Por Evelyn Irizarri Santos
La combinación no podía ser peor. A la crisis generada por la guerra de aranceles iniciada por el presidente Donald Trump y los rezagos en lo social y lo económico de una política migratoria que ha creado un ambiente de terror que impide trabajar y moverse libremente a cientos de personas, ahora, para algunos, de la nada, se desata una guerra en el Medio Oriente, en uno de los peores momentos en la economía mundial.
A poco más de una semana de iniciado el conflicto, el barril de petróleo pasó la barrera de los 100 dólares, el más alto en cuatro años (algo que no sucedía desde la invasión de Rusia a Ucrania) y el precio de la gasolina subió 50 centavos, según la AAA (Asociación Estadounidense del Automóvil), un precio promedio de 3 dólares con 19 centavos el galón en Nueva York, mientras que en California están pagando hasta cinco dólares con 50 centavos.
Efectos en América
La guerra en el Medio Oriente se siente con fuerza en las estaciones de expendio de gasolina, cuando las personas acuden a poner combustible a sus vehículos, en el bolsillo de los estadounidenses cuando van al supermercado o cuando buscan obtener algún servicio.
La tarifa eléctrica también ha experimentado incremento y se espera que siga esta tendencia.
Quienes utilizan sistema de calefacción alimentado con aceite, fueron sorprendidos este fin de semana pagando hasta 5 dólares por galón, un precio casi imposible de afrontar en un hogar de clase media.
Las alzas en los precios de los productos de la canasta básica no se hicieron esperar, aun cuando los comerciantes no han realizado compras de reabastecimiento.
Este lunes, el reporte de la Asociación Estadounidense del Automóvil daba cuenta de que el promedio nacional era de 3 dólares con 47 centavos, pero en California, los consumidores estaban pagando 5 dólares con 20 centavos por galón de gasolina, uno de los precios más altos registrados en ese estado y con posibilidad de seguir en aumento.
A pesar de que el presidente Trump ha dicho que las alzas en los precios del petróleo serán temporales y que todo regresará a la normalidad tan "pronto como termine la amenaza nuclear de Irán".
Aunque solo han pasado menos de dos semanas desde que inició la guerra, los estadounidenses comenzaron a pagar el precio casi de forma inmediata.
Casi de forma automática subió el precio del café, el azúcar, el arroz, la carne, los huevos, las habichuelas, los productos de limpieza e higiene personal.
Recomendaciones
Varios economistas y funcionarios del área económica recomiendan a los estadounidenses ahorrar combustible, salir a lo estrictamente necesario.
En cuanto a los hogares con sistemas de calefacción que utilizan aceite, se aconseja bajar la temperatura, programar las boilers (sistemas de calefacción) para que se enciendan solo unas cuantas horas al día.
En el caso del uso de aceite para la calefacción, la llegada de la primavera supone un alivio significativo, pues ya no hará falta utilizar calefacción y el clima de esta temporada no requiere acondicionar el aire.
Miedo y preocupación
Tan pronto se conoció el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, la preocupación y el terror se apoderaron de los estadounidenses que reviven de manera inevitable lo vivido en septiembre 11 de 2001.
Y es que a pesar de la seguridad y los sistemas de defensa con que cuenta el país, muchos temen que las represalias de Irán se extiendan más allá de las fronteras de Oriente Medio y puedan tocar el territorio norteamericano.
La preocupación se nota y se siente, en especial en la ciudad de Nueva York.
Los usuarios del sistema de transporte público que deben desplazarse por las vías soterradas no quieren permanecer más del tiempo necesario en las estaciones de trenes y autobuses.
La mayoría tiene temor y no lo esconden.
Para largo
Al parecer, el conflicto en el Medio Oriente será largo, a juzgar por las firmes posiciones de las partes envueltas.
La determinación de Irán de seguir adelante y advertir que no se rendirá como sugirió el presidente Trump.
Este domingo 8 de marzo, los líderes de Irán se reunieron en Teherán para proclamar a su nuevo líder supremo, el hijo del fallecido ayatolá Alí Jameneí, Mojtaba Jameneí, una posibilidad planteada desde que se reportó la muerte del ayatolá y que no cayó muy bien en Washington, sobre todo porque Trump había dicho y ha seguido reiterando, que Estados Unidos debe participar en la elección del nuevo líder iraní.
En un video publicado horas antes de la proclamación del nuevo líder supremo, el presidente de Irán Masud Pezeshkian dijo que "la idea de que Irán se rendirá incondicionalmente es un sueño que nuestros enemigos se llevarán a la tumba". Sus palabras fueron una respuesta a lo dicho días antes por el presidente Donald Trump de que los ataques terminarían solo cuando Irán se rendía de forma incondicional.










