Por Yancen Pujols
Fernando Gabriel Tatis Medina está en franca recuperación de su imagen y las notas de ese proceso van por el nivel A.
Esas son buenas noticias.
Sancionado por el tema de esteroides en 2022, Tatis Jr. tocó fondo en muchos sentidos. En ese momento era una de las caras de las Grandes Ligas, compartiendo escenario con Ronald Acuña Jr. y el mismo Shohei Ohtani.
San Diego le había dado un contrato de 340 millones de dólares por 14 años en 2021 con poco más de una campaña en su prontuario (debutó en 2019), una noticia que estremeció el mundo de las Mayores.
Pero el peso del castigo fue más allá, no solo de los 80 partidos de suspensión. Las repercusiones tocaron otros linderos, como el daño a su reputación, que sufrió bastante. Perdió en el aspecto de mercadeo y las críticas llovían con la seguridad de que los Cárpatos tocan una parte de Rumania.
Muchos esperaban verlo en el Clásico Mundial de 2023 y, lamentablemente, no se pudo. Había un trabajo por delante y era limpiar lo negativo.
En 2024 los remanentes se sentían con cierta potencia, aún quedaban vestigios de una mancha complicada.
Llegó 2025 y se vio a un Tatis Jr. distinto, ofreciendo declaraciones a los medios con un nivel de madurez que estaba ausente. El enfoque era otro, las metas por igual y sus palabras reflejaban a un atleta consciente de un pasado que, aunque nunca se termine de ir, bien puede ser aplastado por un futuro lleno de aciertos y conquistas.
Comenzó como una tromba con el bate entre abril y mayo, un ritmo que no ha sido el mismo desde junio a la fecha. Su defensa está en su máximo nivel y en estos momentos, es el Guante de Oro de la Liga Nacional y un serio candidato al Guante de Platino, premio que se concede al mejor defensor de su circuito.
Ha vuelto a ser figura de campañas publicitarias, una prueba inequívoca de que vende en los Estados Unidos, una señal de que “El Niño”, como le llaman en su natal San Pedro de Macorís, va en ascenso a la cúspide del mercadeo que una vez fue suya.
Fue votado por sus colegas peloteros para el Juego de Estrellas que se celebró anoche en Atlanta, otro indicio de que está de regreso a los círculos granados del negocio.
“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, dice una canción que compuso el inmenso Rubén Blades. El otrora parador corto, hoy patrullero de fuste, de 26 años, estuvo en la cima y bajó en ascensor sin frenos hasta el último nivel del soterrado de la infamia.
Poco a poco escaló y ha vuelto a la luz para el deleite de muchos fanáticos que lo siguen de principio a fin. Es un imán de personas. Sin lugar a refutación.
El carisma suele ganar batallas y el de Tatis Jr. es de altos quilates. Ha recibido una segunda oportunidad. Que la aproveché con números de súper estrella y pasos sólidos fuera del terreno, libres de máculas.
La pelota es mejor con él en acción.