Por Octavio Santos
La República Dominicana tiene 3,694,060 viviendas particulares ocupadas, pero el retrato estructural del país muestra una brecha marcada entre lo urbano y lo rural: mientras el block y el concreto predominan en las paredes, el zinc continúa siendo el material principal en casi la mitad de los techos.
Los datos están contenidos en el Fascículo I. Características estructurales de la vivienda en la República Dominicana, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) a partir del X Censo Nacional de Población y Vivienda 2022.
El documento indica que el país cuenta con 2,677,318 viviendas particulares ocupadas en zonas urbanas y 1,016,742 en zonas rurales. La casa independiente sigue siendo el tipo de vivienda dominante, con 2,442,901 unidades, equivalentes al 66.1 % del total nacional.
Los apartamentos ocupan el segundo lugar, con 681,247 viviendas, para un 18.4 %. Les siguen las viviendas dúplex, con 256,875 unidades, equivalentes al 7 %. Otros tipos, como piezas en cuartería, barracones, viviendas compartidas con negocio o locales no construidos para habitación, tienen menor presencia estadística.
La casa independiente domina el campo
La diferencia territorial es uno de los elementos centrales del informe. En la zona urbana, la casa independiente representa el 59.4 % de las viviendas ocupadas. En la zona rural, la proporción sube a 83.8 %.
En cambio, los apartamentos tienen una presencia mucho más urbana: representan el 23.2 % de las viviendas en las ciudades, pero apenas el 5.9 % en las zonas rurales.
Esta distribución muestra que, aunque el país ha experimentado un proceso de urbanización y expansión vertical en algunas demarcaciones, el modelo habitacional dominicano continúa dependiendo mayoritariamente de viviendas individuales.
Paredes de block, pero techos de zinc
El censo muestra que el block o concreto es el material predominante en las paredes de 3,035,365 viviendas particulares ocupadas, equivalentes al 82.2 % del total nacional.
En la zona urbana, el uso de block o concreto en paredes alcanza el 88.5 %. En la rural, baja a 65.4 %.
La madera aparece como segundo material predominante en paredes, con 484,877 viviendas, equivalentes al 13.1 % nacional. Sin embargo, su peso es mayor fuera de las ciudades: en la zona rural representa el 25.6 %, frente al 8.4 % en la zona urbana.
También se registran viviendas con paredes de zinc, tabla de palma, tejamanil, yagua, cartón, playwood, materiales de desecho u otros materiales de menor calidad.
El documento de la ONE clasifica los materiales de las paredes según su calidad. El block o concreto es considerado de calidad alta; la madera, de calidad media; y materiales como tabla de palma, zinc, tejamanil, yagua, cartón, playwood o desechos son clasificados como de calidad baja.
El techo revela la mayor brecha
El dato más llamativo aparece en los techos. A nivel nacional, 1,881,428 viviendas tienen techo de concreto, equivalente al 50.9 %. Pero otras 1,755,486 tienen techo de zinc, para un 47.5 %.
Esto significa que casi una de cada dos viviendas particulares ocupadas en el país tiene techo de zinc.
La diferencia por zona de residencia es amplia. En el área urbana, el concreto predomina en el 60.3 % de las viviendas y el zinc en el 38.2 %. En la zona rural ocurre lo contrario: el zinc cubre el 72.1 % de las viviendas, mientras el concreto representa el 26.2 %.
La ONE clasifica el concreto como material de calidad alta en techos, mientras que el zinc y el asbesto cemento son colocados en calidad media. La cana, la yagua y otros materiales quedan dentro de la categoría de calidad baja.
Pisos: cemento y cerámica concentran la mayoría
En los pisos, el cemento es el material predominante en 1,880,477 viviendas, equivalente al 50.9 % del total nacional.
La cerámica aparece en 1,260,490 viviendas, para un 34.1 %. El mosaico representa el 10.4 %.
En la zona urbana, la cerámica alcanza el 39.4 % y el cemento el 43.6 %. En la zona rural, el cemento sube al 70.1 %, mientras la cerámica baja a 20.1 %.
La tierra, aunque minoritaria a nivel nacional, tiene mayor presencia en el campo, donde representa el 4.4 % de las viviendas.
Según la clasificación del fascículo, los pisos de granito, mármol y cerámica son considerados de calidad muy alta; los de mosaico y cemento, de calidad alta; y los de madera, tierra y otros materiales, de calidad baja.
Más de 200 mil viviendas no tienen cocina
El informe también analiza la disponibilidad de cocina o cuarto para cocinar.
A nivel nacional, 3,284,863 viviendas tienen cocina dentro de la vivienda, equivalente al 88.9 %. Otras 204,754 cuentan con cocina fuera de la vivienda, para un 5.5 %.
El mismo porcentaje, 5.5 %, corresponde a viviendas que no tienen cocina ni cuarto para cocinar. En números absolutos, son 204,443 viviendas.
La diferencia vuelve a ser territorial. En la zona urbana, el 93 % de las viviendas tiene cocina dentro. En la zona rural, el porcentaje baja a 78.2 %. Allí, el 14 % tiene cocina fuera y el 7.8 % no dispone de ese espacio.
La ONE define la cocina o cuarto para cocinar como el cuarto o área destinada exclusivamente a la preparación de alimentos, sea dentro o fuera de la vivienda.
Tres cuartos o habitaciones es la distribución más común
El número de cuartos o habitaciones también permite observar la estructura interna de las viviendas dominicanas.
La mayor proporción corresponde a viviendas con tres cuartos: 1,245,593 unidades, equivalentes al 33.7 %. Le siguen las viviendas con cuatro cuartos, con 955,092 unidades, para un 25.9 %.
Las viviendas con dos cuartos o habitaciones suman 764,562, equivalentes al 20.7 %. Las de un solo cuarto ascienden a 70,354, para un 1.9 % nacional.
El censo aclara que, para estos fines, no se consideran cuartos los baños, cocinas, patios, pasillos, cocheras o garajes.
Por eso, aunque la proporción de viviendas de un solo cuarto parece baja, el dato representa una condición habitacional específica: más de 70 mil viviendas ocupadas tienen un único espacio de alojamiento para las actividades familiares principales.
Una herramienta para política pública
La ONE señala que el objetivo del fascículo es proporcionar información sobre el número y las características estructurales de las viviendas particulares ocupadas, con desagregación nacional, regional, provincial, municipal, de distrito municipal y por zona de residencia.
El documento plantea que estos datos sirven como insumo para la planificación territorial y la formulación de políticas públicas de vivienda.
También advierte que los materiales predominantes en paredes, techos y pisos describen la capacidad de protección del parque habitacional ante el entorno. En ese sentido, el predominio del zinc en techos, especialmente en zonas rurales, permite identificar áreas de vulnerabilidad física.
El informe no evalúa la calidad técnica de cada construcción ni certifica su seguridad estructural. Una vivienda con paredes de block o techo de concreto no necesariamente cumple con estándares de construcción adecuados. Pero el censo sí permite observar patrones nacionales y territoriales sobre cómo están construidas las viviendas ocupadas.
La brecha rural sigue abierta
Los datos muestran un país con avances visibles en algunos materiales, especialmente en paredes de block o concreto. Pero también revelan una estructura habitacional desigual.
La zona urbana concentra más apartamentos, más techos de concreto, más pisos de cerámica y mayor disponibilidad de cocina dentro de la vivienda.
La zona rural depende más de casas independientes, techos de zinc, paredes de madera, pisos de cemento y cocinas ubicadas fuera de la vivienda.
Esa diferencia no es menor. En un país expuesto a huracanes, lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, los materiales de construcción no solo reflejan ingresos o tradición constructiva. También determinan la capacidad de protección de los hogares.






