Por Rafael Céspedes Morillo
David Collado, Carolina Mejía y Guido Gómez Mazara son, por el momento, las opciones visibles del PRM. Dicho esto, no termino de convencerme de que Luis Abinader, llegado el 2028, simplemente se irá para su casa dejando al PRM en la ruta de la derrota, sin hacer nada para evitarlo: ni intentar una repostulación, ni bloquear una eventual unión del PLD y la FP, ni incentivar con mayor fuerza el crecimiento de su partido, ni endosar su liderazgo a uno de los tres con mayores posibilidades. Una o varias de estas acciones podrían intentarse, pero el escenario que observo me dice que varias de ellas no funcionarían.
Si Abinader intentara la repostulación, alguien le recordara —en forma de merengue de Olga Tañón— las reglas del juego, y se las pondrían difícil. Para hacerlo tendría que habilitar políticamente a Danilo Medina y, al mismo tiempo, ganarse como enemigo a Hipólito Mejía. Nada de eso garantiza una victoria.
Apoyar a uno de los precandidatos podría parecer una mejor opción, pero incluso ese movimiento implicaría ganarse a un sector y perder dos. El balance, al final, sería negativo. Además, su liderazgo no tiene hoy la fuerza suficiente como para que un simple endoso garantice el triunfo del apoyado.
Si hay algo que podría jugar a su favor es hacer lo necesario para evitar la unidad entre el PLD y la FP.
David Collado es quien aparece con mejores números frente a los otros dos, pero no los suficientes como para verse claramente como ganador. Podría imponerse a lo interno del partido, pero su carencia de carisma y un manejo de imagen poco efectivo hacen difícil pensar que sería la mejor oferta política del PRM de cara al electorado general.
Carolina Mejía, agraciada en su forma, figura y posiciones, parece dar vueltas en el mismo espacio. No rompe esquemas ni marca distancia con lo ya conocido. Está sentada esperando que sus atributos sean bendecidos por la naturaleza y no por acciones estratégicas que la catapulten a una mejor posición. No crece, no proyecta una impronta positiva ni novedosa que le trace un camino más claro. Sus números indican que debería cambiar de ruta cuanto antes.
Guido Gómez Mazara, en cambio, ha mostrado en los últimos meses un ligero cambio de comportamiento. Se le ve más sosegado, más calmado; pareciera que abandonó los guantes. Ese giro podría abrirle puertas, mentes y hasta corazones. La duda es si tendrá lo suficiente para consolidarse, aunque podría dar la pelea. Justamente eso es lo que debería evitar: dejar de ser guerrero y convertirse en armador. Pelear menos podría ayudar a que lo vean de otro modo y, con ello, crecer. Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, las personas tienden a repetir los mismos errores: apoyar a quienes consideran sus iguales, cercanos y afines, independientemente de que estén equivocados o no.
Por todo eso, al final, Abinader estaría llamado —según mi opinión— a apoyar más que a David Collado, a quienes realmente representa: la más rancia oligarquía nacional.
Aquí surge una pregunta clave: ¿qué hará Hipólito Mejía, cuya aspiración hoy parece reducirse a ver a su hija convertida en la primera presidenta de la República Dominicana?
Las fórmulas posibles son muchas: Guido con Carolina; David con Abinader; Leonel con Danilo; Danilo con Carolina. Las rutas son múltiples y todavía es temprano para visualizarlas con claridad.
En unos 18 meses el panorama estará más definido y se podrá ver por dónde vendrán los aguaceros.
También es importante recordar que, aunque el PRM sea hoy el partido mayoritario, no está solo ni todo depende de lo que ocurra en su interior. Hay que observar qué hará la FP y qué hará el PLD. La gente está aprendiendo a mirar —como dice el refrán— al cojo sentado, y ya no es tan fácil engañar al votante. Incluso la candidatura independiente, pese a las limitaciones de poder que enfrenta, no puede descartarse ni quedar fuera de un análisis serio del escenario político.
En el próximo artículo hablaremos de cómo vemos las cosas en el PLD y la FP, así como de los demás partidos y de la posibilidad real de candidaturas independientes.






