos costos asociados al restablecimiento de los daños y los pasivos ambientales generados, e incertidumbre regulatoria pertinente, por falta de un marco legal claro para la minería de tierras raras. 

En suma, el camino hacia el aprovechamiento de este recurso requerirá equilibrio entre crecimiento económico, costos sociales y económicos, protección ambiental y sostenibilidad social.

 

El autor es economista 

Bernardo Hirán Sánchez Melo
Bernardo Hirán Sánchez Melo
El autor es economista

1 COMENTARIO

  1. Si bien su extracción podría representar una oportunidad económica, también conlleva grandes desafíos, como la viabilidad financiera, el impacto ambiental y la falta de infraestructura adecuada.

    Para determinar si realmente es una alternativa viable para el país, es fundamental realizar estudios más profundos que confirmen la cantidad y calidad de estos minerales, así como diseñar políticas mineras sostenibles que equilibren el desarrollo económico con la protección ambiental.

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