Por Yancen Pujols
La NBA acaba de recibir un baño de estiércol y el agua está un poco lejos. Cuando las apuestas salpican el entorno, esa mancha no se va de un día para otro.
No bien se había inaugurado la actual temporada del mejor baloncesto del mundo el pasado martes 21, cuando en la mañana del miércoles 22 el Bureau Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) ejecutaba un plan de acción con más de 30 detenciones sustentadas en acusaciones de marca mayor.
Chauncey Billups, dirigente de Portland, fue apresado por su conexión con un juego de póquer ilegal en el que nada más y nada menos están involucradas familias de la mafia, según los federales en la voz de su director, Kash Patel, uno de los más cercanos colaboradores en los últimos años del presidente Donald Trump.
Que usted esté en un partido de cartas amañado y encima de eso lo vinculen con los Bonanno, Gambino y Genovese en un alegado esquema de lavado de dinero cae en el terreno de palabras mayores.
Billups se presentó en la corte y le quitaron su pasaporte. Solo puede viajar a Colorado, su estado natal, y a New York, donde está la acusación, específicamente en el Distrito Este, una operación que ha involucrado a las principales agencias del orden del área.
En general, hubo detenciones en 11 estados de la unión norteamericana.
Billups está sin funciones como capataz de Portland, ya que hasta prueba en contrario es inocente.
El jugador de Miami Heat Terry Rozier también fue apresado, así como Damon Jones, quien accionó con varios conjuntos de la NBA y se le considera muy cercano a LeBron James.
De hecho, una de las versiones que se manejan dicen que una vez se enteró de manera privilegiada que James no estaría en un encuentro, lo informó a los “amaña juegos” y estos hicieron su agosto apostando al rival.
Para aclarar este punto, Jones se enteró bien temprano que James no jugaría y las jugadas se fueron a favor del contrincante de esa noche de los Lakers, que, según reportes, era Milwaukee. Por norma, eso se sabe varias horas antes del pitazo inicial. Esa clase de ventaja en la información se cuestiona y se castiga.
Lo de Rozier es una historia de esas que abren ojos y fruncen ceños. Lleva rato sonando como eje de triquiñuelas en apuestas y aun así, continuaba en uniforme y al menos que lo condenen, habrá que pagarle más de 20 millones de dólares en salario de la campaña 2025-26.
Esta es la primera fase y no se puede descartar que con el transcurrir del tiempo, aparezcan otros nombres.
Todo esto iría en detrimento de la imagen de la NBA, que en campañas recientes ha tenido éxito en distintos aspectos. El campeón más reciente es Oklahoma City Thunder, lleno de talento y juventud, lo que necesita una liga, cuando ha llegado el otoño de las carreras de varios de sus gigantes, incluidos James y Stephen Curry. Por más que se quiera, el adiós de ellos está cerca.
El de la NBA es un lío feo, de esos que embarran y el FBI puso el detergente tan distante que no basta con un tiro de media cancha para ayudar a la causa.





