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jueves, abril 3, 2025
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Es hora de apoyar a Albert Pujols como dirigente de RD en el Clásico Mundial

Yancen Pujols

Cuando Albert Pujols repartía palos en Grandes Ligas, era conocido como “La Máquina”. No hay que abundar mucho para justificar el mote. Pocos han bateado como él en los registros del negocio.
Pues ahora podemos llamarlo “El Hombre”.
Fresco de ganar como dirigente con los Leones del Escogido en el torneo de béisbol otoño-invernal y en la Serie del Caribe, Pujols acaba de ser designado capataz de la escuadra que representará a la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol de 2026.


Era de esperarse su elección. Desde que la Federación Dominicana de Béisbol presentó al grupo de trabajo para el mencionado torneo, los caminos conducían al futuro miembro del Salón de la Fama de Cooperstown.
Ya estaba al mando de los hoy monarcas y ha dejado claro que desea seguir en esas lides. Ni Pedro Martínez ni David Ortiz, entre otros, habían mostrado interés en tomar riendas de equipo alguno. Pedro se ha uniformado, pero para ser coach de picheo, arte en el que fue un grande.


No bien Enrique Rojas, veterano y reputado reportero dominicano, informó que Pujols sería el mánager, las críticas comenzaron a llover. 

Cuando Nelson Cruz, gerente de la tropa tricolor, hizo el anuncio de manera oficial, llegaron más cuestionamientos.
Eso es norma en el mundo. Cada uno tiene su gallo favorito, los intereses suelen predominar. Por igual, Pujols no convenció a muchos con su estilo en la faena local. Pero ganó y eso nadie se lo quita.
Como tampoco sería justo negarle el beneficio de la duda sobre lo que ha ido aprendiendo y, en la misma vía, hay que ponerle un buen grupo de asistentes (coaches) que cuenten con experiencia y manejo de la analítica que hoy predomina en la pelota.


Pujols tiene méritos, independientemente de su poca experiencia como dirigente. Es un lujo que una leyenda como él tenga ese asiento. Su carrera fue limpia y estamos hablando de un otrora primera base y designado que dio 703 jonrones, entre muchas otras hazañas.


Nunca señalado por sustancias y ejecutor al extremo del respeto al juego, Albert prestigia, fiel a su estilo, el uniforme de su país, que ya lo vistió en la primera edición de la competencia de marras en 2006 y quiso hacerlo después, pero una lesión se lo impidió. 

En resumen, es un hijo de Quisqueya muy, pero muy digno de elogios. Es hora de darle un espaldarazo y apoyar su gestión.

Se habla de representar la patria con un grupo de talentos que cualquier rival quisiera.
Y ahí entra en el panorama un detalle clave cuando se reúnen estrellas y súper estrellas con más dinero que empresarios de larga data: Pujols tiene la autoridad moral entre su clase para que cada uno deje su ego a millas náuticas del estadio.
Los equipos comienzan ganando cuando lo que importa es lo que dice el frente de la franela y no el apellido en el dorso.


Albert puede establecer el orden ideal. Su voz es la de un general cinco estrellas. Esa cualidad tiene un gran valor en un torneo corto que requiere del sacrificio de todos.


Buenas vibras para Albert Pujols en sus nuevas funciones. Ya tiene dos coronas y la que podría ser la tercera, la del Clásico Mundial, es anhelada por millones de dominicanos que quieren celebrar como en 2013.


Es hora de empujar en la misma dirección.

Yancen Pujols
Yancen Pujols
Periodista

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