Por Yancen Pujols
Juan Soto es mucho más que bateo y que uno de los contratos más altos en la historia del deporte. También es un experto en el manejo mediático, una herramienta clave en la era de las redes sociales, donde un desliz se amplifica y puede afectar incluso al jugador más sólido.
Soto aprendió de lo ocurrido en 2025, su primer año con los Mets y su debut como el mejor pagado del negocio ante la exigente prensa de Nueva York. En 2024 estuvo con los Yankees, pero allí la principal figura ofensiva era y sigue siendo Aaron Judge.
La temporada pasada fue demasiado directo al afirmar que no era lo mismo batear en una alineación sin la presencia de Judge, a quien muchos consideran el mejor bateador del negocio. Sus declaraciones se hicieron virales, es decir, circularon de forma masiva en redes y medios.
El dominicano hizo ese comentario pese a que en su equipo estaba Pete Alonso, un toletero con poder probado. Ese tipo de afirmaciones genera interpretaciones diversas y puede provocar malestar. No todo se dice en público, sobre todo cuando se trata de un negocio y de un camerino.
Con apenas un mes en los Mets ya era tendencia, y por un episodio negativo.
Sin embargo, el Soto que firmó en 2015 con los Nacionales de Washington mostró otra versión. Antes de reportarse a los entrenamientos y el mismo día de su llegada, evitó controversias.
El equipo anunció su cambio del jardín derecho al izquierdo. El proceso transcurrió sin ruido. El presidente de operaciones, David Stearns, y el dirigente, Carlos Mendoza, coincidieron en que Soto asumió la decisión sin objeciones.
“Lo que sea por el bien del equipo, si hay que lanzar, yo lanzo”, relataron ambos que expresó el jugador. Soto regresará al jardín izquierdo por primera vez en varias temporadas y trabaja en esa posición también con miras al próximo Clásico Mundial, donde jugaría allí con la selección dominicana.
Aceptó el ajuste sin resistencia. Es un jugador disciplinado y consciente de su rol. Además, en el jardín derecho dejó dudas defensivas, un aspecto que necesita mejorar. El izquierdo exige menos recorrido y puede favorecerle.
También evitó otra situación delicada cuando le preguntaron cómo se sentía tras la salida de Alonso hacia Baltimore, ya que el inicialista le ofrecía protección en la alineación. Alonso ha promediado al menos 35 jonrones y 90 carreras impulsadas en varias campañas.
Soto optó por una respuesta medida. Señaló que confía en Bo Bichette, una de las adquisiciones de los Mets en el invierno.
“Tenemos a Bo. Confío en él. Es un gran bateador. Puede batear jonrones y para promedio. Esa es una gran protección”, declaró el pasado domingo en Florida.
No entró en comparaciones ni abrió un debate sobre la ausencia de Alonso. Respaldó a su nuevo compañero y a la gerencia que lo contrató.
Esa gestión del discurso marca diferencias. En un entorno donde cada frase se analiza al detalle, elegir qué decir y cómo decirlo es parte del rendimiento.
Juan Soto entiende el juego dentro y fuera del terreno. Por eso, hoy, más que por sus números, se le puede definir como el rey del manejo.






