Lito Santana
Ha trascendido a los medios de comunicación una "propuesta de paz" enviada a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la que levantan una bandera blanca para detener la ola de violencia que estremece ese país.
"A raíz de los incidentes en los que se vieron implicados cuatro militares salvadoreños (miembros de la GSF), la población civil se encuentra expuesta a una situación de violencia alarmante", dice el documento firmado por Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, que de inmediato solicitó el envío de una delegación de Naciones Unidas para facilitar el diálogo, tras el ataque contra cuatro militares salvadoreños desaparecidos.
La carta está hecha con un lenguaje apropiado que no parece elaborado por un delincuente vulgar o criminal convicto.
Es tan convincente su propuesta que quien no conoce la historia de estos jefes de pandillas haitianas podría quedar aturdido.
Pero ese mismo hombre que se dirige a la ONU en son de paz y lenguaje moderado, como si fuera un apóstol defensor de los oprimidos, forma parte del liderazgo coordinado de 13 estructuras asesinas que sólo en 2025 mataron a más de 5 mil personas, incluyendo niños, ancianos, discapacitados, profesores, médicos, enfermeras, militares, misioneros, monjas y sacerdotes.
Antes, en el en el mes de diciembre de 2024, ocurrió una matanza que dejó al menos 180 víctimas, según informes de la ONU.
Los crímenes parecen haber tenido como objetivo específico a adultos mayores que fueron acusados por el jefe de una pandilla de practicar "brujería" contra uno de sus hijos.
El brutal ataque perpetrado en Puerto Príncipe en diciembre de 2024 habría sido orquestado por un líder pandillero llamado Monel Félix, también conocido como Mikano o Micanor.
A ninguno de los otros pandilleros le preocupó la muerte de "estos hermanos civiles" que en su mayoría eran ancianos, además de algunos jóvenes de la zona que intentaron defenderlos o auxiliarlos.
Por eso llama la atención el cinismo de este pandillero cuando le dice a la ONU que está preocupado por "por las declaraciones, expectativas y amenazas de represalia del señor Nayib Bukele, pues temo que esta situación conduzca a una escalada de violencia y a una lógica de represalias de la que la población haitiana sería la primera víctima".
No se sabe a quién cree alias Lanmò San Jou, que puede engañar con su discurso hipócrita, pues el mundo está convencido de que sus crímenes no pueden ser pagados con un simple diálogo cuando la sangre de sus nacionales ha corrido por las calles a borbotones.
Lo que deben hacer estos pandilleros es levantar los brazos, entregar las armas y ser condenados por los tribunales de su país y del mundo si osan salir huyendo del territorio haitiano.




