Por: Osvaldo David Santana
En nuestra ciudad tenemos lugares donde la historia se siente. Dentro de la Fortaleza Ozama, la luz atraviesa las rejas y se encuentra con la oscuridad de sus antiguos muros.
Conocer estos espacios también es una forma de entender de dónde venimos. Por eso es importante que las nuevas generaciones se acerquen a nuestra historia, la recorran, la disfruten, hagan preguntas y descubran que detrás de esos muros hay historias que también les pertenecen.




