Por Evelyn Irizarri Santos
NUEVA YORK, Estados Unidos. – A pesar de que una normativa, en vigencia desde el año pasado, exige que los transportistas de mercancías desde México hacia Estados Unidos puedan ser capaces de leer, hablar, escribir y poder interpretar las señales de tránsito en inglés, es ahora cuando estos trabajadores están sintiendo los efectos de la medida.
Para evitar las consecuencias, han decidido regresar a la escuela, esta vez para estudiar inglés.
Y no es para menos, pues de no pasar la inspección, los oficiales examinadores están facultados para aplicar las sanciones que contempla la normativa, es decir, la suspensión permanente y la cancelación de sus visas y licencias de conducir, además de tener que pagar una multa de 5 mil o 10 mil dólares.
Se trata de una orden ejecutiva que viene a reforzar normas ya existentes.
La idea es mejorar la seguridad vial,
pues si todos los conductores pueden entender de manera correcta las instrucciones y señales de tránsito, se reduce el riesgo de accidentes.
Las reglas
Las Regulaciones Federales de Seguridad de Autotransporte, son claras al establecer que todo conductor de camiones en los Estados Unidos debe tener un nivel suficiente de conocimiento del idioma inglés para leer y escribir, que le permita conversar con el público en general sobre temas relacionados con su trabajo. Deben poder leer y comprender los carteles, alertas, avisos y señales de tráfico de las carreteras.
Poder responder preguntas de los funcionarios y autoridades, llenar los documentos, informes y reportes, ingresar datos a los informes y registros, así como escribir los reportes de cualquier incidente que ocurra en el desempeño de su trabajo.
Sin traductores
Se estima que más del 20 por ciento de los conductores de camiones son hispanos, y aunque algunos cumplen con este requisito, la mayoría no, por lo que el temor y la preocupación se ha apoderado de ellos y sus familiares, sobre todo, cuando deben someterse a la inspección de rutina, para la que ya no cuentan con la facilidad de un traductor, es más, ya están prohibidos.
Ahora los inspectores están autorizados a evaluar el dominio del idioma. De no pasar la prueba, un inspector puede excluir al conductor del servicio.
Anteriormente, algunos conductores utilizaban Apps de traducción para comunicarse con los inspectores federales. Algo que la política actual prohíbe, lo mismo que el uso de intérpretes, teléfonos inteligentes, tarjetas de referencia y otros recursos de ayuda durante las entrevistas.
A la clase
Ante la necesidad de cumplir con este requisito indispensable para continuar con sus trabajos, cientos de estos trabajadores han comenzado a tomar clases de inglés.
El proceso de aprendizaje les resulta difícil a muchos, en especial, a los de mayor edad, pues un porcentaje importante no había puesto los pies en un aula, al menos como estudiantes, hace más de 30 años, pero se están esforzando al máximo.
La situación se complica aún más, pues además de las dificultades propias de tener que retomar un hábito abandonado por años, está el hecho de que al tener que dedicar tiempo a los estudios, han tenido que reducir sus horas de trabajo y con ello, se han reducido sus ingresos salariales.
También temen que las compañías para las que trabajan busquen otras personas para cubrir sus ausencias durante las horas de clase y que al final terminen siendo separados de sus puestos.
La orden de Trump
A pesar de que la exigencia de que los transportistas comerciales dominen el idioma es una normativa de años, es ahora cuando se ha comenzado a cumplir, luego de que la orden ejecutiva del presidente Donald Trump entrara en vigor el 25 de junio del año pasado.
El secretario de Transporte del gobierno de Trump, Sean Duffy, fue claro en anunciar que “un conductor que no pueda entender inglés no conducirá un vehículo comercial en este país".
El decreto exige al Departamento de Transporte que incluya una prueba de inglés para los conductores de camiones en el país.
Los procedimientos actualizados del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) exigen inspecciones más rigurosas para determinar si los operadores de vehículos comerciales pueden responder preguntas e instrucciones en inglés, así como comprender las señales de tráfico y los tableros de mensajes electrónicos.






