Por Evelyn Irizarri Santos
NUEVA YORK, Estados Unidos. – Después del histórico cierre de 43 días, el más largo hasta la fecha, al cual puso fin un acuerdo entre republicanos y demócratas, ahora el fantasma de otro cierre, esta vez parcial, del gobierno federal, hace asomo y afecta de manera directa al Departamento de Seguridad Nacional, y por ende a todas sus agencias.
Los fondos del Departamento de Seguridad Nacional se vencieron el sábado 14 de febrero, y no podrá recibir más asignaciones mientras no se produzca un acuerdo en el Congreso entre ambos partidos.
Cierre parcial
Este cierre parcial afecta a más de 200 mil empleados del Departamento de Seguridad Nacional de las diferentes agencias que lo integran, como ICE, FEMA y la TSA, la mayoría de estos empleados serán obligados a trabajar sin recibir su salario hasta que el Congreso apruebe los fondos. Algo que no fue posible el fin de semana, antes del receso por el Día de los Presidentes.
Un receso que se extenderá hasta la próxima semana.
El año pasado, durante el cierre, cientos de estos empleados abandonaron sus puestos de trabajo, lo que generó un caos con retrasos y cancelaciones de vuelos en los aeropuertos del país.
El tranque
Demócratas y republicanos no logran ponerse de acuerdo para asignar los fondos a la seguridad nacional, ya que los demócratas exigen una serie de cambios en el accionar de agencias como ICE, que ni la Casa Blanca ni la agencia están dispuestos a acatar.
Los representantes demócratas han dicho en repetidas ocasiones que no llegarán a ningún acuerdo mientras no tengan la certeza y el compromiso de que habrá cambios en las políticas migratorias y su ejecución por parte de ICE.
Las principales exigencias de los demócratas son que los agentes de ICE dejen de usar máscaras en los operativos. Una serie de cambios en el uso de la fuerza cuando se disponen a realizar arrestos y no arrestar a ninguna persona o incursionar en sus hogares si no cuentan con una orden judicial.
Los republicanos han respondido que las máscaras se utilizan para proteger a los agentes y que eliminarlas podría poner en peligro a los oficiales y sus familias.
Pocas esperanzas
Hasta el momento no se vislumbra una salida, a juzgar por las firmes posiciones de ambas partes. Tanto el presidente Trump como la secretaria Noem defienden y justifican las acciones de los agentes de migración y las políticas migratorias de la Casa Blanca.
Aún con la oposición de algunos republicanos y de gran parte de la opinión pública, dentro y fuera del país, no hay esperanzas de ver un cambio significativo en la política migratoria, al contrario, cada día se implementan nuevas medidas que afectan de manera negativa a los inmigrantes.
Así que no se puede esperar más que un acuerdo temporal para el cierre parcial.
Esto sin contar que la historia del cierre total está en camino a repetirse a más tardar en septiembre, con los mismos puntos sobre la mesa y las mismas posiciones firmes que impiden llegar a un acuerdo satisfactorio.






