PGE 2027 refiere Meta RD 2036, pero surgen dudas de su logro sin ayuda

 Por Héctor Linares

Las metas de crecimiento histórico planteadas por el Gobierno están expuestas como plataforma teórica del proyecto de Presupuesto General del Estado (PGE) 2027, el periodo fiscal de la víspera de las proyecciones para el lapso de los anhelos económicos gubernamentales de duplicar el PIB nominal.

Por las proyecciones de crecimientos de los cinco años más recientes o próximos de la meta, que son los comprendidos entre el actual 2026 y el 2030, el propósito global buscado en la “Meta RD 2036”, que es multiplicar por dos el PIB per cápita en una década.

Las proyecciones de la meta ponen estimaciones de crecimientos de corto y mediano plazos, las cuales rondan el promedio de los cinco años más próximos del periodo proyectado en un 5%, nivel que no luce suficiente para llegar a la meta final. Por la tendencia a ralentizar el crecimiento que se observa en los últimos años, surgen temores acerca del logro de la aspiración oficial.

En el proyecto de PGP 2027, el Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda y Economía, dice que “Meta RD 2036” es un esquema que va “del crecimiento histórico a una nueva etapa de desarrollo”.

 Explica que Meta RD 2036 “parte de un diagnóstico favorable sobre el desempeño de largo plazo de la economía dominicana, pero también de la necesidad de elevar la calidad de los motores del crecimiento”.

En un cuadro anexo al proyecto y que se nutre del Programa Macroeconómico 2025-2030, se proyectan tasas de crecimiento del PIB de 4.5 % en el 2026 en curso, 4.75 % para el 2027, y 5.0% para los años 2028, 2029 y 2030.

En término nominal y calculado en dólares, el PIB pasaría de US$132,209.6 millones al cierre del cursante 2026 a US$177,432.7 millones en el 2030.

Los argumentos expresados en el PGE 2027 citan que “acorde a documento base, entre 1990 y 2024, la República Dominicana registró uno de los ritmos de expansión más altos de América Latina, con un crecimiento real promedio cercano a 5.1% anual. La descomposición presentada en el documento metodológico de Meta RD 2036 muestra, sin embargo, que del crecimiento histórico de alrededor de 5.0%, aproximadamente 2.6 puntos porcentuales provinieron de la acumulación de capital físico, 2.2 puntos del capital humano y apenas 0.2 puntos de la productividad”.

 “La lectura de política pública no es que los motores tradicionales hayan dejado de funcionar, sino que, para sostener un ritmo más elevado y alcanzar el pleno desarrollo, deben complementarse con una nueva generación de reformas que aumente la productividad del capital y de las personas. Bajo esta lógica, Meta RD 2036 identifica tres determinantes principales del crecimiento: capital físico, capital humano y productividad”, explica y detalla que “el capital físico depende de la inversión privada local y extranjera, de la infraestructura pública y de factores que afectan su utilización, como la congestión y la vulnerabilidad. El capital humano se relaciona con la educación, la salud, el mercado laboral y la dinámica demográfica. La productividad, por su parte, depende del clima institucional y económico, la eficiencia de los mercados, la innovación, la adopción tecnológica y la reducción de costos transaccionales”

Según la visión del Gobierno “esta estructura es especialmente útil para la política presupuestaria, porque permite distinguir entre gasto que crea activos, gasto que desarrolla capacidades y gasto que fortalece las condiciones institucionales necesarias para que ambos produzcan mayores resultados. A los fines de la Política Presupuestaria 2027 y por efecto de las rigideces presupuestarias, las simulaciones de largo plazo utilizadas por Meta RD 2036 son leídas como supuestos de trayectoria y no como metas presupuestarias anuales automáticas. No obstante, vale subrayar que el referido instrumento plantea que, entre 2025 y 2036, la inversión pública se eleve de 2.8% del PIB en 2024 a 3.4% en 2028 y 4.5% en 2036”.

El Gobierno argumenta que “el énfasis del PGE 2027 en un crecimiento más acelerado del gasto de capital resulta coherente con esta orientación, pero la contribución del presupuesto no se limita a aumentar inversión: también apunta a mejorar la calidad de la educación y la salud, promover la formalidad, fortalecer la regulación y aumentar la efectividad del Estado”.

 El Gobierno toma otros elementos en consideración cuando dice que “por otra parte, la dimensión territorial completa esta visión. El diagnóstico elaborado para Meta RD 2036 identifica una elevada concentración de la actividad económica, alrededor de 51% del PIB en aproximadamente 11% del territorio, junto con brechas de complejidad productiva, informalidad periférica y aprovechamiento insuficiente del capital natural. El modelo territorial propuesto organiza la intervención mediante regiones de desarrollo, polos de crecimiento, nodos y corredores de conectividad. A los fines del PGE y venideras formulaciones, la implicación principal de esta dimensión radica en mejorar la priorización geográfica de la inversión y su articulación con el clasificador territorial, de modo que carreteras, agua, energía, vivienda, conectividad, servicios y formación de capital humano respondan a estrategias territoriales coherentes y no a decisiones aisladas”. 

Conceptos y prioridades

El PGE 2027 es un conjunto de teorías y metas alrededor de su estructura económica, que termina en un monto global de RD$2,084,127.4 millones, equivalentes a un 21.7 % del PIB esperado y que tiene un ala de ingresos totales proyectados en RD$1,620,001.4 millones, igual a un 16.9 % del PIB, con un techo de gasto por RD$1,994,738.7 millones, igual a un 20.3 % del PIB estimado.

Los objetivos básicos de Meta RD 2036 es elevar, del 2028 al 2036, la esperanza de vida de los dominicanos de 77 a 81 años, los años efectivos de aprendizaje de 7.5 a 9 o más años, la población de clase media de 50% a 60 % de la población total, bajar el déficit habitacional de 14 % a 8.0% y elevar la tasa de empleo formal de 50% a 60%.  

Según explica el Gobierno, “las diez metas priorizadas constituyen la traducción más sintética de la agenda de gobierno hacia resultados que pueden ser comprendidos y seguidos por la ciudadanía. Su lógica no parte de la cantidad de programas o de obras, sino de los cambios que se espera producir en la vida de las personas: vivir más y mejor; hacerlo con seguridad y en condiciones dignas de habitabilidad; disponer de oportunidades para ascender socialmente; participar en una economía más productiva que genere empleo formal; adquirir capacidades pertinentes; acceder a las mismas oportunidades independientemente del territorio; enfrentar los choques climáticos con mayor resiliencia; y contar con un Estado capaz de ejecutar, medir y rendir cuentas”

Precisa que “estas metas guardan una relación estrecha con los objetivos de Meta RD 2036, aunque no deben interpretarse como una tabla de equivalencias exactas. Los documentos responden a horizontes, líneas base y momentos de formulación distintos y, en algunos casos, las metas del cuatrienio son más exigentes que los hitos de 2028 contenidos en el documento de Meta RD 2036. Lo relevante para la formulación es la dirección común: bienestar, movilidad social, crecimiento productivo, cohesión territorial, resiliencia y efectividad institucional. Por ello, la política de gasto utiliza las diez metas como resultados superiores y no como clasificadores presupuestarios adicionales”.

El proyecto de PGE 2027 destaca que a efectos de la Política de Gastos 2027, las diez metas pueden leerse en cuatro bloques causales complementarios. El primero constituye una plataforma básica de habitabilidad y bienestar: salud, seguridad, vivienda y servicios básicos. El segundo conecta movilidad social y transformación productiva: expansión de la clase media, mayor PIB per cápita y empleo formal. El tercero vincula capacidades y cohesión territorial: aprendizaje efectivo y reducción de la pobreza multidimensional rural. El cuarto protege la sostenibilidad de los avances: resiliencia climática y efectividad del Gobierno”

Aclara que “esta agrupación no reemplaza los cuatro ejes oficiales de la política de gasto -capital humano, capital físico, productividad e institucionalidad-, sino que muestra cómo dichos ejes se traducen en una secuencia de resultados para la población”.

Las metas de la ecuación están definidas, pero lo que falta por despejar son las incógnitas del crecimiento necesario para duplicar al 2036 el PIB nominal. Hay dudas de que sin cambios ni reformas estructurales de por medio, la economía vuelva a crecer a las tasas logradas hasta la pandemia del COVID-19.

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