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miércoles, enero 28, 2026
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A la fuerza, nuevo desorden, sustituye al viejo orden mundial

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Por Santo Salvador Cuevas 

Con la derrota del fascismo en 1945, una vez tomado por asalto Berlín, capital de Alemania e izada la bandera roja en sus muros y edificios, nace sobre el planeta el punto de partida para un nuevo orden internacional, el que serviría de referente a las naciones del mundo y se establecían las bases del Derecho Internacional.

Y fue así cómo, a partir de las Cumbres de Yarta, Crimea (Unión Soviética) y  Los Ángeles (Estados Unidos de América), como surge la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

A partir de entonces también, el mundo es repartido en áreas de influencia, una parte bajo control y monitoreo de la Unión Soviética; y por el otro, el bloque occidental, que encabezan Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra, y otros.

Junto con el reparto del mundo en esferas de influencia, se da inicio a la Guerra Fría que nunca dejó de ser una guerra caliente y  que le tocó a cada bando infiltrar con sus agentes y mercenarios los territorios de sus contrarios.

Así se inició un plan de minar la estabilidad, el desarrollo y la paz de cada nación; esto viene amparado en crímenes selectivos, persecuciones, secuestros, desapariciones y golpe de estado en casi todos los países del Tercer Mundo, más evidente en América Latina. 

Eso explica el porqué, en una negación a sus postulados democráticos, Estados Unidos, de manera abierta, promovió y apoyó el ascenso al poder de las dictaduras como la de Pinochet, en Chile; la de Anastacio Somoza, en Nicaragua; Fulgencio Batista, Cuba; de Vicente Gómez, en Venezuela; la de Alfredo Stroessner, en Paraguay; de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana; François Duvalier, en Haití, etc., etc.

Pero en el marco de esa realidad global, que chocaba con el respeto a los Derechos Humanos, fueron asesinados mucho más de 20 mil, 30 mil, 25,000, 40 mil seres humanos, solo por pensar distinto "al norte brutal y revuelto".

Todo ese contexto lo hemos vivido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hace ya más de 80 años.

Pero aún en ese marco en que la Guerra Fría se tornó siempre violenta y salvaje, prevaleció en el mundo, la regla del derecho internacional.

La ONU, inservible ya y maltratada, no dejó nunca de ser el referente por esencia para dirimir las controversias y los conflictos internacionales. 

En la ONU y el tratado de Viena, por ejemplo, está establecido como principio universal, el "respeto a la Soberanía de los Pueblos", "la No Injerencia y el Derecho a la Auto Determinación de los Pueblos", "la inmunidad de que gozan todos los gobernantes del mundo", sin importar su credo religioso o político.

Es decir, durante 80 años la humanidad se ha regido por normas (muchas caducas) que han sido asumidas en consenso por el mundo civilizado,

hasta que Donald Trump llega al poder en Estados Unidos, con la creencia equivocada de que su mandato tiene rango universal.

Por eso, entra a Venezuela, asesina a más de 200 venezolanos, y secuestra al presidente de la República Nicolás Maduro y su esposa doña Cilia Flotes.

En su mentalidad delirante y agresiva, el presidente Trump amenaza con hacer lo mismo en Cuba, Colombia, México, Nicaragua.

Está diciendo que el Golfo de México pertenece a EE. UU.; que el Canal de Panamá le pertenece; anuncia que Canadá pasará a ser el Estado 52 de la Unión; y no conforme, Trump anuncia que "a la buena o la mala#, se harán de Groenlandia.

Es decir, el presidente Donald Trump, se cree con poderes irrefutables sobre los países del mundo.

Es por ello que habla de la Franja de Gaza como si fuera de su propiedad.

El país que no apoye las locuras abusivas y chocantes con los principios universales de este señor será víctima de agresiones armadas o de una cadena interminable de aranceles y sanciones comerciales.

Lo que se va imponiendo, con el aplauso incluso de los incautos, es el Nuevo Orden de Donald Trump, que viene a sustituir el viejo orden del derecho internacional, que nació en 1945, al finalizar la Segunda Gerra Mundial.

Para Donald Trump, ya la ONU no tiene ningún sentido, y en vez de someter al debate de las naciones un nuevo tipo de organización universal, este hombre se ha disparado con un disparate en donde su egocentrismo sigue siendo lo superior y valedero, pues ha llamado (previa selección) a crear su JUNTA DE PAZ, con el condicionante de que cada invitado que ocupe un asiento, debe aportar US$1,000,000 de dólares.

Y qué pena y qué vergüenza que Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, en vez de encabezar la disidencia mundial, se ha plegado de manera incoherente e irresponsable a esta locura.

Felicito al presidente de España, Pedro Sánchez, un aliado de los Estados Unidos de América, quien ha cuestionado y se opone a las pretensiones individuales, arrogantes y egocéntricas del presidente Donald Trump, que hace su planteo al margen de las Naciones Unidas.

Oídlo bien, o el mundo (incluido el Congreso de los Estados Unidos), se unifica y levanta una sola  bandera contra Donald Trump, o este mundo camina hacia una confrontación global en donde todos nos vamos a joder.

Donald Trump debe hacer conciencia de su daño a la humanidad y rectificar, asumiendo como primera acción la libertad inmediata para el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moro y Cilia Flores.

 

Santo Salvador Cuevas
Santo Salvador Cuevas
Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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