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miércoles, febrero 18, 2026

Del QR a la Tercera Edad Exitosa

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Miguel J. Escala

Fue un 19 de febrero de 2025 que iniciamos estos artículos cada dos miércoles sobre los adultos mayores.   Estamos cumpliendo nuestro primer año.  El que más ha aprendido he sido yo.  Gracias por dejarme pensar en ustedes y en mí.  Gracias por el espacio de seguir aprendiendo con sus opiniones y sus silencios.  Celebremos este primer año con el reto de seguir caminando hacia una Tercera Edad Exitosa.  

El modelo: pequeños logros, grandes avances

¿Lograste tener éxito en una de las tareas digitales que te propusiste desde el último artículo? Ese es el abordaje que sugerimos: elegir algo alcanzable y trabajar cada semana con una habilidad digital nueva.

Recordemos que la inteligencia exitosa se fundamenta en identificar lo positivo que tenemos y, a la vez, en evitar aquellas metas que exceden nuestras posibilidades o que están ligadas a nuestros puntos débiles. Se trata de aplicar la inteligencia exitosa dentro de un marco transformacional, para ir dominando ese ámbito del “manejo digital básico” y poder celebrar nuestros logros.

La tecnología nos lleva rápido… pero no debemos correr

Como me escribe un antiguo alumno que se autorrefuerza y busca reconocimiento —con humor y algo de ironía— por sus avances:

“Pues para que se sienta orgulloso de mí, querido Profe, después de 7 semanas, ya sé prender y apagar la tablet de mis nietos 😎”.

Reconozco, como me dice un amigo, que “esta tecnología nueva, que se renueva cada día, nos lleva rápido”. Todos tenemos nuestras historias, y pudiéramos identificar la habilidad nueva que logramos cada semana. Así contruimos la tercera edad exitosa.

A veces, el solo cambio del sistema operativo del celular nos genera un desequilibrio, pues hay comandos que varían y un look diferente que nos confunde. Algo similar sucede cuando el banco nos cambia —dizque para mejorar— la rutina que ya dominábamos para hacer transferencias. Ni hablar de la integración de nuevos apps para poder lograr los objetivos que queremos. Nos toca seguir aprendiendo. 

Cuando un televisor se convierte en un examen de doctorado

¿Has comprado un televisor recientemente? Eso implica varios pasos que tenemos que dominar inteligentemente.

Lo primero es saber cuál equipo compramos. Generalmente buscamos uno de la misma marca del que ya tenemos, pero desde luego con los upgrades que ahora ofrecen. Tomada la decisión inicial sobre la marca, lo que sigue es decidir si LED, OLED, QLED o NeoQLED… y no entendemos nada. Hasta se nos puede ocurrir comprar un PLED, que parece que no existe, pero completaría la secuencia alfabética de O, P y Q.

En fin, no entendemos… y se me ocurre preguntar a un joven que me da una explicación distinta a lo que me dicen otras fuentes, pero que me recomienda el QLED por razones que tampoco entiendo del todo. Y así decido. Salga pato o gallareta. 

Les dejo a ustedes buscar sobre los LED, y les informo que yo me quedé con el QLED.

Aunque acepto que con tantos LED me turbé, la desorientación mayor llegó después. Pagamos la instalación a la casa suplidora, pensando que una vez terminada me iba a sentar a ver mis noticias, como hacía antes, pero no lo había hecho en días por el deterioro del equipo anterior.

Pero… la instalación era solo física. Una vez instalado —equivalente a puesto en la pared—, aparece un QR en la pantalla, y el “instalador” me dice:

 “Hasta aquí llegamos nosotros. Le toca ahora escanear el QR y seguir las instrucciones. A mí me tocó hacerlo con uno que compré y me pasé una noche en eso”.  

Y a mí solo me interesaba ver las noticias.

Pasé un buen tiempo descartando novedades y otras posibilidades de uso para llegar a lo que antes se lograba con solo prender el nuevo TV. Y se los cuento porque ese fue mi aprendizaje de una nueva habilidad: poner el televisor a funcionar a partir de un QR. Y necesito autorreforzarme y recibir reconocimiento. 

Eso sí: siguiendo mis sugerencias sobre inteligencia exitosa, dejé otros features para después y me concentré en llegar a los canales comunes y corrientes, entre los cuales están los de mis noticias preferidas.

Lo intergeneracional: ayuda o dependencia

Comparto la conclusión del artículo “Competencias digitales y la inclusión tecnológica en adultos mayores: una revisión sistemática”, publicado el año pasado por María Asunta Kuong y Jorge Jesús Chaparro (peruanos), en la revista INVECOM. Los autores concluyen:

“El conocimiento, la información, los datos y las experiencias derivadas de estas herramientas digitales subrayan la importancia de la participación activa de las personas mayores mediante la práctica tecnológica y la interacción intergeneracional”.

Estoy de acuerdo con esa conclusión, pero siento que le falta el “poco a poco”, el abordaje inteligente y la reflexión transformadora. Aunque no hay que temerle a la adquisición y refinamiento de prácticas tecnológicas, no es suficiente decirlo y ya.

La interacción intergeneracional —que sabemos es importante incluso para reducir el edadismo— puede convertirse en un simple “déjeme hacerlo yo”, sin capacidad de comunicar los pasos. 

Las 10 competencias para una Tercera Edad Exitosa

Ese “manejo de herramientas digitales básicas”  para hacer la cita con el médico, pagarle lo que nos toca, pedir una pizza, viajar, etc. , etc., etc. y programar una nueva TV es una de las competencias necesarias.  Reiteramos que tenemos que seguir avanzando y trabajar inteligentemente en ese mayor dominio digital.  De hecho, lo resaltamos como una de las 10 competencias que debemos desarrollar.

Como resumen de nuestro primer año de  LO QUE FALTA Y LOS QUE FALTAN, les propongo que trabajemos por una Tercera Edad Exitosa, fijándonos en el desarrollo o fortalecimiento de las 10 competencias que hemos identificado: 

Dimensión del Autogobierno y Bienestar Interno

Competencias que permiten a la persona mantener el control sobre su mente y su cuerpo.

  • 1. Autocuidado integral (salud física, nutrición y prevención).
  • 2. Adaptabilidad y flexibilidad personal (aceptación del cambio).
  • 3. Regulación emocional y resiliencia (gestión de crisis y duelos).
  • 4. Manejo del tiempo y propósito vital (sentido de vida y estructura diaria).

Dimensión de Conexión y Comunicación Social

Competencias que evitan el aislamiento y garantizan que la persona sea escuchada y valorada.

  • 5. Comunicación clara y asertiva (expresión de necesidades y límites).
  • 6. Relaciones y redes de apoyo (mantenimiento de vínculos y búsqueda de ayuda).

Dimensión de Autonomía Instrumental y Entorno

Competencias prácticas para seguir siendo independiente en el mundo físico y digital.

  • 7. Manejo de herramientas digitales básicas (acceso a servicios, banca y comunicación).
  • 8. Gestión del hogar y finanzas básicas (administración de recursos y seguridad en la vivienda).

Dimensión Cognitiva y de Empoderamiento

Competencias que mantienen el cerebro activo y protegen la libertad de elección.

  • 9. Pensamiento crítico y toma de decisiones (evitar la manipulación y elegir con criterio).
  • 10. Curiosidad activa y aprendizaje permanente (mantener la plasticidad cerebral y el interés por el mundo).

Si hemos aprendido algo en este primer año es la necesidad de definir nuestras metas, y la que proponemos como resumen es lograr una Tercera Edad Exitosa

Comparación con modelos internacionales.

Y aunque nuestro modelo tiene cuatro dimensiones y diez competencias, sugerimos que busquen en otras fuentes definiciones de “Tercera Edad Exitosa” o “vejez exitosa”, aunque muchos saben que eso de “viejo” o “vejez” no está en mi vocabulario.

 Les recomiendo el artículo “The Concept of Successful Aging: A Review Article”, publicado en Current Aging Science. recuperable en el DOI: 10.2174/1874609812666191023130117.

El artículo, como cosa curiosa, está escrito por siete académicos iraníes. Ellos presentan el modelo de “envejecimiento” exitoso de John Rowe y Robert Kahn (1987, 1997), y definen un envejecimiento saludable a través de tres componentes interrelacionados:

  1. baja probabilidad de enfermedad y discapacidad,
  2. alto funcionamiento físico y cognitivo,
  3. alto compromiso con la vida (social y productivo).

Este enfoque destaca la diferencia entre el envejecimiento “normal” y el “exitoso”.  Este modelo es valioso porque nos recuerda que una vida prolongada no es sinónimo de una vida plena. Sin embargo, al leerlo desde nuestra realidad cotidiana, nos parece que hay un elemento transversal que merece más énfasis: la capacidad de sostener autonomía y participación en un mundo que cambia aceleradamente.

Hoy ese mundo no solo cambia socialmente; cambia tecnológicamente. Por eso, en nuestro enfoque, además del bienestar físico y cognitivo, incorporamos competencias concretas que permiten mantener la independencia práctica, la conexión social y el sentido de propósito. Dicho de otro modo: la Tercera Edad Exitosa no es solo un ideal de salud; es también un proyecto de desarrollo o fortalecimiento de competencias.

La salud es, sin duda, un componente fundamental de cualquier modelo de vida exitosa. Sin embargo, en muchas ocasiones está parcialmente fuera de nuestro alcance. Por eso, en nuestro modelo insistimos en aquellas competencias que constituyen sus componentes centrales y sobre las cuales sí podemos ejercer mayor control para desarrollarlas. 

La aparición de una enfermedad incurable o incapacitante no depende necesariamente de nosotros. Aunque el autocuidado contribuye significativamente a preservar la salud, existen sorpresas que pueden cambiar por completo el panorama. En esos casos, el éxito debe redefinirse desde otras competencias igualmente esenciales: aquellas que pueden desarrollarse en cualquier circunstancia y que resultan vitales para mantener la autonomía, la dignidad, el sentido de vida y la capacidad de adaptación.

Hacia una definición del Modelo

Al final, la Tercera Edad Exitosa no se mide por la ausencia de arrugas ni por la cantidad de años vividos, sino por la capacidad de seguir participando plenamente en la vida: decidir, comunicarnos, aprender, cuidarnos, mantener vínculos, conservar nuestra autonomía y servir. Por eso insisto en el “poco a poco”, en la inteligencia exitosa y en la transformación personal. Porque no se trata de saberlo todo, sino de no quedarnos fuera. 

Los adultos mayores que ejercen como cuidadores tienen la gran oportunidad de caminar por el Modelo como reto, de ocuparse también de ellos mismos y de sentirse satisfechos por el logro de sus metas.

Termino este primer año agradeciendo a dos adultos mayores clave en mi participación con ustedes.  A Osvaldo Santana por haberme invitado a escribir para PronosticaMedia y a Pilar mi esposa por ser la revisora oficial de mis artículos.  Agradecimiento a todos los adultos mayores que me leen y comparten y a todos los pre-adultos mayores que me leen para entender mejor ese proceso y prepararse  mejor para entender a los adultos mayores significativos en su vida.   A todos, mil gracias.  Sigamos con LO QUE FALTA Y LOS QUE FALTAN.  

Miguel J. Escala
Miguel J. Escala
Miguel J. Escala Es educador desde 1969. Estudió Psicología y Educación Superior.

1 COMENTARIO

  1. Muchas felicidades, Miguel, por el primer aniversario de la publicación de tus artículos. Han sido sumamente educativos, motivadores y también muy amenos de leer. Se nota la dedicación y el corazón que pones en cada uno.

    Gracias por compartir tus enseñanzas y por seguir aportando tanto a esta comunidad. Un abrazo fuerte de tu ex-alumno y amigo.

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