Por Hirán Sánchez Melo
En medio de la turbulencia social y comunicacional generada a raíz del caso SENASA, un comentario difundido en redes sociales por un profesional del derecho dio lugar a una intensa reacción mediática, en la que se ha llegado a sugerir la existencia de una supuesta inestabilidad financiera en el principal banco del país, el Banco de Reservas de la República Dominicana. Dichas interpretaciones, amplificadas en distintos espacios de la opinión pública, han contribuido a generar percepciones de riesgo que ameritan ser contrastadas con un análisis técnico y objetivo.
En este contexto, el presente artículo tiene como propósito evaluar la salud financiera del sistema bancario dominicano, con especial énfasis en el Banco de Reservas. El análisis se estructura de manera progresiva: partiendo del entorno macroeconómico, avanzando hacia la situación del sector bancario en su conjunto y culminando con el examen de los principales indicadores financieros del Banreservas.
Este análisis se sustenta en información proveniente de las principales instituciones reguladoras y monetarias del sistema financiero dominicano: el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la Superintendencia de Bancos y el propio Banco de Reservas.
Veamos.
Si bien el crecimiento interanual de la economía dominicana, de 2.4 % registrado en el período enero–junio de 2025, se sitúa ligeramente por debajo de lo requerido para que la economía cierre el año con una expansión entre 3.5 % y 4.3 %, lo cierto es que, dadas las condiciones externas adversas y los choques internacionales recientes, el país concluiría el año con una de las mejores tasas de crecimiento de la región, estimada entre 2.5 % y 3.0 %. En este contexto, al analizar el desempeño por actividad económica, se destaca la incidencia del valor agregado real de los servicios financieros, que creció 7.9 %, y que, junto con el resto de los servicios, representa aproximadamente el 60.0 % del PIB, registrando un crecimiento conjunto de 3.3 % en el período considerado.
En lo que respecta al sector financiero, de acuerdo con los informes del Banco Central, los activos netos y los pasivos se expandieron en 9.0 % y 9.2 %, respectivamente, manteniéndose niveles adecuados en los principales indicadores de calidad de la cartera de créditos, liquidez, rentabilidad y suficiencia patrimonial. Asimismo, las utilidades antes de impuestos reflejan una rentabilidad sobre el patrimonio promedio (ROE) de 21.9 % y una rentabilidad sobre el activo promedio (ROA) de 2.6 %, con un apalancamiento financiero implícito de 8.4 veces. En cuanto a las tasas de interés activas y pasivas promedio ponderadas de la banca múltiple, estas se ubicaron en 14.77 % y 9.70 %, respectivamente, al cierre de junio de 2025.
Por su parte, el dinamismo observado en los indicadores financieros refleja la expansión simultánea de los préstamos y los depósitos. En efecto, la cartera de préstamos del sistema financiero armonizado aumentó en 9.1 % al mes de junio de 2025, impulsada principalmente por la expansión del financiamiento canalizado al sector privado, el cual creció 10.1 %, equivalente a RD$217,823.7 millones adicionales. Dentro de este comportamiento, se destaca el incremento del crédito destinado a las actividades de electricidad, gas y agua (47.6 %), microempresas (18.9 %), transporte y comunicaciones (17.4 %), construcción (16.8 %), hoteles y restaurantes (12.6 %) y comercio (10.0 %), así como de los préstamos orientados a la adquisición de viviendas (13.5 %) y al consumo (9.3 %).
En términos agregados, los préstamos totales aumentaron en RD$203,769.4 millones, equivalentes a un crecimiento de 9.1 %, explicados fundamentalmente por el incremento del crédito al sector privado. De manera paralela, los depósitos totales se expandieron en RD$299,701.7 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 10.2 %. Este desempeño estuvo influenciado tanto por la postura de política monetaria adoptada por la Junta Monetaria, que mantuvo la tasa de política monetaria (TPM) en 5.75 % durante el período analizado, como por las medidas de flexibilización monetaria implementadas a finales del año anterior, las cuales favorecieron la canalización del crédito hacia el sector privado.
En términos sectoriales, la Superintendencia de Bancos de la República Dominicana reporta, en su publicación al 25 de noviembre, la existencia de 17 bancos múltiples, con activos totales ascendentes a RD$3,685,781.46 millones. Dentro de este conjunto, el Banco de Reservas de la República Dominicana concentra el 36.7 % de los activos, el 31.3 % de la cartera de crédito y el 29.3 % del patrimonio del total del sistema de banca múltiple.
En términos agregados, estas cifras evidencian que Banreservas, por sí solo, representa aproximadamente un tercio del sistema bancario múltiple del país, lo que le confiere un carácter sistémico y una relevancia estratégica en la estabilidad financiera nacional.
A partir del análisis de la estructura financiera de Banreservas, detallada a continuación, se refleja un perfil conservador y sistémico, caracterizado por elevada liquidez, fuerte fondeo vía depósitos del público y un nivel patrimonial inferior al promedio del sistema, coherente con su naturaleza de banco estatal y su rol estabilizador dentro del sistema bancario dominicano.
En lo que respecta a la estructura de activos del Banco de Reservas de la República Dominicana, en comparación con los promedios del conjunto de bancos múltiples, se observa que el efectivo y los equivalentes representan el 17.6 % de sus activos totales, ligeramente por encima del 16.9 % promedio del sistema. Esto evidencia que Banreservas mantiene una posición de liquidez holgada, con amplio margen para atender retiros, expandir el crédito o enfrentar tensiones de mercado sin recurrir de forma significativa a financiamiento externo. Por su parte, las inversiones representan el 30.7 % de sus activos, frente al 24.4 % del promedio de la banca múltiple, lo que sugiere una postura más conservadora y prudente, con un mayor colchón de liquidez y una composición de activos relativamente menos riesgosa. En contraste, la cartera de crédito, principal activo generador de ingresos para las entidades bancarias representa el 45.7 % del total de activos de Banreservas, proporción inferior al 53.45 % observado en el conjunto de los bancos múltiples, lo que indica que Banreservas asume proporcionalmente menor riesgo crediticio.
Es importante destacar que ello no implica que Banreservas otorgue menos crédito en términos absolutos; por el contrario, es el mayor prestamista del país. Más bien, refleja una mayor diversificación de su estructura de activos. Por otro lado, las propiedades, muebles y equipos ascienden al 1.8 % del total de activos, levemente por encima del 1.6 % registrado a nivel del sistema, diferencia marginal coherente con su tamaño, su extensa red física y su rol como banco público de cobertura nacional.
En relación con la estructura de pasivos, los depósitos del público en Banreservas representan el 72.8 % del total de activos (pasivo más capital), superando el promedio de la banca múltiple, que se sitúa en 69.2 %. Este aspecto resulta positivo, en tanto un fondeo estable, de bajo costo relativo y con menor dependencia de financiamiento mayorista o volátil contribuye a una mayor estabilidad y a mejores niveles de rentabilidad.
Asimismo, los depósitos de entidades financieras nacionales y del exterior alcanzan el 9.4 %, ligeramente superiores al 8.4 % correspondiente al promedio del sistema, diferencia relativamente pequeña y consistente con su papel como banco sistémico y su interacción con otras entidades financieras.
En términos agregados, los pasivos totales de Banreservas representan el 91.0 % del total de pasivos más capital, frente al 88.7 % observado en la totalidad de la banca múltiple. El banco opera, por tanto, con un nivel de apalancamiento razonable, compatible con los estándares regulatorios y con un margen adecuado de absorción de pérdidas ante escenarios adversos.
En lo relativo al patrimonio, Banreservas presenta un nivel patrimonial de 9.02 %, inferior al 11.32 % del conjunto de los bancos múltiples. No obstante, debe considerarse que Banreservas es un banco propiedad del Estado dominicano, que opera con un menor capital relativo que el promedio, pero no necesariamente con mayor riesgo, dado el respaldo implícito y explícito del Estado, su cumplimiento de la regulación prudencial y su estrategia de mantener activos más líquidos y diversificados.
En conjunto, estos resultados indican que la estructura financiera de Banreservas se encuentra dentro del rango promedio del sistema bancario múltiple, con ligeras diferencias en la composición de activos y pasivos que reflejan su tamaño, perfil operativo y relevancia sistémica.
En resumen, Banreservas combina una alta vocación crediticia como principal motor de rentabilidad, un bloque robusto de inversiones orientado a la estabilidad y la gestión de liquidez, y un nivel elevado de liquidez inmediata, superior al promedio regional, lo que reduce los riesgos de refinanciamiento y de choques de liquidez.
No menos relevante es la calidad de la cartera y el riesgo crediticio. Banreservas presenta niveles de morosidad particularmente bajos para un banco de su tamaño y alcance, con una mora estricta de apenas 0.8 %, correspondiente a créditos con más de 90 días de atraso, y una mora ampliada de 0.9 %, correspondiente a créditos con entre 31 y 90 días de atraso. Este desempeño es resultado de una política altamente prudencial, sustentada en provisiones que no solo cubren el riesgo observado, sino también riesgos latentes y cíclicos, fortaleciendo así la solvencia intertemporal del banco.
En términos de utilidades respecto a los ingresos totales, Banreservas muestra un ratio de 21.0 %, ligeramente inferior al 22.1 % del conjunto de la banca múltiple. Cabe destacar que Banreservas registra pagos de impuestos sobre la renta, a noviembre de 2025, equivalentes al 0.13 % del total de ingresos, mientras que el subsector de bancos múltiples registra un valor negativo de -3.6 %, lo cual podría explicarse por los adelantos que realiza Banreservas en el pago de impuestos, contabilizados como pagos anticipados en activos diferidos.
En lo relativo a la rentabilidad, Banreservas presenta un ROA de 1.7 %, inferior al 2.02 % observado en el conjunto de bancos múltiples, mientras que el ROE alcanza 18.5 %, superior al 17.9 % del sistema. Esto confirma que Banreservas combina una elevada rentabilidad sobre el capital con una rentabilidad sólida sobre los activos, reflejando una gestión eficiente del balance y una adecuada transformación de depósitos en ingresos financieros.
Respecto a la eficiencia operativa, el gasto sobre el resultado operacional bruto se sitúa en 77.5 %, considerando que el banco, si bien presenta economías de escala, mantiene una estructura operativa relativamente pesada debido a su rol público, su amplia red y el cumplimiento de funciones cuasi-fiscales. El gasto operacional bruto del sistema se sitúa en 71.1 %, mientras que Banreservas registra 72.0 %, lo que indica una eficiencia operativa suficiente para sostener una alta rentabilidad neta, evidenciando una gestión adecuada en la conducción del banco del Estado dominicano.
En suma, el sistema bancario dominicano presenta, en términos generales, una situación financiera sólida, caracterizada por niveles adecuados de capitalización, liquidez holgada y rentabilidad positiva, aunque con una heterogeneidad significativa entre entidades.
Como conclusión integrada, se evidencia que Banreservas presenta un perfil financiero conservador, con elevada liquidez, fuerte fondeo basado en depósitos del público y una exposición crediticia moderada, a costa de una rentabilidad ligeramente inferior al promedio del sistema. Su menor capitalización relativa y su mayor apalancamiento contable son coherentes con su carácter de banco estatal sistémico, respaldado implícitamente por el Estado dominicano, y no constituyen señales de inestabilidad financiera.
Bernardo Hirán Sánchez Melo es Ph.D. en Economía.





