Por Osvaldo Santana
La oportunidad que representaba diciembre para el gobierno salir del hoyo en que cayó en los últimos dos meses, con los fallos en los servicios esenciales, electricidad, transporte, escándalos de corrupción e involucramiento de partidarios en narcotráfico, se le ha ido de las manos con la dimensión del destape alarmante en el Servicio Nacional de Salud (SENASA), un caso considerado por el Ministerio Público como la mayor estafa contra el Estado.
Con los recursos que maneja el Estado, y con el uso que le da en diciembre, lo que se pensaba era que las críticas por las fallas pasadas amainarían, pero lo ocurrido en SENASA ha desatado un mayor nivel de indignación frente a las autoridades.
El aprovechamiento de las fiestas navideñas para mejorar su posicionamiento y cambiar la percepción de ineficiencia que sobresalió desde septiembre con la caída de los servicios, se aleja cada vez más, pese al empeño en marcha.
Había pasado Melissa, se declaró la emergencia, y todo estaba listo para la recuperación de la imagen del gobierno hacedor ante el imaginario social.
El gobierno lanzó la “Navidad 360”, con la entrega de 15 millones de raciones de alimentos cocinados, más 1.5 millones de raciones crudas. Distribución de zinc y madera entre 5 mil propietarios de viviendas carenciadas y enseres a 2,500 familias, a través de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (Dasac).
Además, con el programa Supérate se distribuyen bonos digitales aumentados de RD$1,500 a más de RD$3,000, para un millón 400 mil familias. También tarjetas físicas para 1 millón 200 mil personas más; se efectúan almuerzos y cenas navideñas; se abrió Villa Navidad, entregan y juguetes, realizan conciertos, ferias de productores, pero el gobierno está bajo el ojo crítico de la gente, especialmente entre quienes tienen alguna capacidad para opinar en las redes sociales.
De todas formas, es probable que los programas sociales surtan algún efecto en los sectores más disminuidos económicamente, pero en estamentos de la clase media es perceptible la irritación, que se manifestó la noche del domingo, en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, cuando grupos reclamaban la debida sanción contra los señalados como desfalcadores de SENASA.
Los indicadores de comportamiento ciudadano, según observaciones mediáticas y de calle, sugieren que el gobierno cerrará el 2025 con una pérdida de aprobación social.
No se trata solo de la gran estafa en SENASA, sino por la actitud inicial de las autoridades frente al caso. Cuando la oposición denunció la corrupción, la primera reacción del poder fue la negación, hasta que la persistencia y las divulgaciones de medios más independientes provocaron que se ordenara una investigación que develó un alto déficit, y abiertamente un robo de más de RD$15,900 millones.
Peor aún, ya el caso en las manos del Ministerio Público, el gobierno ha lanzado una narrativa reivindicando la acción de persecución del fraude como parte de la política de cero impunidad. Asimismo, se señala que se supera el pasado, porque “no se encubre” a los corruptos.
Pero en el sustrato, esa narrativa elude el dato de que el gobierno no tuvo los controles para evitar lo ocurrido, y que igual el escándalo no solo compromete a los administradores directos de SENASA, sino también a quienes tienen la misión de supervisar y fiscalizar, y por extensión, al andamiaje político que lo permitió en silencio.
Hay quienes entienden que correspondía al gobierno prevenir tales hechos, en vez de afirmar en algún momento que los grandes déficits de SENASA fueron producto de la ampliación de los servicios a millones de necesitados y que las críticas opositoras lo que perseguían era que esos sectores no fueran atendidos. Una respuesta política ante un caso tan grave.
Mientras avanzan los programas oficiales de repartidera navideña, la gente reclama justicia y que hechos de esta naturaleza no se repitan.
Develado lo de SENASA, es inevitable preguntar: ¿Aparecerán otros escándalos de corrupción en el gobierno ético y transparente de Luis Abinader?
Ya el 2026 es la puerta de entrada de la campaña de 2028. Y es fácil observar que los ingredientes que alentaron la victoria de 2020 se montaron sobre la campaña contra la corrupción pasada.
La lucha anticorrupción se levanta de nuevo como el eje central de los actores sociales y también de la oposición contra las autoridades, precisamente, quienes alcanzaron el poder con la promesa de erradicarla en la administración pública.






Se nesecita un govierno de mano dura donde todos los corrutos sean catigado con carsel y piñoral sus biene mientran sigan Tapando el sol con un dedo seguiremos hundido mas y mas el pueblo tiene k ir ala calle y sacar ese govierno sin dolor de nuestra Rep.dom hobligarlo a k renuncie
Es muy penosa la situación de nuestro país, porque solamente es un montaje de campaña electoral el de cero tolerancia al desfalque del país; hasta que no se le de pena capital a los políticos ladrones que van al poder para lucrarse seguiremos con la misma situación. En China ejecutaron al banquero Bai Tianhui por haber recibido sobornos de 156 millones de dólares. Si esto se hiciera ya la corrución en nuestro país se habría terminado.