Por Héctor Linares
La economía dominicana, presionada por una inflación interanual todavía por encima del nivel superior proyectado, entró al último bimestre del año con una de sus principales políticas en pausa, observando la evolución internacional de los precios del crudo y sus derivados y del crédito.
La inflación de origen local en el rango meta y la impactada por la volatilidad de los precios internacionales de la energía, mantienen en los hacedores de políticas una actitud de espera y observación. En Estados Unidos y Europa, dos referentes importantes para la economía dominicana, prevalecen niveles inflacionarios superiores a las metas y las expectativas apuntan hacia alzas en el costo del dinero.
El último informe de política monetaria del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) ofrece un panorama de previsión, al explicar las razones por las que la entidad emisora dejó sin movimiento en 5.50 % la tasa de política monetaria, instrumento utilizado para inducir la dirección en que deben moverse las tasas de interés en el sistema financiero dominicano y que en septiembre fue aumentado en 25 puntos porcentuales, siguiendo una decisión similar adoptada por la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed).
El BCRD explicó que, en su reunión de política monetaria de octubre de 2026, decidió mantener su tasa de interés de política monetaria (TPM) en 5.50 % anual, al igual que la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) en 6.00 % anual, y la tasa de depósitos remunerados (Overnight) en 4.75 % anual.
Para esa decisión el ente emisor tomó en consideración que persiste la incertidumbre internacional derivada de la prolongación de los conflictos bélicos, los cuales han mantenido elevados los precios del petróleo y sus derivados, así como de otras materias primas. Y que además ponderó que los modelos de pronósticos prevén que la inflación a nivel local continuaría convergiendo al rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 % hacia el cierre del año, en un contexto de expectativas de inflación que permanecen ancladas a la meta establecida en el Programa Monetario.
La decisión del BCRD implica que al menos para noviembre en curso no hay un escenario de política monetaria con más inclinación restrictiva.
No obstante, en el sistema financiero hay ajustes al alza en las tasas pasivas y activas, con las primeras aumentando proporcionalmente más que las segundas y manteniendo el elevado margen de intermediación.
Siguiendo la usanza de encarecer el financiamiento, para reducir el consumo en circunstancia de alza o resiliencia de la inflación, la política monetaria se endureció en octubre y pausó para noviembre en curso.
En su análisis de sustentación de la pausa adoptada en la reunión de política monetaria de octubre, el BCRD tomó en consideración que en Estados Unidos de América (EUA), la economía continúa resiliente, con un crecimiento de 2.1 % interanual en el tercer trimestre, con una proyección de expansión de 2.3 % para 2026, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
También refirió, por otro lado, que la inflación interanual en USA se ubicó en 3.7 % en septiembre, permaneciendo por encima de la meta de 2.0 %. Mientras, el mercado laboral se ha mantenido estable, con una tasa de desempleo de 4.2 % en el mes de septiembre. “Ante este escenario, la Reserva Federal mantuvo sin cambios su tasa de referencia en la reunión de octubre y los analistas prevén un aumento en 25 puntos básicos hacia el cierre de 2026”, argumentó.
Igualmente pasó revista a la Zona Euro, donde la actividad económica crecería 1.1 % en 2026, de acuerdo con el FMI, y la inflación interanual incrementó a 3.8 % en septiembre, alejándose de la meta de 2.0 % del Banco Central Europeo (BCE), organismo que en ese contexto mantuvo sin cambios su tasa de política monetaria en octubre, previéndose un aumento en su reunión de diciembre.
El BCRD refirió, asimismo, que, en América Latina, la actividad económica continuaría moderada durante el año, con una expansión promedio proyectada por el FMI de 2.3 % en 2026.
En tanto, la inflación permanece por encima de la meta en varias de las economías, incidida por el componente energético. “Ante este panorama, la mayoría de los bancos centrales de la región han mantenido sin cambios sus tasas de política monetaria, mientras que algunos países, como Colombia y Uruguay, las han incrementado en sus últimas reuniones”, razonó.
El BCRD apuntó, respecto a las materias primas, que el precio por barril del petróleo intermedio de Texas (WTI) permaneció elevado durante el mes de octubre, alcanzando un promedio de alrededor de US$97 por barril, debido a la evolución del conflicto en Medio Oriente.
Adicionalmente, la menor capacidad de refinación a nivel internacional ha afectado en mayor magnitud el precio de los combustibles derivados, en especial del diésel.
Y de uno de los factores de equilibrio ante las alzas del crudo y de los combustibles, que para la economía dominicana ha sido el comportamiento del oro, dijo que el precio del metal precioso se ha moderado en octubre hasta situarse en alrededor de US$4,000 por onza troy, ante perspectivas de tasas de interés elevadas en EUA.
“En el ámbito nacional, la inflación interanual ha mantenido el proceso gradual de convergencia al rango meta de 4 % ± 1 %, al reducirse de 5.67 % en junio a 5.12 % en septiembre”, explicó y estacó que la inflación subyacente, que excluye los bienes más volátiles de la canasta, se ha moderado de 4.96 % en junio a 4.61 % en septiembre, permaneciendo dentro del rango objetivo.
Indicó que esa dinámica inflacionaria ha estado condicionada por la implementación de subsidios por parte del Gobierno dominicano, a través de los cuales se ha traspasado parcialmente a los precios de los combustibles el incremento de los productos refinados de petróleo.
Plaanteó que el sistema de pronósticos del BCRD indica que la inflación interanual retornaría al rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 % durante el cuarto trimestre del año. De igual forma, las expectativas de inflación de mediano plazo de los agentes económicos se encuentran ancladas al centro de la meta establecida en el Programa Monetario, a la vez que las de corto plazo se han moderado.
“No obstante, las perspectivas inflacionarias mantienen riesgos al alza, condicionadas por la persistencia de los distintos conflictos bélicos y de la potencial incidencia de fenómenos climáticos sobre los precios de los alimentos”, dice el comunicado de política monetaria.
Considerando el entorno volátil, el BCRD continuará gestionando activamente la liquidez del sistema financiero para que se mantenga en niveles adecuados. En tanto, el crédito privado en moneda nacional se expandió en torno a 7.4 % interanual al cierre de septiembre, impulsado principalmente por el financiamiento a los sectores productivos.
Expuso, asimismo, que, por otro lado, la actividad económica ha mantenido un buen desempeño durante el año 2026, con un crecimiento interanual de 5.6 % en el mes de septiembre, acumulando una expansión de 4.6 % en los primeros nueve meses del año. Este comportamiento ha estado sustentado por la evolución positiva de los sectores de construcción, intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes. Hacia adelante, se proyecta que el impulso de la inversión y la resiliencia del sector externo contribuirían a un crecimiento en torno a 4.5 % en 2026, uno de los más altos de América Latina.
Enfatizó que el dinamismo de las actividades generadoras de divisas ha contribuido con la estabilidad relativa del tipo de cambio, con una apreciación acumulada del peso dominicano en torno al 4 % al cierre de octubre de 2026. Asimismo, las reservas internacionales se ubicaron en torno US$15,200 millones al cierre de septiembre, equivalente a alrededor de 10.5 % del PIB y unos 5 meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el FMI.
Reiteró que la economía dominicana cuenta con fuertes fundamentos, un sólido sistema financiero y un sector privado resiliente que, junto a las acciones coordinadas de política monetaria y fiscal, contribuirán a seguir sorteando el desafiante panorama internacional. “El Banco Central se mantendrá monitoreando la coyuntura internacional y su potencial impacto económico, con el objetivo de adoptar las medidas necesarias que contribuyan al cumplimiento de la meta de inflación y a la estabilidad macroeconómica”, prometió.
Se anticipa que, si las condiciones internacionales no se alteran, la política monetaria se mantendría en pausa, pero reaccionaria ante cualquier amenaza o señal que le llegue del exterior.




