Cuando con la educación no es suficiente

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Lito Santana

Con frecuencia alardeamos de los grandes cambios que experimenta el ser humano. Para destacar nuestros progresos apelamos a las comparaciones del antes y el ahora. Desde los cambios en nuestros sistemas de transporte, antes se caminaba grandes distancias en burros y ahora tenemos trenes y aviones super rápidos, hasta las máquinas de escribir, usábamos equipos mecánicos y ahora computadoras que casi sustituyen al ser humano. No hay para qué mencionar uso de celulares, tecnología de punta, viajes al espacio, bombardeos computarizados o inteligencia artificial.

Sin embargo, todavía se hace necesario el uso de herramientas que nos mandan a aquellos tiempos superados y que al parecer serán así por los siglos de los siglos.

 Es normal entrar a un baño público, inclusive en instituciones de primer nivel, y tener que leer “por favor eche los papeles al zafacón” o “por favor no tire al inodoro objetos extraños”. 

En lugares más abiertos, como calles y avenidas, todavía se necesitan letreros adicionales para indicar: “por favor, respete las luces del semáforo”, queriéndonos recordar qué significado tiene cada luz en la intercepción. 

Más aún, en nuestras autopistas y carreteras, calles y hasta callejones, los indicadores de bajar la velocidad tienen que ser reforzados no sólo por letreros, hay que colocar reductores de velocidad y estos a veces son reforzados por grandes muros que le hemos asignado un nombre: “policía acostado”.

Nuestros niveles de educación no nos alcanzan para distinguir el uso de las aceras y se hace necesario colocar letreros como “por favor no uses las acercas para parquearse”. Cuando ya esta advertencia no significa nada, pues de todos modos subimos nuestros autos a esos pasillos, se hizo necesario la colocación de tubos metálicos llenos de concreto al borde de los contenes, para bloquear el paso a los conductores.

Ni hablar de zonas residenciales en las que se hace necesarios decenas de letreros que indican “prohibido botar basura aquí” o “si echas tu basura aquí, puedes ser sometido a la justicia” o “no orines en este sitio”. 

Ni hablar de esos espacios construidos para que la gente no use la calle para caminar, convertidos en tiendas móviles, mercados ambulantes, frituras, negocios de empanadas, hasta terrazas para el uso de mesas para bebidas alcohólicas de drinks o colmadones.

A pesar de los grandes avances de la humanidad, la educación no ha sido suficiente para superar nuestras barbaridades.

 

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por las que atraviesa el país.

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