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miércoles, febrero 11, 2026

El general Gregorio Luperón y Charles Sumner reivindicaron la soberanía dominicana en 1870

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Por Santo Salvador Cuevas 

Apenas 3 años después de conquistar en los campos de batalla la Restauración de la República, en 1865, frente a la España colonialista, con la Guerra de los 6 años (1868-1874), se instaló el gobierno entreguista y traidor de Buenaventura Báez, amigo del dinero, de lo fácil y de la complacencia ante potencias extranjeras.

Báez, con poco tiempo al frente del Gobierno dominicano, asumió la decisión traidora de anexar a los Estados Unidos de América, primero, la Bahía de Samaná, y luego, todo el territorio nacional, reclamado por el presidente de los Estados Unidos, el General Ulysses S. Grant.

El presidente Buenaventura Báez se empeñó en traspasar el control de la bahía a la firma "Samaná Bay Company", para lo que decidió entregar por 99 años su control por un monto de 1,000,000 de dólares en metálico, y 100,000 dólares en armas. 

Pero el presidente Grant no se conformaba con la "Bahía de Samaná", que "se ubica en un punto estratégico". Sus ambiciones eran desmedidas. El presidente gringo solicitaba "la anexión total de la República Dominicana", para lo cual el presidente Báez logró el apoyo del Congreso Nacional.

Pero, si traidores han existido siempre, desde la fundación de la República Dominicana, el 27 de febrero de 1844, justo es decir que, jamás han faltado los patriotas que, con determinación, dignidad y coraje, han asumido la defensa de la enseña tricolor.

Ante la afrenta vende patria del presidente Báez, surgió la voz redentora del prócer Gregorio Luperón, diciendo NO al proyecto anexionista. El General Luperón inició una campaña de oposición, tanto en el territorio nacional, como en los países del Caribe y antillanos, para lo cual se hizo acompañar de una comitiva de patriotas, moviéndose en el velero llamado "El Telégrafo".

Ante el empecinamiento y la determinación del presidente Báez de enajenar el territorio nacional por unas cuantas monedas, se inició el enfrentamiento de dos bandas en el debate nacional.

Por un lado, Báez y su Partido Rojo, y en el frente, el héroe de la Restauración, Gregorio Luperón y su Partido Azul. 

Así se enfrentaban los vende patria y los defensores de la Soberanía Nacional.

El presidente Grant, no cedía y estaba resuelto a ocupar el territorio dominicano, para lo cual envió una delegación a Santo Domingo, llegando, incluso, a firmar entre los dos Estados, un convenio de anexión y entrega.

En medio del debate, surgió un aliado muy valioso en el Senado de los Estados Unidos de América, el senador republicano, Charles Sumner (una calle en la capital dominicana lleva su nombre), que recibió la carta que envió el general Gregorio Luperon al presidente Ulysses Grant.

Sumner, no sólo refrendó el clamor del patriotismo dominicano, sino que fue vocero e hizo de su curul en el Senado una trinchera contra los planes anexionistas del presidente Ulysses Grant.

El aporte del senador Sumner fue decisivo para frenar las pretensiones de Báez y Grant.

Charles Sumner no era un simple senador, era un batallador que desde 1855 asumía "con voz de metralla" la resistencia en el Senado contra la esclavitud que imperaba en los Estados Unidos de América, a tal punto que en su contra se fraguaron varios atentados.

De manera tal que el senador Sumner gozaba de prestigio y era una voz nacional a tomar en en cuenta en esa nación.

La alianza estratégica entre Gregorio Luperón y Charles Sumner es imperecedera en el tiempo, pues solo con esa determinación en defensa de la soberanía dominicana se ha impedido que hoy no seamos una colonia de los Estados Unidos de América. 

El pueblo dominicano, no solo debe gratitud al senador por Masachutts, Charles Sumner (1811-1874), sino también, a quién prestó su influencia para que la postura de Gregorio Luperón llegara a los oídos de este hombre, que fue el presidente de Haití, Nicolás-Nissa.

Es decir, los acontecimientos históricos no surgen de la nada, sino que se dan respondiendo a hechos y eventos muchas veces desapercibidos e impensados y no planificados.

El canal que abrió las relaciones con el senador Charles Sumner nace de los vínculos que tenía el presidente de Haití, Nicolás-Nissage Saget, con el senador Sumner, y que, a su vez tenía con el presidente de Haití, el líder guerrillero dominicano José María Cabral.

El presidente de Haití, Nicolás-Nissage Saget, hizo suya la demanda de Gregorio Luperón por el respeto a la soberanía dominicana.

El Senado de Estados Unidos derrotó en 1870 los planes anexionistas del presidente Ulysses Grant, y en 1874 es rescindido el acuerdo entre los gobiernos de Báez y de Grant, acto firmado por el presidente dominicano de entonces, Ignacio María González.

En su carta al presidente Ulysses Grant, Gregorio Luperón fue claro y frontal, lo que se puede comprobar a leer los fragmentos siguientes de esa carta histórica:

"…Señor presidente: Su Excelencia ha abusado de la fuerza para proteger la más baja corrupción".

"..y si es cierto que es humillante para el pueblo dominicano tener mandatarios tan traidores, no es menos indecoroso para el gran pueblo americano el que su Gobierno consienta en tan ruines achicamientos. Para ambas naciones, el hecho es afrentoso".

"Señor presidente Grant, si apeláramos ambos a un juicio imparcial de las naciones cultas, y preguntáramos, cuál es el verdadero pirata, entre el General Luperón, que montaba el vapor El Telégrafo, procurando salvar la integridad territorial del suelo que le vio nacer o el presidente Grant, que envía sus vapores a apoderarse de Samaná sin previa autorización del Congreso América, la solución no sería, a mi ver, muy difícil".

"En esta tarea degradante, los traidores pierden el tiempo, el trabajo y el honor. Más tarde o más temprano, los hechos se restablecen. Las estampas de este género no tienen porvenir, no se borra una nación, por pequeña que sea, como una huella estampada sobre arena".

 

Santo Salvador Cuevas
Santo Salvador Cuevas
Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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