Por Federico Pinales
En todos los procesos eleccionarios del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), surgen debates que dejan heridas sangrantes, muchas veces difíciles de cicatrizar, por las violencias verbales que las han generado. Muchas veces entre amigos de antaño, compañeros de duras batallas en favor de la libertad de expresión, la democracia y de las mayorías nacionales.
Terminados estos procesos, cada uno se aísla o se dedica a realizar una oposición irracional con miras a proyectos futuros, despreciando la oportunidad de unificar criterios y esfuerzos, dirigidos a construir una institución fuerte y vigorosa, de la cual su membresía se sienta orgullosa.
Según las informaciones de fuentes íntimamente allegadas a la nueva gestión, se están haciendo ingentes esfuerzos para lograr cambiar, totalmente, la imagen física, institucional y moral de nuestra institución. Se estaría trabajando intensamente para lograr la reconciliación y fortalecer la unidad monolítica del CDP, algo plausible y reconfortante.
Se han hecho contactos muy importantes con miras a lograr la solución definitiva de la remodelación y legalización de los bienes inmuebles de la organización, empezando con la Casa Nacional del Centro de Los Héroes y los terrenos reservados para construir el centro recreacional, llamado “Casa Club”, ubicados en la zona Este del país, cerca de Juan Dolio.
De acuerdo con nuestras fuentes, ya el Indotel y la vicepresidencia de la República se han comprometido con asumir la remodelación total de la Casa Nacional.
Se me informó que ya hubo una importante reunión entre la actual directiva del CDP y el presidente de Indotel, doctor Guido Gómez Mazara, en la que este supuestamente se comprometió a asumir la reconstrucción del edificio principal.
Como dicen que “las promesas son palabras que se lleva el viento”, y que “no se puede creer en palabras de políticos”, nosotros abrigamos la esperanza de que, en esta ocasión, la vicepresidenta de la República y el presidente de Indotel no nos fallen y nos demuestren que no todos los políticos son demagogos patológicos, haciendo realidad el desembolso de los fondos necesarios para cambiarle la cara a la actual estructura física de la Casa Nacional del CDP.






