Por Octavio Santos
La República Dominicana ha realizado importantes inversiones para mejorar el acceso al agua potable en los últimos años, desde la construcción de nuevos acueductos hasta programas para garantizar agua las 24 horas. Sin embargo, los datos revelados por la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-2024) apuntan a una realidad paralela: el 95% de los hogares dominicanos almacenan agua para uso doméstico, a pesar de estar conectados a la red pública.
Esta práctica, lejos de ser una costumbre cultural, refleja una desconfianza generalizada en la capacidad del sistema para proveer agua de manera constante y segura. Es una realidad que obliga a revisar la eficacia del servicio y el impacto de la política pública en la vida cotidiana.
Según ENHOGAR-2024, el 42.4% de los hogares almacena agua en tinacos, y un 40.9% en tanques. Solo un 3.9% reporta no almacenar agua. Esta práctica se mantiene incluso en zonas urbanas con buena cobertura, como el Gran Santo Domingo o el Cibao Norte, donde el acceso a agua por red pública es más alto que en la zona rural.
El informe también revela que, en promedio, los hogares reciben agua durante 11.4 horas por día, aunque en zonas rurales este promedio sube a 13.3 horas y en las urbanas baja a 11.2. La irregularidad en el suministro, la baja presión o los cortes inesperados alimentan la percepción de que "guardar por si acaso" es más seguro que confiar en la llave.
La paradoja del acceso
República Dominicana ha reportado logros importantes en materia de cobertura. El 74.5% de los hogares se abastece de agua desde la red pública, y el 68.5% recibe agua por tubería dentro de la vivienda. Sin embargo, esos números no bastan para desmontar la necesidad de almacenamiento. Las estadísticas señalan disponibilidad, pero no continuidad ni calidad.
El almacenamiento de agua implica una serie de inversiones y riesgos que pocas veces se consideran en el diseño de políticas. Tener un tinaco puede costar entre 5,000 y 15,000 pesos, sin contar el gasto en bombas para subir el agua, mangueras, o tanques adicionales. Además, el almacenamiento inadecuado puede generar criaderos de mosquitos, contaminación del agua o proliferación de bacterias.
Desigualdad en la distribución
El almacenamiento también desnuda las inequidades del sistema de agua potable. En zonas como El Valle o Enriquillo, muchas viviendas apenas tienen tuberías, por lo que el almacenamiento se convierte en la única garantía de acceso. En contraste, en zonas urbanas se da un "almacenamiento preventivo", como una especie de seguro ante la falla eventual del sistema.
El ODS que también depende de la confianza
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 busca "garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos". Para alcanzarlo, no basta con ampliar redes o construir acueductos: es necesario garantizar que el agua llegue de forma constante, segura y suficiente, al punto de que los hogares no necesiten almacenarla.
En ese sentido, la ENHOGAR-2024 ha dado una señal de alerta: si nueve de cada diez hogares siguen almacenando agua, significa que el país está lejos de cumplir a cabalidad con ese objetivo.
En un país donde el 95% de los hogares guarda agua, el tinaco se convierte en un símbolo de resiliencia y desconfianza. Es una solución casera a una falla estructural. Y mientras no se garantice un servicio continuo, seguro y confiable, los hogares seguirán almacenando agua como si fuera oro. Porque, para millones de dominicanos, en realidad lo es.